sábado, 29 de junio de 2019

El País: El galo que perdió una moneda en Palencia


Es solo una hipótesis, pero muy probable… Se le cayó a un soldado galo que formaba parte de las tropas auxiliares del emperador Augusto al llegar a las tierras cerealísticas de la actual Osorno (Palencia). Y más de 2.000 años después, el equipo del Proyecto Dessobriga, que dirige Margarita Torrione, catedrática de Historia y Civilización Hispánicas de la Universidad de Saboya (Francia), encontró aquella moneda que fue acuñada en la segunda mitad del siglo I antes de Cristo por Contoutos, jefe de los santoni, tribu del sudoeste de la Galia (al norte del estuario del Gironda), y el primer pueblo vencido por Julio César en la Guerra de las Galias. Paralelamente, llegaron otros hallazgos, como un gran edificio de unos 50 metros de longitud, detectado por fotografía aérea y actualmente en excavación. O el de varias estelas provenientes de la necrópolis prerromana, algunas grabadas en signario celtibérico. Una de ellas lleva el nombre indígena de Touto: “Bastante común en estelas de la península ibérica de la Segunda Edad del Hierro, cuya etimología proviene del céltico touta, comunidad, tribu, clan. Y resulta casi tan alusivo, desde el punto de vista étnico, como llamarse François o Germán, en Francia o Alemania”, señala Torrione. Detrás de todo ello, subyace una ciudad vaccea y luego romana, militarizada por Roma en función de su privilegiada situación de cruce de caminos y por su abundancia de cereal.

En el último tercio del siglo I a. C., las tribus cántabras y astures seguían sin someterse al poder imperial. Necesitadas del alimento que les faltaba, saqueaban los fértiles campos de sus vecinos vacceos. Cuando Augusto establece su campamento en Segisamo (la actual Sasamón, Burgos), a unos 30 kilómetros de Osorno, sufre la misma necesidad: mantener a sus legiones y tropas auxiliares, además de dejar sin suministros a los rebeldes. Por ello, Dessobriga fue atacada y sometida hacia el año 29 a. C., durante los preparativos de las Guerras Cántabras (29-19 a.C.).

En 2001, a causa del trazado de la Autovía del Camino de Santiago, se llevaron a cabo, no lejos del altozano de Las Cuestas (Osorno) intervenciones de urgencia que pusieron al descubierto parte de un poblado de la primera Edad del Hierro (siglos VIII-V a. C.) Pero no sería hasta 2013, cuando Margarita Torrione comenzó un proyecto definido: desenterrar Dessobriga, una concentración urbana que figura en el Itinerario Antonino, una especie de Guía Michelin de vías romanas. "Para ello elaboré un plan de trabajo que se realizó mediante una prospección geomagnética, con ayuda económica de la Diputación de Palencia, del Ayuntamiento de Osorno, mis propios fondos y permiso de la Junta de  Castilla y León". Se exploraron 23 hectáreas que desvelaron la existencia de cabañas prehistóricas (entre los siglos VIII y V antes de nuestra era), un posterior poblado vacceo de identidad marcadamente defensiva, convertido posteriormente en mansio urbana (finalmente los vacceos no pudieron resistir al imperioso Augusto) y una necrópolis de incineración.

El gran edificio que se excava actualmente en la zona amesetada del altozano de Las Cuestas, responde a una primera construcción indígena, "si bien remozada y reutilizada por los romanos". Según las primeras hipótesis, estas dependencias habrían servido para almacenaje y comercio de grano, siendo en parte arrasadas y recubiertas en las primeras décadas del siglo I d. C. por Roma con una amplia avenida empedrada que podría corresponder al cardo maximus, una especie de gran vía norte-sur.

Un gran muro defensivo y un foso de algo más de seis metros de anchura defendían esta población de posibles ataques en su zona más llana y vulnerable. Así, el abundante material arqueológico hallado (cerámica, fíbulas, monedas, armas, canicas vacceas, junto con edificios y el sistema defensivo)  certifican que este territorio situado a caballo entre los términos de Osorno la Mayor y Melgar Fernamental, provincias de Palencia y Burgos, estuvo intensamente ocupado entre la primera Edad del Hierro y finales del siglo II de nuestra era, período del Alto Imperio Romano.

Del 5 al 25 de agosto se llevará a cabo una nueva campaña arqueológica. Los vacceos, la etnia más desarrollada entre los pueblos vecinos de los celtíberos, según el cronista griego Diodoro de Sicilia (siglo I antes de nuestra era), ocupaban una franja de la Península de unos 45.000 kilómetros cuadrados. Se los ha considerado los primeros “comunistas” de la Historia, dado su sistema de producción colectivista. Diodoro aseguró que la cosecha se repartía entre todos los habitantes a partes iguales. "Pero posiblemente, el reparto estaba controlado por las élites, por lo que la afirmación no es segura, pero dennos tiempo”, bromea Torrione al recordar este sistema económico supuestamente igualitario. El mismo que les llevó a ser objeto de codicia por parte de los pueblos circundantes y por Roma, lo que a la postre supuso su fin como gentes libres, según confirma la moneda de bronce que perdió un soldado galo muy lejos de su casa, en Hispania.