sábado, 31 de marzo de 2018
National Geographic:¿Tutankamón combatió? Su coraza muestra signos de desgaste
De complexión delgada, Tutankamón murió antes de los 20 años de edad. Las imágenes por transformación de reflectancia, una técnica fotográfica relativamente nueva, han revelado claros indicios de desgaste en la coraza de cuero del joven faraón que cuestionan la imagen de Tutankamón como un faraón endeble y enfermizo. "La abrasión ha sido observada a lo largo de los bordes de las escamas de cuero, lo que significa que la coraza fue usada considerablemente. Y eso sugiere que Tutankamón la llevó puesta, quizá incluso en combate", afirma Lucy Skinner, de la Universidad de Northampton y experta en cuero del Antiguo Egipto. Skinner ha descubierto la sorprendente evidencia durante la realización de un documental para el canal de televisión británico Channel 5, denominado Secrets of Tutankhamun’s Treasures y que fue emitido el pasado sábado.
Los realizadores del documental contactaron con Lucy Skinner cuando supieron que era una de las pocas personas fuera de Egipto que habían podido examinar los frágiles restos de la coraza de Tutankamón, de más de 3.000 años de antigüedad, que se exhibirán en el futuro Gran Museo Egipcio, cerca de las pirámides de Gizeh. La coraza sufrió grandes daños, probablemente al ser retirada de su caja original en los años 20 del siglo XX, durante la excavación de la tumba de Tutankamón por Howard Carter. A pesar de que la tumba fue excavada hace casi un siglo aún sigue siendo un misterio cómo se elaboraron las escamas de cuero solapadas de la coraza y también si llegaron a tener algún uso militar. "Los antiguos métodos usados para hacer este tipo de cuero realmente no se han comprendido del todo. Los materiales cambian de forma invariable tanto química como físicamente después de haber estado enterrados durante miles de años y, para conocerlos, primero hay que comprender muchos procesos científicos complicados", asegura Skinner.
viernes, 30 de marzo de 2018
ABC:El amor por Egipto y las momias, una pasión que desató Napoleón
De la momia en blanco y negro de Boris Karloff al malvado Imhotep de los filmes de Stephen Sommers. El Antiguo Egipto ha inspirado algunas de las películas más famosas del cine, demostrando que la fascinación por el país de las pirámides es un negocio rentable cuando reaviva una fiebre que nació a finales del siglo XVIII, que se prolongó por el XIX y el XX y que perdura en la actualidad: la egiptomanía. Antonio Pérez Lagarcha (Madrid, 1962), profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, dio hace dos semanas una charla en el Museo Arqueológico Nacional, «La visión del antiguo Egipto en el Romanticismo», para explicar ese fenómeno. En la concedida a ABC, repasa la historia de una pasión que ha convivido con el desarrollo científico de una disciplina, la egiptología, que tardó en llegar a España, pero que hoy goza de buena salud.
El inicio de la egiptología se puede fechar a finales del siglo XVIII, con la expedición de Napoleón.
La campaña de Napoleón de 1798 abrió definitivamente Egipto a la Europa occidental. Napoleón se hizo acompañar por una comisión de expertos de todas las áreas del conocimiento, de historiadores, botánicos, geólogos e ingenieros, que recogieron el país y lo describieron realizando grabados e ilustraciones de los monumentos y de lo que iban viendo a lo largo de su viaje. Esa obra se publicó luego en varios volúmenes y acercó Egipto a Europa. Hasta entonces, esa tierra se conocía por el mundo griego, con Herodoto, y por los obeliscos que Roma se había llevado. Su imagen también aparecía en la Biblia, con un Egipto poderoso gobernado por un faraón despótico. Además, a comienzos del siglo XIX hubo un cambio en la mentalidad y en la sociedad de la época, que combatió a la razón que había sido dominante durante el siglo XVIII, en la Ilustración. Se buscaron nuevos mundos, y atraía lo exótico y lo diferente.
¿Cómo influyeron esas primeras fuentes griegas y bíblicas en la imagen de esa tierra?
Los exploradores que fueron el siglo XVI y XVII, que fueron pocos, y los que lo visitaron luego durante gran parte del XIX, lo hacían con el libro de Herodoto y con la Biblia debajo del brazo. Lo que les interesaba de Egipto era encontrar evidencias de ciudades, lugares y personajes bíblicos, y de monumentos y costumbres que describían los clásicos.
¿Cómo cambió la imagen que había sobre esa tierra la «Descripción de Egipto», la obra publicada tras la expedición de Napoleón?
La obra tuvo impacto en la sociedad, porque transmitió unas imágenes al público que despertaron su interés. Además, de forma paralela, las grandes potencias europeas, Inglaterra, Francia, Piamonte o el Imperio Austro-Húngaro, empezaron una carrera para ver quien conseguía las maravillas más importantes y se las quedaba. Así se pusieron las bases de las colecciones egiptológicas del Museo Británico, del Louvre o del Museo de Turín, y después, a mediados de siglo, del Museo de Berlín.
La pasión era tal que incluso afectó al mobiliario de la época.
Sí. Esa fiebre influyó en edificios, como la sala egipcia de Piccadily, y en muchos monumentos y fuentes de distintas ciudades europeas. En Estados Unidos llegó un poquito más tarde. También repercutió en los objetos de decoración, como medallas, colgantes y muebles o en los relojes con forma de pilono.
El descubrimiento de la piedra Rosetta durante la campaña napoleónica fue esencial para la egiptología. ¿No matizó la visión heredada del mundo griego y de la Biblia?
La piedra Rosetta fue hallada por la expedición de Napoleón, pero se la quedaron los ingleses tras la batalla de Abukir, y por eso está en el Museo Británico. Es importante porque es un documento escrito en tres lenguas que permitió a Champollion, en 1822, poner las bases del desciframiento de los jeroglíficos. A partir de entonces, se pudieron leer las inscripciones, y lógicamente eso contribuyó al desarrollo científico de la egiptología. Pero, aunque la visión anterior empezó a matizarse, los avances tardaron en llegar al conjunto de la sociedad. Pasaron unos años hasta que esa escritura se pudo descrifrar en su totalidad y con claridad. Por eso pervivió la idea de que era una escritura que no se podía leer y que guardaba unos conocimientos ocultos, un hermetismo.
A lo largo del siglo XIX, ¿cómo evoluciona la egiptología?
A nivel científico, hay que esperar prácticamente hasta la última parte del siglo XIX y sobre todo a comienzos del XX para que se pongan las bases de la arqueología en Egipto. También nació el Museo Egipcio de Bulaq, y los exploradores y los viajeros empezaron a dejar de buscar objetos maravillosos para sus colecciones privadas y para las de los museos. Aún así, las personas siguieron fascinadas por el país: por ejemplo, en 1922, cuando se descubrió la tumba de Tutankamón, la excavación fue patrocinada por Lord Carnarvon, que fue quien puso el dinero.
Aparecen figuras como el francés Gaston Maspero, director de Servicio de Antigüedades egipcio.
Fue uno de los hombre que puso las bases de la egipotología científica. Maspero descifró los textos de las pirámides, puso la base de una investigacción basada en la lectura de la escritura jeroglífica y fundó instituciones como el Instituo Francés de Arqueología Oriental. Además, impulsó una política de protección de los monumentos y de los objetos que se descubrían para que permanecieran en Egipto.
Es en esa segunda mitad del siglo XIX cuando se estrena «Aida» de Verdi, que también está imbuida de orientalismo y de pasión por Egipto.
«Aida» es significativa porque refleja la egiptomanía que existía en Europa en 1871, el año que la ópera se estrenó en El Cairo. El jeque que gobernaba entonces Egipto quería acercar el país a Europa y separarlo del Imperio Otomano. Por ello, intentó europeizarlo con instituciones o monumentos. También encargó a Verdi la composición de esa ópera, que en principio se iba a estrenar con motivo de la inauguración del Canal de Suez, una obra que supuso un avance científico y comercial clave para la época. Finalmente, sin embargo, fue estrenada dos años después. «Aida» estaba basada en el Antiguo Egipto.
Parece que España permanece ajena a ese desarrollo de la egiptología a finales del siglo XIX, pero hay una figura interesante, Eduardo Toda y Güell.
Eduardo Toda fue un diplomático español en Egipto que entró en contacto con arqueólogos y cónsules de otras potencias europeas, y sobre todo con Gaston Maspero. Toda recorrió el país y excavó una tumba en Tebas. Fue el único representante español en el desarrollo de la egiptología en el siglo XIX. En España no había una tradición. El orientalismo, aquí, se centró sobre todo en Andalucía, en Al-Andalus, y en el norte de Marruecos. España quedó al margen de las dinámicas que estaban sucediendo en el resto de Europa; nuestro país perdió colonias en el XIX, cuando se desarrolló el imperialismo europeo. Por ello, quedó relegado territorialmente y también en avances científicos.
Hemos hablado del Museo de Turín o del Louvre, pero, ¿cuál es el origen de la colección egipcia del Museo Arqueológico Nacional?
Una parte de la colección procede de los trabajos que realizó Eduardo Toda en Egipto y de los objetos que reunió durante su estancia. Otra viene de colecciones privadas y de las compras del Museo. Algunos objetos surgieron en tumbas de la Península Ibérica, traídas por los fenicios: por ejemplo,los vasos canopos de Almuñécar.
Ya en el siglo XX, un descubrimiento contribuye a reavivar la egiptología y la egiptomanía: la tumba de Tutankamón.
Ese hallazgo tiene varias paradojas. La tumba de Tutankamón es la más pequeña del Valle de los Reyes, pero, al descubrirse intacta y con todas sus joyas y toda su decoración, alimentó todavía más la imaginación: si la más pequeña tenía esos tesoros, ¿cuántos podía tener el resto? Una tumba intacta es la aspiración de todo arqueólogo.
Howard Carter, el arqueólogo que la halló, dio varias charlas en España.
Sí. Howard Carter vino a España y habló en la Residencia de Estudiantes. La noticia fue recogida en los medios de comunicación y tuvo un gran impacto. A pesar de ello, por desgracia, no propició el nacimiento de una escuela de egiptología.
El cine también ha jugado, en el siglo pasado y en el actual, un papel clave en el mantenimiento de la egiptomanía.
El cine fue un paso más en el mantenimiento de la egiptomanía, como antes lo había sido la fotografía. La figura de la momia, que comenzó a estar presente desde la película de Boris Karloff, apareció en distintos filmes. Encarna algo desconocido que pervive en el tiempo, porque resucita en todas las películas y también plantea la cuestión de la preservación de los cuerpos o de los tesoros ocultos en las tumbas. En definitiva, periódicamente salen películas que retoman el tema.
Madrid tiene el templo de Debod. ¿Cómo llegó a la capital?
El templo vino a España porque nuestro país participó en la campaña de salvamento que organizó la UNESCO con motivo de la construcción de la presa de Asuán, que inundó una vasta extensión de Nubia. Hubo que trasladar templos, como el de Abu Simbel, y también excavar de urgencia todo lo que iba a quedar anegado. En agradecimiento a la cooperación española, se regaló a España el templo de Debod, y también le dio una concesión arqueológica, el yacimiento de Héracléopolis Magna, la primera misión arqueológica que tuvimos en Egipto. Comenzó en 1966, y continúa en la actualidad.
Y después de esa concesión, ¿cómo evolucionó la egiptología en España, hasta nuestros días?
En esa excavación se pusieron las bases de la egiptología científica y académica en España. Poco a poco, sobre todo en los 80, se logró que entrase en la unviersidad con asignaturas dedicadas a la egiptología y al Próximo Oriente. Muchas personas se formaron también en el extranjero, porque aquí no había ni bilbiotecas ni recursos. Los profesores universitarios y los investigadores que tenemos en la actualidad trabajan en las misiones extranjeras y en las españolas.
jueves, 29 de marzo de 2018
'La Condenada', mina de origen romano que reabre en Semana Santa
El próximo miércoles, 28 de marzo, la mina romana de lapis specularis 'La Condenada', situada en la localidad conquense de Osa de la Vega, volverá a abrir al público tras unos meses cerrada para respetar el periodo de hibernación de los murciélagos --especie protegida por la normativa española y europea-- que se refugian en esta cavidad.
A menos de veinte minutos del Parque Arqueológico de Segóbriga, esta mina romana se conserva prácticamente inalterada desde su explotación en el siglo I, por lo que sus visitantes pueden realizar un viaje en el tiempo y retroceder 2.000 años adentrándose en una trama laberíntica de casi un kilómetro de recorrido subterráneo en tres niveles accesibles entre sí.
Además, se trata de uno de los conjuntos mineros de lapis specularis más extensos e interesantes de Castilla-La Mancha, del que se extraía un yeso especular o espejuelo que, por su tamaño y transparencia, los romanos empleaban a modo de vidrio, explotándolo y distribuyéndolo desde esta zona a todo el imperio.
'La Condenada' es la tercera mina conquense de lapis specularis adecuada turísticamente y abierta al público a finales de octubre de 2017, sumando 150 visitas en su primer mes, lo que constata el gran poder de atracción y de aceptación del público de estos recursos patrimoniales, que les convierte en perfectos acicates para luchar contra la despoblación.
Los horarios de visita son los sábados de 11.00 a 13.00 horas y de 16.00 a 18.00 horas y los domingos de 11.00 a 13.00 horas, además de que también se podrá ver de lunes a viernes para colectivos y grupos organizados. La ruta guiada tiene una duración aproximada de dos horas e incluye seguro e indumentaria de casco, mono y frontal de luz. Consiste en un recorrido exterior por el complejo minero romano de lapis specularis llamado 'Las Obradás', así como por el interior de la mina 'La Condenada'.
Además, las mascotas son bienvenidas, ya que su gestor turístico destina un 5 por ciento del precio de la entrada a contribuir con el proyecto 'ArqueoMiau' a favor de los animales abandonados, cantidad que aumenta al 10 por ciento para quienes vayan con su mascota, a la que cuidarán y atenderán en un chenil individual mientras el dueño realiza con tranquilidad su visita.
miércoles, 28 de marzo de 2018
National Geographic:Importante excavación en Pompeya 270 años después de su descubrimiento
En el año 79 d.C. una violenta erupción del Vesubio puso fin a la vida en Pompeya. La ciudad romana quedó enterrada y el 23 de marzo de 1748, varios siglos después, se realizaron unos hallazgos que despertaron el interés de los Borbones y que impulsaron los primeros trabajos arqueológicos en la zona. Hoy, 270 años después del descubrimiento de Pompeya, se están realizando unas nuevas excavaciones en la Región V que son las más importantes en una zona no investigada de la ciudad antigua desde la posguerra, según explicó el Parque Arqueológico de Pompeya el pasado jueves. La primera fase de los trabajos arqueológicos consiste en la retirada de toda la tierra procedente de las excavaciones de finales del siglo XIX y del XX, que fue depositada en una zona situada entre la Casa de las Bodas de Plata y la Casa de Marco Lucrecio Frontón.
Adyacente a la Casa del Ático ha aparecido una zona abierta, probablemente un antiguo jardín y en el ángulo suroriental de este espacio han salido a la luz unas ánforas cuya tipología y contenido están en fase de estudio. A poca distancia está apareciendo el callejón que flanqueaba la Casa de las Bodas de Plata: asciende ligeramente, conserva el bordillo de la acera y las entradas de los edificios. En el callejón de la Casa de las Bodas de Plata han sido excavadas algunas estructuras arqueológicas, entre ellas la entrada de una domus con frescos en las paredes formados por cuadrados con el fondo rojo y, en el centro, una pareja de delfines. Por otro lado, los arqueólogos han recuperado numerosas piezas en la tierra resultante de las excavaciones del siglo XIX y comienzos del XX, que probablemente fueron descartadas porque entonces no eran interesantes o porque estaban fragmentadas: antefijas, decoraciones en terracota, fragmentos de frescos o de estuco, fragmentos de ánforas y ladrillos cocidos, entre otras cosas.
martes, 27 de marzo de 2018
El País:El manuscrito más misterioso del mar Muerto narra la salida de Noé tras el diluvio
El Museo de Israel exhibe por primera vez el Génesis apócrifo, uno de los rollos del Mar Muerto que hasta ahora había permanecido guardado en la cámara climatizada construida expresamente para albergar los delicados manuscritos encontrados en las cuevas del Qumrán, de más de 2000 años de antigüedad, y a la que sólo acceden los conservadores del museo.
El pergamino ahora expuesto es uno de los textos más misteriosos de los siete primeros rollos del Mar Muerto encontrados 1947 en una cueva en el desierto de Judea. “Era con diferencia el documento en peor estado, por eso hasta ahora ha sido imposible mostrarlo”, explicó ayer el conservador Adolfo Roitman, director del Santuario del Libro.
Datado en el siglo I antes de Cristo y escrito en arameo, recoge del capítulo 5 del Génesis al 15. Una parte de la Biblia en la que se habla de Abraham y de Noé pero contada con diferencias significativas, de ahí que se le considere un texto apócrifo. Su contenido no hace temblar los cimientos del Vaticano —que considera los manuscritos del Mar Muerto de interés universal— pero se presta a ser objeto de nuevas teorías de la conspiración para poner en duda el texto Bíblico. “Es sin duda una copia muy antigua de un texto original. Los trazos de la escritura están hechos con mucho esmero, sin errores y eso en esa época solo era posible si se tenía delante el documento a copiar”, dice Roitman. En el pergamino, que se puede ver estos días en Jerusalén, se narra el pasaje del fin del diluvio universal.
A diferencia del Génesis —que recoge que Noé sale del arca con su familia y lo primero que hace es erigir un altar y hacer un sacrificio para Dios— el manuscrito conservado en la Ciudad Santa cuenta cómo Noé hace el sacrificio dentro del arca. “Desde un punto de vista histórico también tendría sentido porque si estamos hablando de la destrucción que arrasó la tierra, el sacrificio lo habría hecho para asegurarse de purificar el exterior”, cuenta Roitman junto a la vitrina que contiene el texto. Además, estos fragmentos del Génesis apócrifo no están narrados en tercera persona, sino que es el mismo Noé quien cuenta la historia.
Su enorme deterioro ha traído de cabeza a los especialistas durante décadas. Por eso ni siquiera se ha podido digitalizar para ser consultado online. De las 22 columnas que lo componen, las mejor conservadas son las últimas, de la 18 a la 22. “Tiene su lógica porque al permanecer enrollado, los caracteres del final del rollo son los que menos expuestos han estado a la luz y a la humedad”, explica Roitman. Son los únicos fragmentos de este pergamino que se mostraron fugazmente en 1955, en el edificio Terra Sancta en Jerusalén, cuando el entonces primer ministro de Israel, Moshe Sharett, anunció que el Estado israelí había comprado los cuatro rollos perdidos que faltaban de los siete que se encontraron en la llamada Cueva 1 del Qumrán.
Descomposición
Los expertos han estado años lidiando con la descomposición aparentemente imparable de este texto. A diferencia de otros rollos encontrados en la misma cueva, este manuscrito es un pergamino, no un papiro, y su tinta parece ser lo que le hace tan frágil. “Está compuesta por una aleación de carbón y resinas, como la tinta de los otros rollos, pero la del Génesis apócrifo contiene además cobre lo que hace que sea especialmente sensible a la luz. Tenemos fotografías en las que se aprecia ese deterioro al comparar el estado actual, con el estado en el que se encontraba el 1955, cuando el Profesor James Bieberkraut trabajó en él por primera vez”, cuenta el conservador.
Bieberkraut fue el primer experto en Israel que se encargó de la conservación de los rollos. Pero entonces se desconocía que este pergamino es especialmente sensible a la luz. Tanto que ni siquiera resistiría ser expuesto en el Santuario del Libro, en las mismas condiciones del resto de documentos del Qumrán. Por eso, para esta muestra los expertos han acondicionado una urna especial cubierta con un cristal inteligente. El cristal está compuesto por dos capas que permiten el paso de un haz de luz entre ellas de manera que, cuando se pulsa un botón, el pergamino se hace visible sólo durante 30 segundos, pero nunca es iluminado directamente. La vitrina contiene un microchip que registra constantemente las condiciones ambientales.
“Los otros manuscritos se exhiben por partes. Cada tres meses mostramos una sección de ellos diferente, así aseguramos su preservación. Pero con el Génesis apócrifo no podemos hacer eso porque se desintegraría. Por eso esta ocasión para verlo es única”, cuenta Roitman. Los fragmentos se exponen hasta junio. Después, volverán a dormir en la cámara donde han estado más de 50 años.
lunes, 26 de marzo de 2018
ABC:Descubiertos los tesoros de una villa romana en el norte de Grecia
Desde hace años se conocía que el asentamiento de la época romana en Amindeo (Florina), al norte de Grecia, había sido muy importante. Pero ha sido ahora cuando los arqueólogos del Ministerio de Cultura griega y en concreto el Departamento Arqueológico de Florina ha dado a conocer sus últimos descubrimientos: la riqueza de la «Mansión de Alejandro», como se conoce esta villa privada de gran tamaño. Tiene nada menos que cinco mil metros cuadrados y forma parte del perímetro de una ciudad de la época romana muy próspera, debido a su cercanía con la Vía Egnatia, la gran carretera romana de seis metros de ancho que unía partes de lo que ahora son Albania, Grecia, República de Macedonia y Turquía. Y ha sido el arqueólogo Paníkos Jrisostómos, el director de este Departamento Arqueológico, el que ha revelado la riqueza y calidad de estos descubrimientos. en la XXXI reunión científica sobre el trabajo arqueológico efectuado en Macedonia y Tracia que ha tenido lugar recientemente en la Universidad de Tesalónica.
En esta mansión, construida a finales del siglo II d.C. se encontraron cuartos grandes y pequeños, patios interiores y baños. Según Jrisostomu, «el imponente tamaño de esta mansión, así como la elección de la decoración de mosaicos y esculturas, muestran que sus propietarios eran posiblemente griegos romanizados con buena posición en la sociedad local y posiblemente en la propia administración romana». Los cuartos más lujosos estaban decorados con mármol de distintos colores, estatuas y magníficos suelos de mosaicos en once salas, cubriendo una superficie total de 360 metros.
La sala denominada Europa muestra representaciones mitológicas como el Rapto de Europa, el dios Apolo, Pan con una ninfa y otras composiciones. Se puede leer en una inscripción que los propietarios de la mansión eran Alejandro y Mémnia, de ahí que se conozca a esta propiedad como la «Mansión de Alejandro».
La sala denominada del Bestiario tiene en su centro un mosaico con un animal masculino con un cuchillo luchando contra un león, escena rodeada con un borde geométrico. Pero la sala más grande y mejor decorada es la de las Nereidas, de 90 metros cuadrados de superficie. Entre las escenas representadas están las Nereidas (ninfas del Mar, hijas de Nereo, el dios de las olas del mar) sobre hipocampos, Eros (dios del amor) sobre delfines, escenas de pesca, representaciones de pájaros y peces así como de las cuatro estaciones.
También se han encontrado inscripciones describiendo a los propietarios posteriores y a los artistas que crearon los mosaicos en algunas de las salas. Lo descubierto y presentado ahora no es más que un tercio del total de la mansión. Faltan todavía por limpiar, estudiar y mantener los dos tercios restantes, que se espera podrán ser presentados dentro de unos meses.
domingo, 25 de marzo de 2018
Los restos del anfiteatro de Cartagena podrán visitarse esta primavera
La ciudad de Cartagena cuenta con un patrimonio arqueológico que sería la envidia de la mayoría de ciudades europeas. Fundada por los cartagineses durante los años previos al estallido de la Segunda Guerra Púnica contra Roma, Cartago Nova fue el corazón de la Hispania púnica hasta que las legiones de Escipión se hicieron con ella. Su magnífico puerto natural y su acceso directo a campos de cultivo con productos como el muy necesario esparto hicieron de esta ciudad una de las más prósperas de la Antigüedad, llena de edificios de ocio, templos y lujosas viviendas. Una gran parte de este patrimonio, tanto cartaginés como romano, ha sido rescatado del olvido por los arqueólogos en la última década. El teatro romano, la muralla y un largo etcétera han pasado a formar parte del patrimonio común de los cartagineses para delicia de todos los visitantes que se desplazan hasta esta ciudad.
Un caso particular es el del anfiteatro, uno de los edificios de ocio más característicos de la cultura latina que se extendió por todo el Mediterráneo. A diferencia del teatro, que se perdió durante siglos y no fue excavado hasta el siglo XX, el anfiteatro estuvo a la vista siempre a pesar de la prohibición de estos espectáculos en el Bajo Imperio. En el siglo XIX se construyó sobre sus restos y aprovechando los cimientos una plaza de toros cuya estructura aún puede verse en la actualidad.
El cierre de la plaza de toros hace unos años dio lugar a un largo debate acerca de qué hacer con el lugar. Mientras algunos expertos y políticos hablaban de excavar el anfiteatro de forma que se conservara también la plaza de toros, otros proponían desmantelar el edificio del siglo XIX para poder trabajar con más facilidad en los restos del anfiteatro de época Flavia.
Dado que una excavación integral del recinto sería un proyecto muy grande y excesivamente caro, por el momento se ha comenzado por excavar algunas partes sin que ello afecte a la estructura de la plaza de toros. Esta primera fase ha comenzado por las llamadas cárceles, los espacios debajo de la arena en los que se encerraba a las fieras y los gladiadores aguardaban su momento de salir ante el público. En el caso del anfiteatro de Cartagena se están excavando tres de estas estancias, que podrán ser visitadas el próximo mes de mayo, antes incluso de que terminen las excavaciones.
El ayuntamiento de Cartagena ha aportado un total de doscientos mil euros para este proyecto, que se han completado con cien mil más de las arcas de la Comunidad Autónoma de Murcia. Responsables de las dos administraciones han puesto de relieve el enorme interés que existe en que el anfiteatro salga a la luz, ya que eso potenciaría el ya enorme flujo de turistas que acuden a Cartagena cada año atraídos por sus ruinas romanas y sus museos. David Martínez, concejal de Cultura, Patrimonio, Educación y Juventud, concejal de Cultura, Patrimonio, Educación y Juventud de Cartagena, ha puesto de relieve lo complejo de los trabajos en este área, ya que la arena del anfiteatro se encuentra a casi cuatro metros por debajo de la de la plaza de toros. El ayuntamiento, sin embargo, ha apostado por un plan que respete los restos antiguos y modernos y que permita a los visitantes hacerse una idea de cómo era este espacio en tiempos romanos.
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