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martes, 24 de septiembre de 2019

ABC:La exposición de Tutankamón, la más visitada de la historia de Francia


La exposición «Tutankamón, el Tesoro del Faraón», ha cerrado sus puertas en París el domingo con un récord de visitantes. Se ha convertido en la muestra más visitada de Francia, después de recibir1,42 millones de asistentes.

En seis meses, 1.423.170 personas han acudido al Gran Salón de La Villette, en el noreste de la capital gala, para admirar 150 objetos encontrados en la tumba del joven faraón que reinó hace más de 3.300 años en Egipto.

Con aperturas hasta la media noche debido a la gran afluencia de público, esta exposición, curiosamente, le ha arrebatado el primer puesto a una anterior del rey del Antiguo Egipto, «Tutankamón y su tiempo» que se llevó a cabo también en París en 1967.

Según AFP, «Tutankamón, el Tesoro del Faraón» ha sido preparada por el Ministerio de Antigüedades de Egipto y la compañía IMG, en colaboración con el Museo del Louvre, que prestó para la muestra la estatua de Amón que protege a Tutankamón. Antes de la apertura, se ya se habían vendido 150.000 entradas «on line» en un sistema de reserva en internet.

Joyas de oro, grabados, esculturas, objetos rituales: la exposición contenía 150 objetos encontrados en 1922 en la tumba del joven faraón, 60 de los cuales viajaban por primera vez fuera de Egipto.

«Tutankamón, el Tesoro del Faraón» partió de El Cairo a Los Ángeles (con 700.000 visitantes) antes de mudarse a París. Tras su paso por Francia irá a Londres, donde se abrirá sus puertas el próximo mes de noviembre en la Galería Saatchi.

La muestra pasará a formar parte del Gran Museo Egipcio en El Cairo, junto con el fondo integral dedicado a Tutankamón. El éxito de la exposición en Francia da esperanza para la llegada de «millones de amantes de Egipto y su civilización para descubrir la esencia del tesoro de Tutankamón en El Cairo y visitar los museos y sitios maravillosos de Egipto», ha afirmado Khaled El-Anany, Ministro de Antigüedades

lunes, 5 de agosto de 2019

ABC:Todos los detalles de la compleja «resurrección» de Tutankamón


Mucha paciencia y un extremo cuidado son las herramientas con las que los especialistas están trabajando para volver a dar lustre y restaurar al sarcófago del niño faraón Tutankamón, un proceso para el que se necesitarán alrededor de nueve meses.

«Esperamos que en entre 8 y 9 meses de trabajo podamos conseguir un buen grado de preservación», indicó hoy a los periodistas el ministro de Antigüedades de Egipto, Khaled El-Enany, en el Gran Museo de Egipto (GEM), que una vez que abra albergará los restos del faraón más famoso del mundo.

Armados con pinceles y espátulas, técnicos del GEM vestidos con bata blanca trabajan desde el 17 de julio en la recuperación del sarcófago exterior de Tutankamón en el primer proceso de restauración al que se somete desde que fue encontrado en 1922 en el Valle de los Reyes.

El pasado 12 de julio el féretro fue transportado bajo fuertes medidas de seguridad del Valle de los Reyes, en la ciudad monumental de Luxor, en el sur del país, al Gran Museo Egipcio para hacer el trabajo de recuperación.

«En el primer estudio que realizamos encontramos el sarcófago en muy malas condiciones de conservación entonces necesitamos aislarlo y esterilizarlo allí en la tumba», explicó Mostafa Waziry, jefe del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.

«Fue un proyecto muy delicado porque el cofre es muy frágil, como podéis ver», indicó.

La primera etapa pasa por practicarle un proceso de fumigación de tres semanas y después seguirán con el resto del proceso.

La idea es que el trabajo esté terminado para el momento en que abra el GEM, previsto para 2020, y que el féretro de madera dorado y el sarcófago exterior puedan ser vistos juntos por primera vez desde que el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba del faraón.

La colección de Tutankamón es una de las más valiosas y más populares entre los turistas que visitan Egipto.

Por ello tendrá un espacio propio en el nuevo museo, donde se podrán ver la conocida máscara de vivos colores del faraón, sus sandalias y joyas, además de su trono de oro en galerías dedicadas enteramente al faraón.

El descubrimiento de la cámara mortuoria de Tutankamón, quien reinó entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente como parte de la XVIII dinastía, asombró a todo el mundo ya que fue el primer enterramiento de un faraón descubierto intacto y a salvo de los saqueadores de tumbas.

Tutankamón estaba enterrado junto al resto de faraones en el llamado Valle de los Reyes en la entonces capital egipcia, la antigua Tebas y actual ciudad de Luxor, en el sur del país.

Precisamente en enero fue presentado el resultado de una década de trabajo para recuperar la tumba de Tutankamón en el valle, un proyecto desarrollado por el Getty Conservation Institute (GCI) de Estados Unidos y que ha dejado la cámara mortuoria en mejor estado que cuando fue encontrada por Carter.

«Hicieron el trabajo más impresionante jamás hecho en una tumba en el mundo y salvaron a Tutankamón, salvaron la tumba», dijo entonces el renombrado egiptólogo Zahi Hawas.

Sin embargo, la alta afluencia de turistas a uno de los lugares de peregrinación de los aficionados a la arqueología de todo el mundo sigue siendo un gran problema para la preservación de las tumbas de los faraones.

Hawas advirtió entonces de que si no se cambia el modelo de gestión del Valle de los Reyes, «no durará otros 500 años» y subrayó que se necesita un «programa de gestión» y definir cuántas personas pueden entrar cada día a las tumbas, incluida la de Tutankamón, para garantizar que se puedan seguir visitando durante mucho tiempo.

miércoles, 5 de junio de 2019

ABC:Sale a subasta un excepcional busto de Tutankamón de hace 3.000 años


Se espera que una escultura de hace 3.000 años de Tutankamón, el faraón más famoso del Antiguo Egipto, supere los cuatro millones de euros en la subasta que se llevará a cabo el próximo mes de julio en la sede londinense de Christie's.

A juicio del Financial Times, la enorme cuantía del precio se explica por la excepcionalidad que supone que una estatuta del faraón niño salga al mercado, ya que la mayoría se encuentran en museos.

Además de la escasez de piezas similares, las casas de subastas se enfrentan cada vez más a menudo a demandas de repatriación cuando salen a la venta. La misma Christie's tuvo problemas el año pasado cuando vendió un relieve asirio del palacio real de Nimrud por 31 millones de dólares. En su día el ministerio de Cultura de Irak había denunciado la venta, solicitando su repatriación, pero la casa negó que existiera base legal alguna para llevarlo a cabo.

Egipto, por su parte, ha endurecido recientemente su legislación con respecto al comercio ilegal de antigüedades. Además, está prohibido la exportación de piezas desde 1983 y ha regulado la venta de su patrimonio cultural desde 1835.

Templo de Karnak

Es la primera vez que este busto, perteneciente a la Colección Resandro -una de las más reputadas en arte egipcio-, sale al mercado desde 1985. Los expertos de la Christie's creen que estuvo en el Templo de Karnak, donde se han encontrado otras piezas dedicadas al faraón niño. Se trata de la cabeza de una estatua del dios Amón (deidad egipcia del sol y el aire» y es «una destacada representación del legendario rey Tutankamón como el dios Amón», ha afirmado Laetitia Delaloye, especialista en antigüedades de Christie's.

La cabeza es «reconocible por la cara magníficamente modelada -ha continuado esta especialista- que muestra ojos, cejas y labios sensuales, tallados con sensibilidad, un estilo heredado del importante Período de Amarna».

Las piezas de esta etapa, que duró veinte años y precedió al reinado de Tutankamón, son muy apreciadas, ya que se produjo una revolución religiosa y artística en la que los escultores de la corte rechazaron los motivos estandarizados para capturar rasgos individuales de una manera mucho más realista.

Tutankamón subió al trono cuando apenas contaba con 9 años y solo estuvo en él hasta los 18, cuando moría en 1323 a. C. El faraón es tan famoso, no porque fuera un gran rey, sino porque su tumba está entre las mejor conservadas.

El egiptólogo Howard Carter la descubría intacta en 1922. Junto a la momia, en una cámara insólitamente pequeña para alguien de su rango, se encontraron 5.398 objetos, incluyendo un majestuoso ataúd de oro, una impresionante máscara mortuoria dorada, tronos, arcos, trompetas, cofres, joyas, vino, comida, sandalias, ropa interior de lino y una daga hecha de hierro de meteorito. 

lunes, 20 de mayo de 2019

ABC: El penúltimo misterio de Tutankamón


Hongos u orín de murciélago? Cuando la arqueología mundial empieza a prepararse para el centenario (en 2022) del descubrimiento más célebre de la arqueología, el de la tumba de Tutankamón, un nuevo misterio rodea al mausoleo. ¿Qué son esas manchas escampadas por todo el recinto?

Un equipo de especialistas del Getty Conservation Institute (GCI), poderosa organización cultural radicada en Los Angeles, emitió hace poco un informe en el que afirma que esos puntos oscuros que salpican las pinturas de la tumba real corresponden a hongos. De ser así, podría estar en peligro el estado de conservación de la fastuosa cavidad del Valle de los Reyes. ¿Qué hongos son? ¿Son nocivos para las maravillosas pinturas?

Sucede que esas mismas manchas ya fueron estudiadas en los años 90 por un profesor y químico barcelonés, Eduard Porta, que determinó que son orines de murciélagos oxidados, aunque también haya hongos.

En aquella época, la Egyptian Association of Antiquities (EAO) comisionó al experto catalán para investigar las condiciones de conservación de la tumba de Tutankamon de cara a su futura restauración. “Visité la tumba de Tutankamón varias veces, para discutir las necesidades de conservación y restauración de las pinturas y para preparar un programa sobre las acciones a realizar; primero, estábamos de acuerdo en que el tema más importante era conocer la composición y la procedencia de las manchas marrones que se ven por todas las paredes de la tumba. Esas manchas espeluznantes de color marrón son muy duras, sólidas, compactas y están bien adheridas a la pintura y las paredes originales, y presentan cristalizaciones sobre las pinturas cuando se observan con una lupa. Además, realizamos una prueba y nos dimos cuenta de que estas manchas eran extremadamente duras”. Las muestras fueron analizadas en los laboratorios de la Universitat de Barcelona, donde Porta era profesor.

Estas investigaciones fueron presentadas y publicadas en 1994 en un congreso de internacional sobre pintura egipcia en la Université Libre de Bruselas, por invitación de la Fundación Egyptologique Reine Elisabeth.

El científico también se preocupó de comparar el estado de la tumba en aquella época con las fotografías tomadas por los equipos del descubridor, Howard Carter, en 1922. Las manchas ya estaban, y fue el propio Carter quien dijo entonces que aquellas manchas eran hongos. Esta afirmación se ha ido replicando durante décadas por expertos y no tan expertos.

Hace ahora diez años, en 2009, el Supreme Council of Antiquities (SCA) egipcio, la máxima administración cultural del país, junto al instituto Getty, anunciaron el inicio de nuevos trabajos de restauración en la tumba de Tut. Porta les remitió su informe. Sin respuesta, pese a la buena relación que mantienen: durante seis años, Porta fue coordinador de la restauración de la tumba de Nefertari, esposa de Ramsés II, financiada por el GCI.

¿Entonces...? En un contacto por correo electrónico, el coordinador de la investigación del GCI, Neville Agnew, ofrece a este diario una escueta respuesta: “Gracias por su interés en la tumba de Tutankamón y las manchas marrones. Me disculpo por no poder, una vez más, explicar nuestra evidencia de la naturaleza fúngica de las manchas marrones”. Agnew cierra su mensaje diciendo que el Getty “no está interesado en continuar con el tema”.

La institución americana fue mucho más explícita en un informe que envió a Porta. De entrada, opinan que los rasguños y rayas en las paredes producidos por los murciélagos son distintos a los del resto de tumbas del Valle de los Reyes donde se acreditó su presencia. Lo mismo dicen de las manchas, que sólo en la tumba de Tutankamon son redondas, “característica del crecimiento de hongos”. Entre las sustancias aisladas, el GCI detalla “ácido málico, proteínas (principalmente aminoácidos glutámicos y aspárticos), carbohidratos (principalmente arabinosa y galactosa), calcio, sodio, pero no aniones inorgánicos”.

En su web, el Getty explica que en la última década ha estado haciendo “el estudio más completo de la tumba desde que se descubrió, lo que permitió comprender mejor cómo se construyó y decoró”, además de “desarrollar medidas para contrarrestar los riesgos actuales”. Su análisis químico y de ADN confirmó que “las manchas ya no eran un riesgo, pero no se eliminaron porque se descubrió que habían penetrado a través de la capa de pintura”.

Porta discrepa en este punto, y evidencia que los mamíferos alados habían escampado sus orines y excrementos antes de que se pintara la tumba. Tomó microfotografías que así lo demuestran.

Tutankamón murió accidentalmente a los 19 años hacia el 1300 aC, de modo que su gobierno no tenía preparada todavía una cámara funeraria. Esta, un conjunto de apenas cuatro estancias, y una de las más pequeñas del Valle de los Reyes, se habilitó a toda prisa cuando murió.

“¿Que hay hongos en la tumba? Seguro”, admite Porta, “los hongos viven en los climas más duros, difíciles y hostiles del mundo, incluso se han encontrado en naves espaciales, en la estratosfera y en todos los climas de la tierra, ¿como no iban a estar en la tumba, con un clima tropical, con más de 80% de humedad durante todo el año? Pero no son la causa principal de las manchas marrones que se encuentran encima y debajo de las pinturas de Tut. Los análisis del Getty efectuados únicamente en las partes externas de las pinturas han encontrado todos los materiales de metabolismo de los hongos, como era de esperar”.

Los análisis realizados en Barcelona en los años 90 detectaron la presencia de “urea, ácido úrico, muchos aminoácidos entre ellos alanina, glicina, ácido aspártico, ácido glutámico, triphophates”. “El color marrón extremo de las manchas podría explicarse –añadía el estudio de Porta– por una reacción química entre los azúcares de la goma arábiga, el aglutinante utilizado en las pinturas originales, y la urea y el amoníaco provenientes de la orina fresca del murciélago”. “Las manchas marrones son consecuencia de la orina”, concluye.

Si se intentara eliminarlas, los daños serían “irreversibles”, según Porta.

En lo que Porta y el Getty coinciden es que las manchas están inactivas. “Se calcula que desde su descubrimiento –detalla el barcelonés– más de 100 millones de personas han visitado la tumba. Cada persona emite al aire unos 80 gramos de agua por hora en forma de vapor, por ello la humedad dentro de la tumba durante todos estos años ha sido muy elevada y también la temperatura: el clima ideal para que los hongos se desarrollaran en toda su potencia y esplendor, accidente que no ha ocurrido”, concluye Porta.

viernes, 8 de marzo de 2019

ABC:Encuentran en el Museo de Luxor una caja con objetos perdidos de la tumba de Tutankamón


«Es sorprendente que después de todos estos años todavía tengamos nuevos descubrimientos y nuevos secretos de Tutankamón», dice Mohamed Atwa, que aún no se lo puede creer su reciente hallazgo. Según informa Live Science, el director de arqueología e información del Museo de Luxor encontró recientemente en el almacén del centro una caja con objetos perdidos de la tumba del faraón.

Embalada en su día por Howard Carter, el arqueólogo británico que entró en la tumba de Tutankamón en 1922 en el Valle de los Reyes, en su interior, se hallaron las piezas que faltaban de un modelo de barco en miniatura enterrado con el faraón egipcio para que pudiera trasladarse y pescar en su otra vida.

Atwa encontró la caja mientras preparaba una exposición para el Gran Museo Egipcio, que se inaugurará en Guiza el próximo año. Contenía un mástil de madera, un conjunto de aparejos y una cabeza de madera en miniatura cubierta de pan de oro, todo ello envuelto en un periódico con fecha del domingo 5 de noviembre de 1933. Según los archivos del museo, la caja se creía perdida desde 1973.

«Es el descubrimiento más emocionante de mi carrera», asegura el director de arqueología del Museo de Luxor a Live Science.

Tutankamón reinó entre los años 1341 y 1323 a.C. y apenas era un adolescente cuando murió. El descubrimiento en el Valle de los Reyes de la tumba casi intacta y llena de tesoros de este faraón de la XVIII supuso un hito en la historia de la egiptología que pronto se vio rodeado de leyendas y enigmas. El último de los misterios en torno a la tumba de Tutankamón se desveló en 2018, cuando un estudio descartó que existan cámaras ocultas, echando por tierra la hipótesis de que tal vez Nefertiti estuviera enterrada junto al «faraón niño».

A finales del pasado mes de enero finalizó la restauración de la tumba y ahora Egipto se plantea reducir las visitas diarias al recinto para garantizar la conservación del sepulcro más famoso de todos los tiempos.

viernes, 1 de febrero de 2019

ABC:Egipto se planteará reducir a 25 las visitas diarias a la tumba de Tutankamón


La egiptología se ha convertido en la mejor fuente de buenas noticias para un país deprimido por la grave situación económica, la amenaza del grupo yihadista Daesh, fuertemente arraigado en el Sinaí, y la fuerte represión del Gobierno del presidente Abdel Fatah Al Sisi. Una semana después de que Zahi Hawass, uno de los expertos sobre el Antiguo Egipto más célebres y ex ministro de Antigüedades de Egipto durante la era de Hosni Mubarak, anunciara por enésima vez el descubrimiento del lugar donde fueron enterrados Cleopatra y Marco Antonio, el Instituto de Conservación Getty (GCI) anunció el final de los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón.

La tumba del faraón más mediático de todos los tiempos ha necesitado casi una década de cuidados para intentar paliar los daños sufridos, sobre todo, por culpa de la entrada masiva de turistas, que ha ocasionado el deterioro de sus pinturas murales. La revista «The National Geographic» informó de que en esta tumba, emitió un comunicado en el que recogió que «se creía que podían estar creciendo manchas marrones, proliferaciones microbiológicas en las pinturas murales de la cámara funeraria». Para mejorar la conservación del enterramiento, el instituto Getty va a proponer al Gobierno egipcio que limite las visitas de turistas, a un máximo de 25 personas al mismo tiempo, una cifra muy inferior a la que actualmente se ve expuesto el diminuto recinto. En la misma línea, Zahi Hawas advirtió, en declaraciones a periodistas, de que si no se cambia el modelo de gestión del Valle de los Reyes, «no durará otros 500 años».
Amenaza microbiana

Los expertos alertaron de que «la humedad y el dióxido de carbono generados por los visitantes propician el desarrollo microbiológico y pueden dañar las pinturas murales cuando fluctúa la cantidad de vapor de agua en el aire». Las pinturas también habían sufrido «arañazos y abrasión y otros daños accidentales causados probablemente por los equipos de filmación en los espacios reducidos de la cámara». Los expertos del GCI han trabajado codo con codo con el Ministerio de Antigüedades de Egipto en este que califican como «el estudio más exhaustivo del estado de la tumba desde los tiempos de Carter». Hawass expresó su satisfacción por el final de un trabajo que «es importante para el futuro y el patrimonio de una gran civilización que debe vivir para siempre».

Los visitantes que acudan a partir de ahora al Valle de los Reyes, en Luxor, se encontrarán con una tumba en la que también se han mejorado «pasarelas, plataforma de observación, rotulación, iluminación» y se ha instalado «un sistema de ventilación y filtración para mitigar la humedad, el dióxido de carbono y el polvo», detalló el GCI.

Cuando se llega al Valle de los Reyes se compra una entrada general, pero el acceso a las tumbas de Tutankamón y Nefertari, la esposa de Ramsés II, requiere entradas especiales de mayor coste. En esta necrópolis se han descubierto más de 60 tumbas, pero los grupos de turistas siempre visitan las mismas y esto ha perjudicado su estado de conservación. Las autoridades egipcias se encuentran presas del dilema que representa la necesidad de contentar a los visitantes y hacer caja o conservar de la mejor forma posible su patrimonio. Un equilibrio nada sencillo.
Atractivo mundial

Los expertos han trabajado en una tumba que no ha cerrado sus puertas porque es uno de los mayores atractivos turísticos de un país que desde la revolución de 2011 ha visto como se ha hundido el número de visitantes. Desde que fuera descubierta por Howard Carter en 1922, la leyenda de Tutankamón ha ido creciendo «hasta convertirse en un icono de la egiptología comparable a las Pirámides», apunta Rosa Pujol, presidenta de la Asociación Española de Egiptología (AEDE).

A lo largo de 3.000 años de historia el conocido como faraón-niño, murió a los 19 años tras reinar solo 9, «despertó el interés de muchos de los que luego habrían de dedicar sus vidas al estudio científico de esta milenaria cultura. Su tumba nos aportó datos de valor incalculable, fue el descubrimiento del siglo», asegura Pujol.

La sepultura guardaba en cuatro pequeñas cámaras 5.000 objetos preciosos que ahora se pueden ver en el Museo Egipcio de El Cairo, el más conocido de todos su máscara funeraria dorada, que representa el rostro idealizado de este faraón de la dinastía XVIII. «El turista entra en la tumba por su espíritu y leyenda, pero donde auténticamente se ven los tesoros es en El Cairo», apunta la presidenta de la AEDE, que apunta a la tumba de Nefertari como «la auténtica Capilla Sixtina del valle de los Reyes». Esta tumba también fue restaurada por el GCI y su visita está limitada a grupos reducidos y a un tiempo no superior a diez minutos.

Al valor cultural hay que añadir la «maldición» que rodea a Tutankamón desde la muerte de Lord Carnavon, el mecenas de Carter que falleció cinco meses después del descubrimiento de la tumba. Las autoridades egipcias confían en la leyenda de su joven faraón, parte de cuyo tesoro viaja por los mejores museos del mundo a cambio de importantes sumas de dinero, para resucitar un sector que en sus mejores años representaba más del 10% del PIB y empleaba a un 13% de su mano de obra. Tras recuperarse parcialmente después de la revolución que derrocó a Hosni Mubarak en 2011, la irrupción de DAESH en el Sinaí y los ataques de 2015 en junio en Giza y Luxor, las dos ciudades más visitadas gracias a las Pirámides y al templo de Karnak y el Valle de los Reyes, terminaron por ahuyentar a los visitantes.

lunes, 28 de enero de 2019

National Geographic:Finalizan los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón


Desde su descubrimiento, la tumba de Tutankamón suscitó un entusiasmo mediático que continúa a día de hoy. Sin embargo, la afluencia de turistas desde hace décadas ha ocasionado el deterioro de sus pinturas murales: la humedad y el dióxido de carbono generados por los visitantes propician el desarrollo microbiológico y pueden dañar las pinturas murales cuando fluctúa la cantidad de vapor de agua en el aire. "Se creía que podían estar creciendo manchas marrones, proliferaciones microbiológicas en las pinturas murales de la cámara funeraria", destaca en una nota de prensa el Instituto de Conservación Getty (GCI), ubicado en Los Ángeles, que anunció ayer la finalización de los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón, después de casi una década. El proyecto, una colaboración entre el GCI y el Ministerio de Antigüedades de Egipto, "es importante para el futuro y el patrimonio de una gran civilización que debe vivir para siempre", expresa Zahi Hawass, el célebre egiptólogo, quien también inició el proyecto con el GCI.

Las pinturas murales de la tumba de Tutankamón también han sufrido daños directos: arañazos y abrasión y otros daños accidentales causados probablemente por los equipos de filmación en los espacios reducidos de la cámara. Por otro lado, el polvo traído en los zapatos y la ropa de los visitantes ha creado un manto gris en las superficies irregulares de los muros que, entre otras cosas, oscureció el brillo de las pinturas. Dicho proyecto ha conllevado "el estudio más exhaustivo del estado de la tumba desde los tiempos de Carter", señala el GCI. Además de la conservación de las pinturas murales, el GCI ha mejorado las infraestructuras de la tumba: pasarelas, plataforma de observación, rotulación, iluminación y un sistema de ventilación y filtración para mitigar la humedad, el dióxido de carbono y el polvo. La tumba de Tutankamón se encuentra actualmente abierta al público.

miércoles, 1 de agosto de 2018

ABC:Continúa el misterio de la tumba de la esposa de Tutankamón


El Valle de los Reyes es un cementerio del antiguo Egipto donde se encuentran las tumbas de la mayoría de los faraones de las dinastías XVIII, XIX y XX (Imperio Nuevo). Antes de construir la cripta cavaban agujeros donde depositaban ofrendas. En la zona oeste del Valle, un equipo de arqueólogos ha descubierto recientemente una colección de estos «depósitos», sin rastro de la tumba.

En el año 2010, se encontraron cuatro de estos almacenes cerca de la tumba del rey Ay (el último marido de Anjesenamón, la viuda del rey Tutankamón). En su interior permanecían un jarrón pintado de azul, cuchillos con asas de madera y la cabeza de un bovino. Las excavaciones en la zona se renaudaron en enero de 2018 tras un escáner en el Valle de los Reyes en el que se observaba un extraño vacío que podría indicar la entrada a la tumba.

La cercanía de los depósitos a la tumba del rey Ay, ha planteado la posibilidad, según da cuenta «Live Science», de que se trate del mausoleo a la reina Anjesenamón, esposa del rey Tutankámon.

El equipo de arqueólogos, dirigidos por Zahi Hawass —ex ministro de antigüedades—, cavó en el lugar donde el radar indicaba que podría estar ubicada la entrada a la tumba, pero no encontraron nada. Hawass comentó durante una conferencia en el Royal Ontario Museum de Toronto en 2013 que estaba convencido de que aún quedan más sepulcros reales por descubrir: «La tumba de Tutmosis II y de Ramsés VIII aún no se han encontrado».

A pesar de este pequeño fracaso, el equipo de Hawass continúa excavando. «Mi experiencia con el radar me ha enseñado que el aparato no ha hecho nunca un descubrimiento en Egipto», ha señalado el líder del proyecto. El uso del radar demostró en 2016 ser problemático en ese terreno. Un escaneo mostró una cámara oculta en la tumba de Tutankamón, que pruebas posteriores desmintieron.

La gran mayoría de descubrimientos en el Valle de los Reyes se realizaron mucho antes de que inventara este artefacto. Howard Carter fue el responsable de localizar la tumba de Tutankamón en 1922, tras largos años de intensas excavaciones. En 2014 un equipo suizo-egipcio encontró una cámara llena de restos momificados de príncipes y princesas —la tumba KV 40—, que fue localizada por primera vez en 1899. Y recientemente se han encontrado evidencias de un antig

miércoles, 9 de mayo de 2018

ABC:Desvelan el último misterio de la tumba de Tutankamón


Un equipo de investigadores italianos ha descartado que existan cámaras ocultas en la tumba del faraón Tutankamón, una posibilidad que había generado una gran expectación en los últimos años entre los egiptólogos.

El equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Turín, dirigidos por el doctor Francesco Porcelli, usó un radar de gran precisión que consigue explorar en la roca, según ha detallado el Ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado.

Las pruebas demuestran que no existen discontinuidades en la pared de la tumba, puesto que se ha identificado la transición de la roca natural a los sillares que componen las paredes de la sepultura.


Tampoco hay evidencias de la existencia de jambas o de dinteles de puertas, o de «reflectores planos», que podrían indicar la existencia de paredes de una cámara funeraria o áreas vacías ocultas detrás de los frescos que adornan los muros de la tumba.

Porcelli ha afirmado que las pruebas son «concluyentes» y se puede descartar «con un grado muy alto de confianza» la hipótesis de la existencia de cámaras ocultas o pasillos adyacentes a la tumba.

Este es el tercer estudio con radar realizado en los últimos años y ha sido realizado para acabar con la controversia generada por los resultados contradictorios de los dos primeros, realizados por un equipo japonés y otro estadounidense.

Estos estudios se han realizado para tratar de confirmar la hipótesis formulada en 2015 por el egiptólogo británico Nicholas Reeves, que sugirió que la tumba de la reina Nefertiti podría estar escondida tras las paredes norte y oeste de la cámara funeraria de Tutankamón, quien reinó entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente.

Reeves interpretó que una fisura en la pared norte del sepulcro del «faraón niño» era una puerta sellada, que llevaba a una posible cámara oculta.

El descubrimiento de la tumba de Tutankamón, de la XVIII dinastía, asombró a todo el mundo en 1922, pues se trataba del primer enterramiento de un faraón que fue descubierto intacto, ya que todos las demás habían sido saqueadas en mayor o menor medida siglos atrás.

La tumba de Tutankamón está en el llamado Valle de los Reyes, lugar habitual de enterramiento de los faraones en la entonces capital egipcia, la antigua Tebas y actual ciudad de Luxor, en el sur del país.

martes, 1 de mayo de 2018

National Geographic:Colorean las fotografías del hallazgo de la tumba de Tutankamón


El domingo 26 de noviembre de 1922, hace 93 años, Lord Carnarvon le preguntó a Howard Carter: "¿Ve usted algo?". El egiptólogo inglés respondió: "Sí, cosas maravillosas". ¿Cómo fue "el día más maravilloso", en palabras de Carter, que vivió el arqueólogo en su vida? ¿Qué impresión le causó la tumba de Tutankamón? ¿Qué sintió al pasear la mirada por las cámaras repletas de tesoros intactos? Harry Burton, el fotógrafo arqueológico más reputado de la época, registró todos los objetos de forma minuciosa con una cámara de fuelle que se apoyaba en un trípode. Sus fotografías en blanco y negro tienen un valor inestimable. Esta modalidad tiene mayor poder de evocación, realza los volúmenes, juega con las luces... pero no permite apreciar el oro y toda la riqueza cromática del Antiguo Egipto. "Surgieron de la oscuridad los detalles de la estancia que se abría ante mí: extraños animales, estatuas y oro. Por todas partes el brillo del oro", explicó Carter.

El oro de la máscara funeraria


Por primera vez se pueden contemplar las fotografías de Burton en color. El proceso de coloreado digital, por parte de la compañía británica Dynamichrome, permite revivir las sensaciones que experimentaron Carter y sus ayudantes al penetrar en la tumba de Tutankamón. Si es lícito o no, eso ya es otro debate. La cuestión es que, por primera vez, se pueden contemplar todos los matices de los objetos en el lugar de su descubrimiento. No sólo el oro de la máscara funeraria, sino también el alabastro de los vasos para ungüentos o la madera pintada de negro de los centinelas de la antecámara. Más de veinte imágenes de alta calidad, realizadas en colaboración con el Instituto Griffith de Oxford y con motivo de la muestra El descubrimiento del Rey Tut, que se inaugura el sábado 21 de noviembre en Nueva York y que se podrá visitar hasta el 1 de mayo de 2016.

sábado, 31 de marzo de 2018

National Geographic:¿Tutankamón combatió? Su coraza muestra signos de desgaste


De complexión delgada, Tutankamón murió antes de los 20 años de edad. Las imágenes por transformación de reflectancia, una técnica fotográfica relativamente nueva, han revelado claros indicios de desgaste en la coraza de cuero del joven faraón que cuestionan la imagen de Tutankamón como un faraón endeble y enfermizo. "La abrasión ha sido observada a lo largo de los bordes de las escamas de cuero, lo que significa que la coraza fue usada considerablemente. Y eso sugiere que Tutankamón la llevó puesta, quizá incluso en combate", afirma Lucy Skinner, de la Universidad de Northampton y experta en cuero del Antiguo Egipto. Skinner ha descubierto la sorprendente evidencia durante la realización de un documental para el canal de televisión británico Channel 5, denominado Secrets of Tutankhamun’s Treasures y que fue emitido el pasado sábado.

Los realizadores del documental contactaron con Lucy Skinner cuando supieron que era una de las pocas personas fuera de Egipto que habían podido examinar los frágiles restos de la coraza de Tutankamón, de más de 3.000 años de antigüedad, que se exhibirán en el futuro Gran Museo Egipcio, cerca de las pirámides de Gizeh. La coraza sufrió grandes daños, probablemente al ser retirada de su caja original en los años 20 del siglo XX, durante la excavación de la tumba de Tutankamón por Howard Carter. A pesar de que la tumba fue excavada hace casi un siglo aún sigue siendo un misterio cómo se elaboraron las escamas de cuero solapadas de la coraza y también si llegaron a tener algún uso militar. "Los antiguos métodos usados para hacer este tipo de cuero realmente no se han comprendido del todo. Los materiales cambian de forma invariable tanto química como físicamente después de haber estado enterrados durante miles de años y, para conocerlos, primero hay que comprender muchos procesos científicos complicados", asegura Skinner.

sábado, 20 de enero de 2018

National Geographic:El egiptólogo Zahi Hawass busca una tumba de la familia de Tutankamón en el Valle de los Monos


Una misión arqueológica egipcia, dirigida por el famoso egiptólogo Zahi Hawass, ha comenzado este mes de enero unas excavaciones en el Valle de los Monos, en la ribera occidental de Lúxor, con el propósito de descubrir una tumba de la dinastía XVIII, según informa hoy el Ministerio de Antigüedades de Egipto. Zahi Hawass ha confirmado hoy a National Geographic lo que anunció la semana pasada en su página web: que "el objetivo de las excavaciones está en un zona muy cerca de la tumba de Ay, el sucesor de Tutankamón" y que "el rastreo con radar en esa zona ha detectado la presencia de una posible entrada a una tumba a cinco metros de profundidad". El Valle de los Monos, una parte del Valle de los Reyes, se denomina así por los lugareños por una de las pinturas murales en la tumba de Ay, que representa a doce monos.

Mostafa Waziri, el secretario general del Ministerio de Antigüedades, ha explicado que la misión arqueológica trabaja en una zona delante de la tumba de Ay porque en 2010 la misma misión encontró cuatro depósitos fundacionales, es decir, unos objetos que fueron depositados en unos fosos antes de la construcción de un templo o después de la construcción de una tumba. En este caso, los depósitos fundacionales indicaban la existencia de una tumba en la zona. El Ministerio de Antigüedades añade que "es muy probable que la tumba sea de la familia del rey Tutankamón, pues en 2010 la misión halló una colección de cuchillos y vasijas de cerámica del reinado de Amenofis III, el padre de Akenatón y el abuelo de Tutankamón". Es comúnmente aceptado que el rey Ay sucedió a Tutankamón y desposó a la reina viuda, Anjesenamón. "Existe la creencia de que la ubicación de la tumba de Anjesenamón, la viuda de Tutankamón, quien se casó con Ay tras la muerte de Tutankamón, todavía se encuentra oculta en el Valle de los Monos", expresa Hawass.

domingo, 29 de mayo de 2016

ABC:El puñal de Tutankamón vino del espacio


Tutankamón sigue sorprendiendo a los amantes de la egiptología. Ahora se desvela el misterio del origen de uno de los dos puñales encontrados junto a la momia del faraón: El hierro de la hoja llegó del espacio, es decir, pertenece a uno de los numerosos meteoritos caídos en el desierto egipcio, que aún hoy es fácil recoger. En cierta forma, ya lo sabían los antiguos egipcios y lo habían escrito: Un antiguo papiro cuenta de «un hierro llovido del cielo». A esta conclusión ha llegado un grupo de científicos de Italia y Egipto, mediante análisis químico no invasivo, utilizando la técnica de la fluorescencia a rayos X, confirmando la composición del hierro en porcentajes distintos de níquel y cobalto.

Desde el descubrimiento de su tumba, en noviembre 1922, por los ingleses Howard Carter y Lord Carnarvon, comenzó el debate sobre la naturaleza de los materiales de uno de los dos puñales situados sobre el cuerpo de Tutankamón, que reinó nueve años, desde el 1336 a 1327 a. C.

El hierro, más preciado que el oro

Había una clara justificación para abrir ese debate: «Los objetos egipcios de hierro eran poquísimos. No habían desarrollado la metalurgia del hierro y no tenían minas. Por ello estaba considerado más preciado que el oro», explica Francesco Porcelli, profesor de Física del Politécnico de Turín, cuyo Museo Egipcio está considerado, por valor y cantidad de restos arqueológicos, el más importante del mundo después del museo del Cairo.

Desde el primer momento sorprendió también la elevada calidad de la manufactura de la hoja del puñal, lo que reflejaba la capacidad en la elaboración del hierro que se había alcanzado en la época de Tutankamón.

Este puñal del faraón siempre despertó la curiosidad de los investigadores, porque incluso los detalles de su descubrimiento demostraban que era un objeto precioso: Mide 35 centímetros y no estaba oxidado cuando fue encontrado escondido entre los vendajes de la momia del faraón, para prepararse al encuentro con el más allá.

«Crater lunar» en el desierto egipcio

La teoría del meteorito, ahora confirmada, no es nueva. Había expertos que sostenían hace tiempo que el hierro procedía de un meteorito, mientras otros pensaban que había sido importado: En Anatolia, llamada también Asia Menor (Turquía) existía el hierro en la época de Tutankamón, en el siglo XIV a. C. Un hecho determinó el desarrollo de la historia que confirma la procedencia espacial del hierro del puñal: En el año 2010 se descubrió en medio del desierto egipcio el Kamil Crater, que consiste en un pequeño «cráter lunar», rarísimo en nuestro planeta, ya que normalmente la erosión cancela las señales de los impactos de meteoritos.

En aquella expedición participaron, entre otros científicos, expertos italianos de Pisa y del observatorio astronómico de Pino Torinese. «Cuando fue descubierto el cráter, hablamos del enigma nunca resuelto del puñal encontrado sobre la momia del joven faraón. Decidimos entonces hacer el análisis, superando las resistencias de las autoridades egipcias, que justamente custodiaban celosamente los hallazgos», explica Francesco Porcelli, en declaraciones recogidas por el periódico La Stampa.

Segura procedencia espacial

Este profesor de Física aclara cómo han llegado a establecer que se trata de un metal procedente del espacio teniendo en cuenta su composición, pues el hierro del puñal contiene níquel al 10 por 100 y cobalto al 0,6 %: «Son las concentraciones típicas de los meteoritos. Pensar que pueda ser fruto de una aleación, en estas concentraciones, es imposible», subraya el físico Porcelli, quien ha sido precisamente el estudioso que ha encabezado el proyecto iniciado en el 2014, en el que han participado, con financiación italiana y egipcia, expertos en meteoritos de la Universidad de Pisa, científicos del Politécnico de Milán y de Turín, el CNR (Consejo Nacional de las Investigaciones) y la empresa XGLab; por parte egipcia, el Museo del Cairo y la Universidad de Fayoum. Detalles del estudio aparecen en un artículo publicado en la revista «Meteoritics and Planetary Science».

En definitiva, ahora se puede poner fin a la controversia que mantenían los expertos sobre el preciado puñal, desde que se abrió el sarcófago de Tutankamón custodiado en el Valle de los Reyes. Pero seguirán abiertos otros misterios y supersticiones ligadas a Tutankamón, entre ellas la maldición que habría caído a quien profanara su tumba. Quizás algún día venga también del espacio la solución a algunos de esos misterios que rodean al faraón muerto a los 18 años.

lunes, 25 de abril de 2016

El Mundo:El niño que descubrió la tumba de Tutankamón


La Historia encumbró a Howard Carter, el arqueólogo británico que, tras siete años peinando el Valle de los Reyes, descubrió en 1922 la tumba intacta de un faraón prácticamente desconocido. El hallazgo de la sepultura de Tutankamón -bautizado como el "faraón niño" por su ascenso al trono a los 12 años y su prematura muerte a los 20- no fue obra del egiptólogo cuya larga y hasta entonces estéril expedición a punto estuvo de colmar la paciencia de su mecenas, Lord Carnarvon. El milagro sucedió el 4 de noviembre, cuando el terrateniente británico barruntaba renunciar a la concesión para excavar una pedregosa hendidura atestada de enterramientos reales. "Fue mi abuelo quien descubrió la tumba de Tutankamón. Llevaba el agua a los miembros de la expedición. El 4 de noviembre de 1922 encontró de manera fortuita el primer escalón", proclama Mohamed Abdel Rasul, que regenta una pequeña taberna a las puertas del Ramesseum, el templo mortuorio del gran Ramsés II. Con apenas 10 años, el yayo Husein Abdel Rasul se convirtió en el artífice de un hallazgo que revolucionó la Egiptología y reactivó la fascinación que desde los viajeros griegos suscita la tierra de los faraones. Carter -buen amigo de una familia con solera en Luxor- le había contratado como el aguador oficial de la misión. Cada mañana el pequeño Husein enfilaba a lomos de un burro el camino para que arqueólogos extranjeros y obreros locales se refrescaran el gaznate tras horas de suplicio bajo un sol de justicia. A menudo el mozo tenía que realizar dos trayectos el mismo día con tal de aplacar la sed de toda la cuadrilla. El agua llegaba hasta el yacimiento en dos grandes tinajas atadas al esqueleto del borrico. Aquel 4 de noviembre no fue distinto. Su nieto cuenta que Husein alcanzó el lugar a primera hora de la mañana. Antes de liberar de su carga al jumento, escarbó con sus manos en la arena para acomodar el culo ligeramente redondeado de las vasijas de barro. Fue en aquel preciso instante cuando el primer escalón asomó en mitad de la geografía del Valle de los Reyes, en la orilla occidental del actual Luxor.El feliz incidente -firmado por la maña de Husein, hijo del capataz que dirigía a los peones de la excavación- no aparece, sin embargo, citado en el primer tomo de las memorias en las que Carter narra la tormentosa búsqueda de Tutankamón y su hallazgo agónico, cuando su equipo se preparaba "para abandonar el Valle y probar suerte en otro lugar". "Al llegar al trabajo aquella mañana percibí un silencio inusual. La excavación se había detenido y fui consciente de que algo extraordinario había sucedido. Me recibieron con la noticia de que un escalón cortado en la roca había sido descubierto bajo tierra. Me pareció demasiado bueno para resultar cierto, pero una limpieza superficial bastó para desvelar que estábamos en la entrada a una escalera tallada en la piedra, a unos 13 pies por debajo del acceso a la tumba de Ramsés VI y con una profundidad similar al nivel actual del Valle. El corte era el de unos escalones comunes en el Valle. Estaba casi seguro de que, al fin, habíamos encontrado nuestra tumba", escribió el británico.

Durante aquella jornada y la siguiente, un ejército de obreros se afanó en retirar la tierra dejando expeditos los 16 peldaños que conducían a una puerta bloqueada y decorada con varios sellos, incluido el distintivo de la necrópolis: un chacal que despunta por encima de nueve cautivos atados. Carter aprovechó que una pequeña parte del yeso había cedido para introducir una antorcha eléctrica y arrastrarse por un pasadizo lleno de basura y piedras. Aquella era la tumba KV62. "Me encontré a mí mismo, después de años de labor improductiva, en el umbral de lo que podía ser un fantástico descubrimiento", dijo entonces. "Cualquier cosa podía hallarse más allá del corredor y necesité de autocontrol para evitar derribar la puerta y descubrirlo". Carter mandó cubrir el hallazgo y su custodia le fue encomendada a un destacamento de las fuerzas de seguridad. El 6 de noviembre, el arqueólogo cruzó el Nilo para enviar desde la oficina de correos un telegrama a Lord Carnarvon, quien llegaría a la ciudad a finales de aquel mes.Lo que vino luego hizo correr ríos de tinta y catapultó a Tutankamón -hijo de Ajenatón, el primer monarca monoteísta de la Historia- al estrellato faraónico. En las entrañas de su tumba diminuta -unos 110 metros cuadrados- habían permanecido intactos más de 5.000 objetos amontonados en la antecámara, la cámara funeraria, la cámara del tesoro y un anexo. "Cosas maravillosas", como musitó el arqueólogo cuando el primer haz de luz acarició las estancias. Husein, el muchacho que abrió la ruta hacia su suntuoso ajuar, recibió pocas atenciones. "Tuvo una vida normal. Era propietario de algunas tierras y siguió trabajando en misiones arqueológicas. Cualquier egiptólogo forastero que llegaba a Luxor venía a visitarle. Se ganó la vida como rais (capataz) de excavaciones. Era bueno dirigiendo a los obreros", comenta Ahmed, el nieto que está empeñado en rescatar del olvido la memoria de su ancestro. El joven ha dedicado los últimos meses a habilitar como museo una sala de su humilde café, un páramo que -como el resto de los alrededores- ha extraviado la imagen de las hordas de turistas que lo hollaban antaño. "Espero inaugurarlo pronto, aunque no hay turistas que nos visiten", lamenta Ahmed. La localización no acompaña a su intento de que Carter comparta glorias con su abuelo. La estancia, empapelada con la leyenda de Tutankamón, está ubicada a 30 kilómetros del Valle de los Reyes, en una ciudad decrépita a la que hace poco más de un lustro el Gobierno egipcio trasladó a los habitantes de El Qurna, un poblado hoy derruido que fue levantado sobre la necrópolis de la antigua Tebas. En mitad de la tierra baldía se conserva el fotograma que el clan Abdel Rasul ha guardado para reivindicar la paternidad del hallazgo. El retrato, en riguroso blanco y negro, muestra a Husein vestido con galabiya (túnica) y turbante. Sobre el pecho luce un aparatoso collar con un escarabajo y un disco solar flanqueado por cobras que fue hallado en la cámara del tesoro del "faraón niño".

La imagen fue tomada en 1925 por Harry Burton, el arqueólogo y fotógrafo inglés que documentó con 1.400 instantáneas un hallazgo que tardó años en ser rescatado e inventariado. La tez morena de Husein aparece también en algún otro fogonazo durante la ardua tarea de retirada de las alhajas que abrigaron la vida de ultratumba del rey. "Es él. Nació en 1912 y murió en 1996. En la familia guardamos con mimo esas fotografías", admite Mohamed desde la misma tasca que solía frecuentar su abuelo. A veces, cuando los viajeros hacían parada en el negocio, Husein les refería su participación en aquella expedición que reveló un misterio que había permanecido a buen recaudo durante 3.200 años. De paso, además, presumía de retrato. "El señor Carter me permitió llevar el collar. Era un tipo estupendo", declaró ya anciano en una entrevista a Associated Press. "Ni mi padre ni Carter me explicaron entonces lo que se había hallado pero yo entendí que era algo grande porque la policía rodeó la tumba inmediatamente".Aunque jamás prescribió su poder de seducción, la tumba de Tutankamón vuelve a estar en el candelero. Desde este otoño su interior es auscultado mediante radar con el propósito de comprobar la tesis del experto británico Nicholas Reeves, que defiende la existencia de dos espacios ocultos en las paredes oeste y norte de la tumba; entre ellos, la oquedad donde se ubicaría la cámara funeraria de la esquiva Nefertiti. Un clan cazatesorosHace dos décadas que Husein falleció, pero sus descendientes se han sumado a quienes, sin miedo a resultar temerarios, aventuran sorpresas tan excitantes como la que protagonizaron Carter y compañía. "Algunos dicen que todo esto es una campaña de propaganda, pero yo creo que hay algo. Estoy seguro de que mis abuelos, los faraones, tenían mucho más de lo que hoy conocemos", apunta Mohamed. La palabra de los Abdel Rasul no resulta baladí. Su nombre ya estaba en los libros de Egiptología antes de la hazaña de Husein. Alrededor de 1871 un miembro del clan recorría con sus cabras la colina de Deir el Bahari cuando cayó en una cavidad que reunía los restos momificados y el equipamiento funerario de más de medio centenar de reyes, reinas y otros representantes de la corte -entre ellos, Ramsés II, Seti I o Tutmosis III-. La familia comenzó a vender esa fortuna hasta que, una década después, la policía dio con el pozo y cazó a los responsables de su expolio. Desde entonces la estirpe de aquellos cazatesoros -unas 3.000 almas en la actualidad, con oficios tan dispares como taxistas, agricultores, guías turísticos o dueños de hoteles- batalla para sacudirse el sambenito. "Dicen que somos unos ladrones. Si lo fuéramos y nos hubiésemos dedicado a vender joyas de los faraones, no quedarían monumentos en Luxor. Todo el mundo está loco por encontrar objetos del antiguo Egipto bajo el suelo de su casa", suelta Ahmed, quien lleva años reclamando un puesto en el ministerio de Antigüedades. "Nos han vetado. Nadie de la familia trabaja en las excavaciones, cuando siempre hemos ayudado al Gobierno. Emplean a gente que no sabe nada de este trabajo", dice el joven, que menta las conquistas familiares y lanza su oferta. "Estamos a las puertas de un nuevo hallazgo en la tumba de Tutankamón. El Valle de los Reyes y Luxor, en general, están llenos de maravillas escondidas. Si el Gobierno quiere encontrarlas, que nos llame. Nos hemos dedicado a esto toda la vida y tenemos olfato para localizar y rescatar piezas. Si nos contratan, los descubrimientos serán más fáciles y rápidos".

viernes, 18 de marzo de 2016

La tumba de Tutankamón, cerca de desvelar sus secretos



El estudio de la tumba del faraón Tutankamón en Luxor mediante un análisis efectuado con sofisticados radares ha desvelado que existe un 90% de posibilidades de que haya dos cámaras ocultas tras los muros de la necrópolis, según ha anunciado este jueves el ministro de Antigüedades de Egipto.

Este hallazgo alimenta la tesis del arqueólogo y egiptólogo británico Nicholas Reeves, que asegura que se trataría del sepulcro de la legendaria reina Nefertiti, con 3.300 años de antigüedad.

Sin embargo, el ministro de Antigüedades egipcio, Mamdouh al Damati, se inclina más bien por el de otra esposa del faraón Akenatón, padre de Tutankamón, o de una de sus hijas.

Los resultados preliminares de un estudio con radar del experto japonés Hirokatsu Watanabe revelan que hay "90% de posibilidades de que haya dos cámaras ocultas detrás de la tumba de Tutankamón", declaró el ministro durante una rueda de prensa en El Cairo. "Hay espacios vacíos" detrás de dos paredes, "pero no totalmente vacíos, contienen materiales orgánicos y metálicos", agregó.

El ministro precisó que a finales de este mes de marzo se llevarán a cabo investigaciones más exhaustivas en la tumba, situada en el Valle de los Reyes, en la ribera occidental del Nilo, frente a Luxor.

Contrariamente a las necrópolis de otros faraones que fueron prácticamente todas saqueadas, la de Tutankamón, descubierta en noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, contenía más de 5.000 objetos intactos, de 3.300 años de antigüedad, muchos de ellos de oro masivo.

Akenatón era el padre de Tutankamón. Nefertiti, de legendaria belleza, era su esposa principal pero no la madre de Tutankamón. Ejerció una fuerte influencia durante el reinado de su esposo.