jueves, 21 de septiembre de 2017

Aparecen nuevas gradas en el Teatro Romano de Cádiz



Cuatro nuevas filas del graderío del Teatro Romano resurgen, imponentes, en las excavaciones que acaban de arrancar a fin de asomarnos un poco más a la ventana de la historia de Gades, dentro del ambicioso plan previsto con los 5 millones procedentes de la ITI (Inversión Territorial Integrada), como anunció la Junta de Andalucía, que se invertirán de aquí a 2020. Frente a ellas, se ve el teatro de otra manera, con la presencia ya de casi todo el graderío, prácticamente toda la sección de la cavea, desde el frente escénico hasta la zona superior.

Y así lo cuenta Juan de Dios Borrego, que es el arqueólogo que está al frente de estos trabajos previos al gran proyecto que encauzará el futuro del único testigo del Gades romano, y cuyos primeros pasos serán eliminar paulatinamente el tacón de tierra sobre la orchestra, proedria y parte de la ima cavea, la excavación bajo los arcos proyectados bajo las viviendas y el Centro de Interpretación, la excavación en las caballerizas -a fin de dar continuidad a las galerías y descubrir la articulación de los espacios- y la limpieza de todo.

“Han aparecido dos filas más de gradas de las que pensábamos que se conservaban, y están en muy buen estado. Se trata de las primeras cuatro gradas de la ima cavea, que a su vez va precedida de un reposapiés o escabel y ante el que está el pasillo denominado praecinctio“. Un tramo de gradas que durante estos siglos atrás han permanecido reservadas, pero que en tiempos de Balbo se destinaban a los caballeros o equites, perteneciente a una parte de la sociedad que poseía patrimonio e incluso ostentaban cargos políticos o administrativos, explica muy contento con lo hallado hasta ahora el arqueólogo.

Y no es para menos, porque en apenas un mes han dado mucho de sí estos primeros trabajos que ya permiten proyectar desde el gran ventanal del Centro de Interpretación “cómo era todo, cómo era el graderío, pues tenemos ya una sección casi completa de la cavea”, comenta a pie de los recientes hallazgos, mientras los trabajadores de la empresa Miguel Bernal continúan evacuando arena por la cinta mecánica, que por fin se ve en movimiento.

El material con que se construyeron las flamantes gradas también parece distinto al del resto, luce mejor y es calcarenita, “un material más compacto que la piedra ostionera, una beta más compacta”, describe. “Se decía que el asiento original era el hormigón, pero ya vemos que estaba revestido de sillares”, explica mientras reconstruye esta nueva pieza del gran puzzle romano que sigue destapándose.

Para seguir recomponiéndolo también se liberará el espacio eliminando todos los rellenos de tierra del yacimiento, los paquetes estratigráficos que quedan, y se retirará la plancha de hormigón bajo el graderío que pisamos mientras hacemos la visita, “para dejar visible lo máximo posible”. Junto en esta zona se encontraba el tramo que separaba la ima cavea de la proedria y el canal de balteus, que es la baranda que separaba ambos espacios.

Aparte se emprenderá la excavación en la franja de un metro que se extiende debajo de los arcos que se levantaron para consolidar los bloques de edificios frente al teatro. “Aquí hay poco relleno, unos 40 o 50 centímetros de tierra hasta llegar a los restos arqueológicos”.

En este apartado decir que, de momento, no está previsto excavar en extensión bajo los arcos, como apuntaron durante el cierre del teatro, al encontrarse muy cimentado y sólido.

Y de forma paralela ya se está trabajando en otro de los grandes hitos como es el levantamiento planimétrico y topográfico del Teatro, tanto de la zona que se conserva en abierto como no, para lo que se realizará un láser scan, que proporcionará “una fotografía en 3D del Teatro que nos será muy útil como documento de trabajo, de cara a la restitución y a la conservación”, asevera el arqueólogo sobre la relevancia de este trabajo que será afrontado por el mismo equipo que lo hizo en Itálica y con el que obtendrán el plano en conjunto de todo lo que se conserva en el barrio. Pues, tal y como explicó el arquitecto Paco Reina, ideólogo del proyecto que marcará las pautas a seguir de aquí a 2020, “el objetivo es situar el teatro en su barrio natural, el Pópulo”.

Dentro de esta primera fase se procederá al drenaje provisional y la evacuación de aguas de lluvia. Todo ello con una partida en total de 226.560 euros, según informó en su día desde el propio teatro la ex consejera de Cultura, Rosa Aguilar, y corroboró el nuevo consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, en su última visita al edificio.

La cara oculta del teatro

Uno de los trabajos más fascinantes que puede deparar el Teatro Romano pertenece a su cara más oculta, la que va más allá de la galería abierta al público, ese tramo que discurre bajo el propio Centro de Interpretación, y que podría llevarnos a nuevas áreas del monumento. Para ello se excavará en las propias caballerizas de la Posada del Mesón, “para dar continuidad a la galería porque se conserva un tramo no abovedado”, explica Juan de Dios Borrego. Se trata de un tramo de la galería anular que conecta en este punto con otra radial, y que podría ser el nuevo punto de entrada a la galería.

También se buscará otra zona denominada aditus, que es la entrada principal que une la fachada del teatro con la orchestra, “por donde entraba el público que se sentaba en la proedria como son los concejales, el gobernador, Balbo y los cargos políticos”.

Un trabajo que, “a nivel científico, supone conocer cómo se articulan los espacios del teatro, pues se vería la conexión entre la galería, el aditus, una bóveda que se conserva en la casa de Estopiñán”. Podría añadirse la excavación del frons pulpiti, del que se ha localizado un fragmento en estos trabajos, y que se ubica entre el primer y segundo pozo excavados en el Centro de Interpretación Theatrum Balbi.

En total son tres los meses que abarcarán esta primera fase de estudios previos, “y sin cerrar el teatro al público, que es lo que pretendemos”, compatibilizando así las visitas con estos trabajos.