viernes, 31 de mayo de 2019

El País:Bulos de la antigua Roma: mentiras de hace 2.000 años


Cierre los ojos y piense en Nerón. Quizá le venga a la mente la imagen de un emperador con aire perturbado y de pelo rizado, que toca la lira mientras observa cómo el fuego devora Roma. Es la interpretación que la película Quo Vadis (1951) hizo del incendio que arrasó la capital del imperio en el año 64 d. C., con el actor Peter Ustinov en el papel de Princeps. Pero Nerón no se encontraba ese día en Roma: las fuentes lo sitúan en Antium. E incluso la arqueología ha demostrado que el incendio fue fortuito. “Se produjo el efecto del teléfono escacharrado: hubo un rumor de que Nerón había sido visto en un jardín de la ciudad, después alguien oyó que observaba el fuego desde una torre y años después el emperador tocaba la lira desde el palacio imperial mientras la ciudad ardía, pero la realidad no tiene nada que ver con esta versión”, defiende el arqueólogo Néstor F. Marqués, que acaba de publicar el libro Fake News de la antigua Roma. Engaños, propaganda y mentiras de hace 2000 años (Espasa).

No es la única distorsión de la historia que ha llegado hasta el imaginario colectivo del siglo XXI. “Sobre el mundo romano se han creado muchos bulos, algunos los generaron los propios romanos por intereses políticos para perjudicar, por ejemplo, a un emperador y ensalzar a otro, pero también hay historias que se han ido deformando con el paso del tiempo”, apunta Marqués, autor de Un año en la antigua Roma. La vida cotidiana de los romanos a través de su calendario (Espasa, 2018) y creador del proyecto de divulgación histórica Antigua Roma al día.

Y muchas de esas falsas historias o imágenes desfiguradas de la sociedad romana han perdurado por obra y gracia de Hollywood. Por ejemplo, las desiguales peleas de gladiadores en las que un solo hombre se enfrenta a musculosos luchadores y que incluyen errores como el de la película Pompeya (2014), donde un gladiador usa un mangual, una especie de bola con pinchos que solo comienza a fabricarse en la Edad Media. Otro ejemplo son los asesinatos de cristianos devorados por los leones. “Esta condena existió pero solo para determinados delitos, no por cuestiones religiosas”, señala Marqués, que cree que hay “mucho mito” en las persecuciones de cristianos. “En tres siglos, fueron condenados unos cientos, concentrados en un periodo de 13 años. E incluso en los edictos romanos contra los cristianos se decía claramente que no hubiera derramamientos de sangre si no era necesario”.

Aunque el bulo por excelencia sobre la antigua Roma es, según este arqueólogo, la relación entre el mundo romano y las bacanales, “esa imagen de gente comiendo de forma voraz que participa en orgías”. “El tema de las bacanalia no tiene nada que ver con este concepto, sino que eran rituales religiosos dedicados a Baco, el dios del vino”, explica Marqués. La mentira se gestó en el año 186 a. C. cuando el cónsul Postumio, al ver que los hombres se integraban en este ritual religioso que antes solo practicaban las mujeres, vio peligrar el poder del Senado. “Hizo una caza de brujas. Se difundió la falsedad de que en esas celebraciones, en las que se conectaba con Baco a través de la danza y la música, había sexo grupal y asesinatos, por lo que se convenció al pueblo de que lo que allí se hacía era terrible e incluso se ejecutó a muchos de sus seguidores para reducir el culto a este dios”, añade.

Entre las monstruosas imágenes creadas por la desinformación, Néstor F. Marqués destaca, además de la del pirómano Nerón, la del estúpido Claudio o los inhumanos Domiciano, Calígula y Cómodo. Fueron emperadores víctimas de la damnatio memoriae (condena de la memoria). Los historiadores Suetonio y Tácito presentaron a Domiciano, por ejemplo, como un vil villano, en contraposición con Trajano, “porque el objetivo era engrandecer la figura de este último”, explica Marqués. “Recientemente las novelas de Santiago Posteguillo han recogido esta imagen”, añade. Sin embargo, según explica, sobre Domiciano hay muy pocas fuentes, prácticamente solo las que escribieron sus enemigos. “Es como si de la España franquista, 2.000 mil años después solo se conservara el NODO, por lo que todo el mundo pensaría que la dictadura de Franco fue una época gloriosa”, usa como ejemplo el historiador. Sin embargo, en las pocas fuentes sobre Domiciano, como las arqueológicas, se encuentran elementos que sugieren que fue “un gobernador muy eficiente, que primó el bienestar de los romanos y dejó las arcas llenas”.

Pero si alguien fue maltratado por los bulos romanos fue Livia, la esposa del emperador Augusto. Su caso es paradigmático de cómo la sociedad romana trataba a las mujeres. Según este divulgador de historia, Livia fue la primera mujer con poder en Roma. “Se liberó de la opresión de los hombres, gracias a su matrimonio con Augusto, y fue muy querida por el pueblo, tanto, que estuvieron a punto de darle el honorable título de mater patriae [madre de la patria]. Por lo tanto, tenía que ser presentada como una persona horrible, porque de otra manera una mujer no habría llegado tan alto”, apunta. El historiador Tácito atribuyó con rumores a Livia los asesinatos de los descendientes de Augusto convirtiéndola en la “madrastra envenenadora”, una figura, la de la madrastra, que ya en Roma se asociaba —al igual que ha hecho Disney— a un concepto negativo. E incluso deslizó que habría podido ser la responsable de la muerte del gran Augusto, unas acusaciones que han llegado hasta nuestros días a través de la novela Yo Claudio, de Robert Graves, convertida después por la BBC en una serie de culto. “Pero si murió a los 75 años, ¿por qué Livia habría esperado tanto?”, se pregunta Marqués.

Y además de las mentiras y rumores, Roma se sirvió de una eficaz propaganda. La Eneida, más allá de su indudable valor literario “es una obra pagada por el mecenazgo del emperador Augusto con el fin de convencer al pueblo de que debían entregarle todo el poder a él y de que esa acción les convenía”, subraya Marqués.

¿Se puede, entonces, llegar a conocer lo que verdaderamente ocurrió en la antigua Roma? Según Marqués, hay que conformarse con “unir algunas piezas dispersas” e intentar tener una idea aproximada del pasado. Porque la historia —la antigua y la reciente— “es un intricado conjunto de hechos, mentiras y opiniones que se entremezclan en un gran sistema, a menudo, difícil de comprender”. Y advierte al lector contemporáneo: “Somos un reflejo de nuestros antepasados. Nihil sub Sole novum (nada nuevo bajo el sol)”.

jueves, 30 de mayo de 2019

National Geographic:Los antiguos egipcios cultivaban y comían sandías


Cuando llega el calor estival, uno de los mayores placeres que se pueden disfrutar y una excelente forma de refrescarse es comer una rodaja de sandía bien fresca. Pero no somos nosotros los únicos que pensamos así, hace miles de años en el antiguo Egipto la gente, al parecer, hacía lo mismo. Eso es lo que se desprende de un reciente estudio publicado por la botánica alemana Susanne Renner, de la Universidad de Múnich, en la revista científica bioRxiv.

Algunas pinturas descubiertas en al menos tres tumbas egipcias representan lo que, según los especialistas, parecen ser, sin duda, sandías (una de ellas incluso tiene la piel recorrida por bandas de color verdoso, como algunas de las variedades modernas). En el siglo XIX se encontraron hojas de sandía en una tumba, enterradas junto a una momia, que fueron enviadas en 1876 al botánico inglés Joseph Hooker, responsable del jardín botánico de Kew, en Londres.

En busca de las sandías egipcias

La botánica Susanne Renner ha querido investigar estas hojas para, mediante un análisis de ADN, conocer el aspecto de estas antiguas sandías egipcias. Para ello solicitó a Mark Nesbitt, botánico del jardín de Kew, una muestra de las milenarias hojas. Renner y su equipo secuenciaron el ADN en los laboratorios de la Universidad de Oxford y lo compararon con seis parientes cercanos de las sandías actuales (la mayoría de ellos de carne blanca y sabor amargo). Los investigadores sólo fueron capaces de conseguir una secuencia parcial del genoma, pero ésta incluía dos genes cruciales que revelaron cómo eran las sandías egipcias. Al parecer su carne era al menos tan dulce como la de las sandías actuales y del mismo color rojo que las que disfrutamos hoy. Lo que el análisis no ha podido determinar es el tamaño y la forma de estas frutas, pero las pinturas de las tumbas pueden informarnos al respecto. Al parecer tenían una forma alargada, muy parecida a la de las sandías modernas.

El estudio también ha constatado que las sandías egipcias estaban estrechamente relacionadas con las que aún se cultivan en la zona de Darfur, en Sudán, que tienen la carne blanca y un sabor dulce –éstas, al parecer, evolucionaron de algunas variedades salvajes africanas con un sabor más amargo–. Esto sugiere que las sandías fueron primero cultivadas por los agricultores de esta región y que, desde aquí, su cultivo se distribuyó hacia el norte, a lo largo del Nilo, y por el camino se fueron introduciendo mejoras, como la carne roja tan característica de esta fruta tan apreciada.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Los molinos andalusíes y romanos de La Corta, posibles singularidades arqueológicas mundiales


Un estudio va a determinar el alcance internacional del molino de época romana del yacimiento de la barriada rural de La Corta, en Jerez, según ha informado la delegada de la Junta en Cádiz, Ana Mestre, en una visita realizada a este enclave con la delegada de Cultura y Patrimonio Histórico, Mercedes Colombo. En una nota, ha señalado que “es una gran responsabilidad y un orgullo poder contar con estos restos arqueológicos en Jerez y defenderlos para preservarlos, para hacer Historia“. En este contexto, ha valorado que, en el desarrollo de unas obras de recuperación y conservación del cauce del río Guadalete que se están acometiendo, los técnicos hayan hallado los restos de un molino singular de época romana y otras construcciones hidráulicas que aportan relevancia al patrimonio sociocultural e histórico de esta zona.

Aunque continúan las investigaciones, los trabajos arqueológicos en La Corta han permitido el redescubrimiento de algunas estructuras constructivas y el hallazgo de otras que no se conocían. Los resultados preliminares destacan el registro histórico y novedoso de molinos hidráulicos en la margen derecha del curso bajo del río, con sistemas técnicos complejos y diversos y con una secuencia cronológica inicial que comprende desde la época romana y el mundo andalusí a etapas posteriores hasta el siglo XVIII.

En este sentido, Ana Mestre ha destacado la profesionalidad y el empeño de las delegaciones de la Junta que trabajan en materia de Desarrollo Sostenible y de Cultura y Patrimonio Histórico y de sus colaboradores. Ambas delegaciones mantienen una plena comunicación y asistencia mutua desde el inicio del proyecto. Igualmente, ha hecho referencia al acotamiento de la zona y ha indicado que se va a trabajar con técnicos de la Universidad de Cádiz (UCA) para valorar la singularidad de las estructuras de este yacimiento y “hablar de hallazgos, de lo que pueden ser, de iconos de nuestra Historia y de nuestra Arqueología“.

En concreto, se continúa con la investigación para seguir documentando e informar con más precisión sobre lo descubierto, para determinar la singularidad mundial de esta estructura de molienda. Entre otras cuestiones, se confirmará si una figura en relieve encontrada en el sillar del canal de agua que surtía el molino es una representación de una deidad romana, la diosa Ceres.

La delegada de la Junta ha añadido que “hay que preservar la Historia y el interés desde la Junta de Andalucía es conservar este yacimiento”. Asimismo, ha hecho referencia al potencial turístico de este enclave y “a la puesta en valor del patrimonio para que pueda ser de disfrute de todo el mundo”.

Ana Mestre ha insistido en resaltar que “se trabajará una vez que se tengan los estudios y conclusiones en su promoción y en acciones que abunden en el beneficio de dicho hallazgo”, afirmando que “desde la Junta de Andalucía se propiciará que este descubrimiento sea un referente y un atractivo cultural más de nuestra provincia”.

Por otra parte, desde la Junta se ha informado de que se va a iniciar el trámite para la inclusión de las estructuras de molinos de la Corta del Guadalete en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como bienes de catalogación general. A esto se añade la reciente inclusión del puente de la Cartuja en este Catálogo.

Las novedades arqueológicas en La Corta se sumarían a otros bienes culturales históricos existentes en torno al río, como el Monasterio y el puente de La Cartuja, configurando así una zona patrimonial con alto valor para el uso y disfrute de la población, asociada a un espacio de gran interés paisajístico y ambiental, el río Guadalete.

martes, 28 de mayo de 2019

El País:La ciudad milenaria que desapareció en Albacete


El altozano se eleva unos 70 metros sobre la llanura de Hellín (Albacete). Se extiende por nueve hectáreas y, aunque solo se han excavado el 7%, es capaz de agrupar en tan pequeño espacio las principales culturas que han pasado por la Península: del Neolítico a los musulmanes, incluyendo a los íberos, romanos o visigodos. Se llama el Tolmo de Minateda y la Junta de Castilla-La Mancha lo acaba de convertir en parque arqueológico, el primero donde se puede observar resuelto el rompecabezas de letras romanas que coronaba una muralla que erigió el emperador Augusto. Una fortísima tormenta en otoño de 1987 desenterró esta desconocida ciudad, de la que se ignora hasta el nombre, y en la que los expertos llevan trabajando más de 30 años. Ocupaba un lugar estratégico entre la Meseta y el Mediterráneo, fue triplemente amurallada y contaba con un gran complejo episcopal, templos, barrios, foros, mezquitas, plazas... Pero un día, desapareció. ¿Por un terremoto?


Nadie está seguro del nombre que recibía el municipio que los romanos levantaron el año 9 antes de Cristo sobre un gran peñasco ocupado antes por los íberos, aunque su nombre más probable podría ser Ilunum. En lo que sí coinciden los expertos es que se trata de un yacimiento “peculiar que ha traído y traerá muchas sorpresas en el futuro”, como el impresionante sarcófago romano que en 1834 halló el canónigo Juan Lozano y que hoy se encuentra en la Real Academia de la Historia. Porque el tolmo ha sido excavado, con mayor o menor fortuna, en los siglos XIX y XX. Cada campaña traía un nuevo descubrimiento; como en 1914, cuando se hallaron pinturas rupestres levantinas en el Abrigo Grande de Minateda, a unos 500 metros del Tolmo, y que hoy forman parte del parque arqueológico.
En 1942 se realizó la primera campaña de investigaciones más o menos estructurada, pero sus resultados no han llegado completos. Los libros de excavación se han perdido y eso que se han expurgado los archivos del Museo Arqueológico Nacional. En 1987, una riada produjo un enorme desprendimiento que devolvió a la luz, cientos de grandes sillares con letras latinas, de unos 22 centímetros de altura,Al año siguiente, y dada la magnitud de lo desenterrado, se comenzó un proyecto de excavación, que aún se prolonga, y con el que se logró una visión general de la historia de lo que el enorme peñasco ocultaba. “Hallamos cinco sillares con inscripciones en el derrumbe [medio centenar de letras], más otra piedra que se había utilizado para levantar una presa cercana en el siglo XIX también con el mismo tipo de caracteres”, explica Lorenzo Abad, catedrático de Arqueología de la Universidad de Alicante. Con estos escasos signos, los especialistas fueron capaces de reconstruir toda la inscripción, con más de un centenar de elementos. En ella se menciona al emperador Augusto, a su sobrino Nerón Claudio Druso y posiblemente también a su otro sobrino Lucio Domicio Ahenobarbo. Y, además, la fecha exacta del momento en el que la ciudad se convirtió en municipium romano: los últimos meses de nuestro año 9 antes de Cristo.
El friso con la inscripción estaba colocado sobre la puerta de entrada a la ciudad, en una muralla, que a su vez abrazaba otra íbera anterior. Pero al seguir excavando, los especialistas descubrieron que estos sillares no se habían desprendido de la muralla imperial romana, sino que habían sido reutilizados, a su vez, por los visigodos para levantar otro baluarte que corría exterior a los paños romanos.

En la parte superior del tolmo, como muestra de su ocupación por diferentes culturas, una basílica visigoda, un complejo episcopal, un barrio musulmán, así como necrópolis en la base del otero, que incluyen la aparición de tres monumentos funerarios de la última década del siglo I antes de nuestra era. Pablo Cánovas, arqueólogo y director del parque, admite que "el yacimiento "es una caja de sorpresas". "Aún falta por encontrar el foro romano, el templo, la mezquita musulmana...", sonríe.

El Tolmo de Minateda se ha convertido en estos últimos años en un referente para los investigadores de la Alta Edad Media. Es de los pocos lugares en los que se conserva una secuencia completa entre los siglos VI y IX, por lo que resulta un laboratorio idóneo para comparar los modos de vida de esta época oscura, así como la convivencia y el cambio cultural entre el cristianismo y el islam.

Los especialistas creen que el municipio sufrió en el siglo VIII un tremendo terremoto -la zona sureste de la Península es área sísimica-, aunque los musulmanes reconstruyeron la muralla con una albarrada en el IX. No hay una respuesta a por qué la ciudad desapareció, aunque se maneja la hipótesis de que sus habitantes fueron obligados a trasladarse a la recién fundada ciudad de Murcia, teniendo en cuenta que fue levantada en un cruce de caminos (junto a ella pasaba la vía romana que unía las actuales Alcalá de Henares y Cartagena, y que en época visigoda fue extendida hasta su capital, Toledo), explica Abad. La calzada romana, que conectaba la Meseta con el Mediterráneo y que en muchos tramos coincide con la A-30, es visible junto al Tolmo, así como las ruedas de los carros que durante siglos la transitaron.

Ahora el complejo arqueológico es visitable después de tres décadas de trabajos. "Queda por hacer mucho", admite Blanco Gamo, conservadora del Museo de Albacete, en el cual los arqueólogos que habían trabajado en los siglos XIX y XX, fueron depositando piezas sin conocer exactamente lo que hallaban bajo sus pies, hasta que una riada obligó investigar con técnicas actuales un altozano en mitad de la llanura de Hellín y que ha permitido desentrañar el sorprendente puzle histórico. 

lunes, 27 de mayo de 2019

ABC:Aparece en el subsuelo de Roma una singular estatua de la época imperial


Eterna sorpresa en Roma, cuyo subsuelo sigue ofreciendo maravillas y emociones cada día. La última se ha producido este viernes, con la aparición de una bella cabeza de estatua de mármol blanco de la época imperial (entre el siglo I a.C y el V d.C.) en óptimas condiciones de conservación. Ha sido encontrada casualmente durante las excavaciones que se realizan en Via Alessandrina para reunificar los dos sectores del Foro Trajano, a los pies del Campidoglio, una de las siete colinas de Roma, donde hoy se encuentra el ayuntamiento de la capital.

La cabeza, con la boca semiabierta y el cabello que recae sobre la nuca, muestra facciones delicadas que parecen femeninas, pero se trata de una figura masculina, que representaría una divinidad, según Claudio Parisi, director de los Museos arqueológicos: «Pensamos que se trata del dios Dionisio. En efecto, sobre la cabeza tiene una cinta decorada con dos flores típicamente de culto dionisíaco, el corimbo. Los ojos huecos probablemente estaban hechos con pasta de vidrio o piedras preciosas. Todo lo cual nos lleva a los primeros años del imperio», ha explicado Claudio Parisi.

El director de los Museos arqueológicos recuerda que el subsuelo romano «conserva muchos tesoros» y en este caso confía que en la misma zona, a los pies del Campidoglio, aparezcan «otros fragmentos de la estatua» para una eventual reconstrucción.

El descubrimiento se considera excepcional, porque además la excavación se realiza en un contexto posterior a la Roma antigua, pues Via Alessandrina fue construida en el siglo XVI, en el área de los Foros Imperiales y completamente destruida por la apertura de via del Imperio, realizada por orden de Mussolini e inaugurada en 1932, hoy via de los Foros Imperiales. «Los arqueólogos estaban excavando un muro medieval cuando les apareció una cabeza de mármol blanco. Se encontraba incrustada en la pared, utilizada como material de construcción, como a menudo sucedía en la época medieval», escribe en su página de Facebook el Parque Arqueológico del Coliseo. Extraída del subsuelo, se ha reflejado su gran belleza.

«Nos hace pensar en el mejor periodo de la escultura romana», afirma Claudio Parisi. Para alegría de los arqueólogos y autoridades municipales que le han dado una cálida bienvenida en su incorporación al patrimonio de Roma, comenzando por la alcaldesa, Virginia Raggi, que ha escrito en Twitter; «Roma sorprende y nos regala emociones cada día».

sábado, 25 de mayo de 2019

Descubren el foso del campamento militar romano de Tamuda en Marruecos


Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) en España lideran la última campaña arqueológica en el descubrimiento de foso del campamento militar romano en el yacimiento de Tamuda, en el marco de sus estudios e investigaciones en el norte de Marruecos a lo largo de la última década. Cuentan con el apoyo del programa de Ayudas a Proyectos Arqueológicos en el Exterior del Ministerio de Cultura, la Fundación PALARQ, el Aula Universitaria del Estrecho de la UCA y varios proyectos del grupo de investigación HUM-440 del PAIDI de la Junta de Andalucía.

Las excavaciones han tenido dos objetivos primordiales, como ha explicado el coordinador de España, el catedrático de Arqueología de la UCA, Darío Bernal: el estudio de foso del campamento romano, cuyos primeros indicios se descubrieron durante la pasada anualidad, y los trabajos de campo en la zona del denominado Barrio Oriental de la ciudad mauritana, donde “se ha podido documentar una destrucción generalizada del yacimiento en el segundo cuarto del siglo I a.C”.

Este hallazgo es el primero que se ha reconocido arqueológicamente en Marruecos, de ahí su interés. Se trata de un posible vallum (fortificaciones) realizado en la primera época de este castellum (fortín militar romano), durante la fase de provincialización y creación de la Mauretania Tingitana, en época del emperador Claudio, a mediados del siglo I d.C. Este tipo de estructuras poliorcéticas, consistentes en la ejecución de una zanja perimetral en torno al recinto campamental, son habituales en las estrategias defensivas romanas. El próximo paso será, como indica el profesor Bernal, la ejecución de diversos transectos (zanjas) perpendiculares a la línea oriental de la muralla del campamento para verificar su existencia.

En segundo término, se han estudiado los restos del Barrio Oriental, a través de diversas habitaciones halladas, en cuyo interior han aparecido los techos desplomados y los tabiques demolidos intencionalmente. Además, en palabras del investigador responsable, “la cantidad de objetos abandonados de manera precipitada en su interior, completos en su mayor parte, verifican el carácter apresurado del abandono por parte de la población local mauritana ante un evento traumático. Es posible que nos encontremos ante las primeras evidencias de la presencia de Sertorio en estas tierras africanas”, o bien “ante un episodio de castigo a la ciudad de Tamuda por parte de algunos de los monarcas mauritanos”, pues en esta época del siglo I a.C. fueron múltiples las disputas entre los reyes de la Mauretania Occidental, procesos que pudieron haber afectado a la ciudad, generando una tabula rasa. Además, se está desarrollando el estudio, actualmente en curso, de los objetos hallados en el interior de las habitaciones, completos pero muy fragmentados, lo cual ha requerido la ejecución de complejos procesos de restauración in situ del mobiliario aparecido. Especialmente, unas ánforas de transporte, que constituyen uno de los mejores conjuntos mediterráneos para el conocimiento de las ánforas de producción local/regional mauritana, cuya futura publicación aportará múltiples novedades de interés sobre la economía y el comercio fluvio-marítimo de estas comunidades prerromanas.

Este proyecto representa uno de los escasos programas bilaterales estables y de larga duración de cooperación marroco-española, a través de un convenio bilateral entre la Direction du Patrimoine del Ministerio de Cultura de Marruecos y la institución universitaria gaditana, coordinado por parte española por el profesor Darío Bernal Casasola, catedrático de Arqueología del departamento de Historia, Geografía y Filosofía. Es, hasta la fecha, el que ha desarrollado una actividad continuada de investigaciones desde el descubrimiento y excavación del mismo a cargo de Cesar Luis de Montalbán en 1921.

Asimismo, es destacable la faceta formativa, ya que los trabajos de campo y de gabinete permiten la compatibilidad de las tareas investigadoras con las docentes. Participan alumnado, doctorandos e investigadores jóvenes de máster y doctorado y de diversas nacionalidades (española y marroquí preferentemente, junto a personal procedente de Argentina, Colombia, Ecuador o Méjico), “convirtiendo a este importante yacimiento preislámico marroquí en un activo laboratorio internacional  de formación arqueológica”, ha concluido Darío Bernal. (Fuente: UCA / Fundación Descubre)

viernes, 24 de mayo de 2019

ABC:Las monedas que explicarán la caída del Imperio romano


Si aún quedan lagunas de conocimiento en torno a la crisis y descomposición del Imperio Romano, entre los siglos III y IV d.C, cuando el emperador Diocleciano inauguró la forma de gobierno denominada como Tetrarquía -en la que cuatro personas (tetrarcas) se repartían el poder-, quizás puedan ser completadas a raíz del hallazgo casual de un conjunto de más de 53.000 monedas almacenadas en 19 ánforas que salieron a la luz durante unas obras de canalización eléctrica en el municipio sevillano de Tomares en 2016.

Tres años después, un estudio técnico encargado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía acaba de determinar que el botín contenía exactamente 53.208 piezas o numos de bronce valorados en 468.230 euros -a razón de ocho euros la pieza-, aunque su valor histórico y científico es "incalculable" -aseguró ayer la consejera de Cultura, Patricia del Pozo- como fuente de información sobre la acuñación monetaria o las relaciones comerciales en el Bajo Imperio Romano.

Se trata de pequeñas piezas en las que figuran los tetrarcas Diocleciano, Maximiano, Galerio Maximiano y Constancio, y que habrían sido acuñadas en diferentes cecas pertenecientes a ciudades del Imperio muy alejadas entre sí, como Londres, Lyon, Roma o Treveris. Al igual que durante toda la Antigüedad, el pecunio básico del pueblo romano no fue la moneda de oro o de plata, que se reservaban exclusivamente para grandes transacciones, sino la partición más pequeña, de bronce o cobre, dedicada al uso corriente.

De ahí el valor de estas piezas que "proporcionarán información sobre la vida cotidiana de los romanos, sobre los flujos monetarios y la dinámica poblacional del sur de la Península", según han previsto los investigadores que se han hecho cargo del que ya ha sido denominado como Tesoro de Tomares: las 53.208 monedas de bronce distribuidas en 19 ánforas, de las que 9 fueron halladas intactas y así permanecen en determinación de futuros estudios.

La consejera andaluza de Cultura, que presentó este jueves los primeros datos obtenidos del estudio de las monedas y sus ánforas, quiso destacar el carácter excepcional e infrecuente de hallazgos de estas características, hasta el punto de que los investigadores -técnicos del Museo Arqueológico de Sevilla y del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH)- carecen de descubrimientos similares con los que poder compararlo.

Descubierto de manera fortuita un 27 de abril de 2016 por unos operarios que trabajaban en el acondicionamiento del conocido como olivar de El Zaudín al arrastrar la pala de su máquina retroexcavadora, este hallazgo constituye de hecho el mayor descubrimiento arqueológico de los últimos tiempos en la provincia de Sevilla y de los más importantes en el ámbito estatal, toda vez que su localización tuvo un impacto mediático de carácter mundial, al hacerse eco medios de comunicación de varios países.

De esas monedas han sido catalogadas ya unas 7.800 y un total de 24.000 han sido preparadas para su estudio, acuñadas todas entre los años 294 y 310, y guardadas en el primer tercio del siglo IV bajo un suelo del siglo III, según los estudios efectuados en el parque metropolitano del Zaudín.

Las nueve ánforas intactas -las otras diez fueron quebradas por la máquina excavadora en el momento del hallazgo- han sido estudias mediante vídeo-endoscopia con una sonda de cuatro milímetros de ancho. El estudio de la estatigrafía de las monedas será básico para que los investigadores determinen cómo fueron reunidas, y tal vez aclarar su destino o motivo de su acumulación. Otra de las incógnitas a esclarecer es por qué fueron guardadas en ánforas destinadas al transporte y conservación de aceite, que en este caso fueron empleadas a modo de hucha o caja fuerte.

A raíz de todos estos datos, además de que se maneja la hipótesis de que el tesoro fue escondido a conciencia, los técnicos barajan la posibilidad de que las monedas pertenecieron a "un cambista, banquero o recaudador", aseguró la consejera.

125.000 euros para sus descubridores

Otro de las grandes novedades en relación a hallazgos arqueológicos de estas características es que los operarios que descubrieron el tesoro recibirán el 25 por ciento de la cantidad en la que se ha tasado el lote de monedas y ánforas, unos 125.000 euros, a repartir entre quienes lo hallaron. Así lo dictaminó una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), en mayo de 2018, después de la reclamación promovida por cuatro de los operarios.

Los descubridores solicitaban dicho premio invocando las leyes nacional y andaluza de Patrimonio Histórico, según las cuales "la persona que descubra y la propietaria del lugar en que hubiere sido encontrado el objeto o los restos materiales tienen derecho, en concepto de premio en metálico, a la mitad del valor que en tasación legal se le atribuya".

Por último, el alcalde del municipio de Tomares, José Luis Sanz (PP), ha anunciado que el Ayuntamiento ha expropiado los terrenos de la antigua hacienda de Montefuerte, en pleno casco urbano de la localidad, al objeto de promover un centro cultural que acoja en exposición parte del tesoro, aunque