miércoles, 26 de junio de 2019

National Geographic:Encontradas dos despensas de comida de Ramsés II


El yacimiento arqueológico de Tell Abqain lleva años siendo estudiado por los arqueólogos. En él descubrieron los restos de una fortaleza militar construida durante el reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C.), el faraón más longevo de la historia de Egipto. Este complejo militar conservaba sus muros exteriores, las torres de vigilancia y un falso patio de acceso cuyo objeto era engañar a posibles asaltantes.

Tell Abqain se encuentra a 75 kilómetros al sudeste de la ciudad de Alejandría y a 5 kilómetros de la población de Hosh Isa, en la provincia de Beheira, en el delta del Nilo. Ahora, el lugar vuelve a ser noticia por el hallazgo en la antigua fortaleza de dos grandes cámaras que, al parecer, se usaron como almacenes para conservar cereales y otros alimentos como carne y pescado, tal vez para el consumo de los militares allí acantonados, según han explicado desde el Ministerio de Antiguedades de Egipto.
Alimentos bien conservados.

Las cámaras están separadas por un patio amurallado y cada una de ellas estaba protegida por una especie de caseta en la que tenía cabida un vigilante. Cada uno de estos almacenes, construido en forma de colmena, se divide en pequeñas celdas donde se conservaban los alimentos. En ellos, los arqueólogos han descubierto vasijas, azulejos e incluso amuletos de piedra grabados con el ojo de Horus, un símbolo de protección.

El estado de conservación de estos almacenes es muy bueno, ya que según los arqueólogos se han preservado restos de paredes y contramuros de adobe. Los trabajos arqueológicos también han sacado a la luz hornos de barro en los que se tostó grano hace más de 3.000 años. Este extremo ha llamado especialmente la atención de los investigadores, que han podido confirmar que quienes vivían en la fortaleza tostaban el grano antes de almacenarlo con la idea de limpiarlo de insectos y extraer la humedad para garantizar su óptima conservación y, así, evitar plagas que lo destruyesen.

martes, 25 de junio de 2019

ABC:Descubren un enigmático zig zag que los romanos tallaron en Los Bañales


Sorpresa en la antigua ciudad romana de Los Bañales. El arqueólogo Juan José Bienes estaba excavando la semana pasada una habitación en la zona norte de este yacimiento situado en Uncastillo (Zaragoza) cuando, al limpiar el suelo con ayuda de su compañero Pedro Ultra, empezaron a salir a la luz unas enigmáticas marcas. Tallado en la roca arenisca, el director técnico de las excavaciones descubrió un extraño zig zag que divide el pavimento de esta estancia, en eje con las dos columnas icónicas de Los Bañales que han sobrevivido milagrosamente erguidas hasta hoy.

«Lo primero que pensamos fue en algo de tipo ritual o religioso, un templo donde se sacrificaran grandes bovinos para tener que evacuar tanta sangre», pero ni el lugar ni el entorno casaban con esta hipótesis, según relata Bienes. Otra idea que consideraron al descubrir estas singulares estrías, más o menos profundas, es que podrían haber formado parte de un calendario para señalar las cosechas o de un reloj solar, en una zona a cielo abierto, en eje con ese gran edificio de las dos columnas (que en realidad eran cuatro), como los que hay en foros de algunas ciudades romanas del norte de África, como en Timgab.

«Pero ahora mismo cobra más fuerza pensar que probablemente son unas estrías que estuvieron muy vinculadas al uso que se dio a esa habitación», afirma Javier Andreu, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Navarra y director del proyecto arqueológico de Los Bañales. Roma empleó esta técnica en lugares en los que se concentraba humedad, para achicar agua o verter líquidos al exterior. En la casa del acueducto de Tiermes (Soria) existe una estructura parecida que tiene que ver con la evacuación de agua y en las bóvedas de las salas de baños que estaban calefactadas se utilizó algo similar para evitar el goteo por condensación de humedad. «Eso permite pensar que fue una habitación en que se trabajó con líquidos y eso nos abre al escenario comercial», prosigue el director del proyecto arqueológico de Los Bañales.

De momento, no han encontrado ningún punto de desagüe para estos canales en zig zag que no siguen un dibujo claro, pero aún solo se ha excavado la zona norte y central de la habitación. El singular pavimento continúa hacia el sur, acercándose a las dos columnas que forman el hito geográfico de la zona. Una vez que se complete el estudio de esta estancia y de las habitaciones contiguas, los expertos podrán comprobar si, como sospechan, se encuentran ante una zona comercial de la ciudad. «Quizá ante lo que estamos, aunque es pronto para asegurarlo, es ante un "macellum", un gran mercado, ubicado mirando el territorio eminentemente agrícola que controlaba la ciudad, el del valle del río Riguel, en los términos actuales de Uncastillo y de Sádaba», avanza Andreu.

Los investigadores ubican esta habitación en la que creen que era última manzana al norte de este importante centro urbano entre el siglo I a.C. y los comienzos del siglo III. La entrada a la urbe romana, que se extendía por más de 20 hectáreas, se localizaba justo en el otro extremo, a unos tres kilómetros al sur, en el acceso a la vía que conectaba Caesaragusta (Zaragoza) con Pompelo (Pamplona). «En esta zona norte parece que Roma quiso establecer un sistema de urbanización muy vitruviano, con calles este-oeste (decumanos) y norte-sur (cardines) que se van cortando, un modelo de urbanismo que no fue una adaptación del que ya existía, sino casi de tipo colonial», apunta el director de Los Bañales. En esa zona norte, más apropiada para la conservación y producción de alimentos, es donde probablemente se situó el barrio comercial.

Los expertos creen que el singular pavimento formó parte de un gran complejo que probablemente se erigió en la primera mitad del siglo I d.C. «A partir de la segunda mitad del siglo II y hasta el abandono de la ciudad en la primera mitad del III todos esos espacios fueron reocupados, cambiaron de funciones, así que es muy difícil encontrar materiales contemporáneos a las marcas. Ahí vamos a tener un reto», afirma Andreu.

Durante las excavaciones que han seguido al descubrimiento del pavimento se han hallado algunos objetos, como una cucharilla de bronce pegada al suelo de roca, pero hasta el momento los arqueólogos no han dado con ninguna cerámica ni con restos de fauna que corroboren esta hipótesis. En las próximas semanas de campaña, que finalizará el 28 de julio, esperan encontrar más elementos de este complejo puzle.

Una vez que hayan excavado por completo la habitación, el estudio de las pendientes de los canales servirá para comprobar si tuvieron o no esa función de drenaje que ahora contemplan. Si los datos no concuerdan, tendrán que replantearse de nuevo para qué tallaron los romanos esas enigmáticas estrías. «Habría que buscar otras alternativas», admite Andreu antes de explicar que en otros lugares se han encontrado rozas de este tipo constructivas, realizadas para cimentar o calzar algún edificio. En este caso, sin embargo, las hendiduras «son muy estrechas, no tienen la anchura suficiente como para recibir muros de mampostería y tampoco tiene mucho sentido en esa habitación que sí ha conservado los muros laterales en cuadratum muy bien delimitados, que justo se hayan robado los muros interiores que estuvieran calzados sobre esas rozas».

Si no sirvieron de drenaje, «tendríamos que volver a la hipótesis inicial de que fuera una zona a cielo abierto y que tuviera algo que ver con algún calendario o reloj solar», reconoce.

De lo que no hay duda, según Andreu, es que con sus calles y pasos de peatones, este ya es uno de los barrios más impactantes desde el punto urbanístico del norte peninsular. «Los Bañales ofrece el barrio más vitruviano de los que tenemos en el norte de España».

lunes, 24 de junio de 2019

ABC:Las Termas de Caracalla muestran en el subsuelo los últimos secretos del lujo de Roma


No es un misterio que las entrañas de Roma están llenas de secretos. Siempre que se desvela uno, es una emoción. Y así ha ocurrido con el último: Por primera vez se han abierto al público los subterráneos secretos de las Termas de Caracalla, uno de los más grandiosos ejemplos de baños públicos del Imperio Romano. Se trata de una de las visitas más sugestivas que se pueden hacer sobre la antigua Roma.

A seis metros de profundidad se entra en un laberinto de galerías que acogían a las instalaciones hidráulicas y los hornos, las calderas y las chimeneas que calentaban el agua para garantizar el máximo del bienestar a los 5.000 romanos que diariamente acudían a los baños de las Termas de Caracalla, a pocos pasos del Circo Massimo y del Coliseo. Ahora se puede ver por primera vez uno de los 50 gigantescos hornos de ladrillos que mantenían el agua caliente las 24 horas del día.

«Este es el corazón tecnológico de las termas», destaca Marina Piranomonte, directora del monumento que se inauguró en el año 216 d.C. Las paredes de 36 metros de altura dan idea de la grandiosidad del complejo, donde se podía gozar de una piscina de dimensión olímpica, 40 restaurantes, salas de masajes, dos espléndidas bibliotecas y salones de belleza. El lugar era mágico, de sublime bellezza: maravillosos mosaicos en los pavimentos, estatuas en 156 nichos, imponentes esculturas, los techos artesonados en las bóvedas que alcanzaban cincuenta metros de altura, luz natural que se difundía suavemente en el interior…
Cientos de esclavos

En las plantas subterráneas, centenares de esclavos quemaban decenas de toneladas de leña cada día para calentar el agua y los diversos ambientes, en particular el majestuoso «calidarium» de planta circular con diámetro de 34 metros, cubierto por una cúpula sostenida por 8 pilares, y con siete piscinas de 12 metros con el agua a 40º C. En los 3 kilómetros de galerías, de 6 metros de diámetro, los carros llenos de leña retumbaban por ese laberinto durante todo el día.

«La leña se cargaba en grandes cestos que transportaban sobre sus espaldas los esclavos que subían los escalones hasta el el horno que alimentaba la gran caldera que daba agua caliente a las piscinas», cuenta la directora Marina Piranomonte. Cabe imaginar la temperatura infernal que se respiraba. «Los esclavos quemaban decenas de toneladas de leña al día. Se cortaron los árboles de todos los bosques que rodeaban Roma para mantener los 50 hornos de las Termas», destaca Marina Piranomonte.
Saqueo de un tesoro

La gran pompa que se vivió en las Termas de Caracalla duró más de tres siglos, hasta que en el año 537 el ejército mandado por el rey ostrogodo Vitiges cegó todos los acueductos de Roma para lograr su rendición. Con el agua cortada, las termas terminaron en ruinas y fueron utilizadas como tesoro de joyas arquitectónicas y cantera de materiales.

Ese tesoro fue saqueado durante siglos y sus joyas acabaron en palacios, iglesias e incluso plazas. La última columna que desapareció de las Termas fue en 1563 y pesaba 50 toneladas. El papa Pio IV la regaló a Cosimo de Médici, que la colocó en la plaza Santa Trinidad de Florencia para ensalzar a la Justicia.
Exposición homenaje

La memoria de este lugar que se acaba de descubrir al público une el fuego con el agua, los dos elementos naturales que han inspirado al artista italiano Fabrizio Plessi para realizar una gran exposición que trata de dialogar con la historia. Plessi, que opera sobre todo en el mundo del arte audiovisual, permite realizar un viaje con 12 sugestivos montajes de videos que celebran la potencia del agua, del fuego y del viento en el nuevo laberinto subterráneo, con música del británico Michael Nyman, el compositor del film «La lección de piano» (1993). Con esta exposición, titulada «El secreto del tiempo», que permanecerá hasta el 29 de septiembre, se rinde homenaje, más allá del tiempo y del espacio, a las entrañas de la Ciudad Eterna.

sábado, 22 de junio de 2019

Cultura rehabilita y abre el público el sector oeste del anfiteatro de Itálica en Sevilla


La consejería de Cultura y Patrimonio Histórico reabrió ayer al público el sector oeste del anfiteatro del conjunto arqueológico de Itálica, con lo que se ponen en servicio 1.600 metros cuadrados del monumento, en la mayor inversión realizada hasta ahora en la restauración de este conjunto.

La consejera Patricia del Pozo visitó la zona ayer y detalló que los trabajos se han centrado en la consolidación estructural del recinto monumental, la mejora y el refuerzo del sistema de drenaje y la reforma de las pasarelas de acceso para los visitantes, tras una inversión total de 457.998 euros.

El área abierta al público conecta la arena con la puerta occidental y la fachada oeste, la mejor conservada del edificio, y los visitantes podrán contemplar el suelo original que rodeaba este sector, así como las infraestructuras del sistema de cloacas que evacuaban el agua de lluvia de la ladera antigua.

Entre las actuaciones más importantes que se han conseguido, se ha documentado un tramo de cloaca que emerge de la ladera y que ha sido conservado «in situ», mientras que el circuito de caminos y pasarelas permite tanto la contemplación de los detalles arquitectónicos como la visión panorámica en altura.
«Nuevas oportunidades»

Para la consejera, se abren «nuevas oportunidades para los ciudadanos» con una actuación que «garantiza la mejor conservación» del anfiteatro, ya que se trata de la primera de una serie de actuaciones diseñadas para atender las «necesidades del conjunto monumental y dar una mayor proyección social a los bienes protegidos en el camino a conseguir la declaración de Patrimonio Mundial de la ciudad romana de Itálica».

Con esta actuación se ha puesto fin al deterioro de este sector del anfiteatro, muy castigado por la meteorología, y se ha resuelto la incidencia que la proximidad de las laderas norte y oeste —el edificio se construyó sobre una vaguada natural, de forma que el desnivel se aprovechó para las gradas— producía sobre el monumento y su sistema hidráulico.

La consejera Patricia del Pozo avanzó, además, próximas intervenciones que permitirán la ampliación de las visitas y la organización de los recorridos de forma más lógica en el anfiteatro de Itálica, como las que, valoradas en unos 200.000 euros, se realizarán en la galería radial norte, la sala abovedada en el cuadrante suroeste y, especialmente, la galería norte de la cavea media.

viernes, 21 de junio de 2019

ABC:Esta es la desconocida razón por la que el Coliseo de Roma ha llegado hasta nuestros días


Los romanos se maravillan cada día al ver que algunos de sus monumentos más emblemáticos, como el Coliseo, siguen en pie después de dos mil años, en profundo contraste con la realidad que hoy refleja la vida cotidiana de Roma: Una capital que se cae a pedazos, con sus calles llenas de baches, aceras reducidas a trincheras de guerra, alcantarillas obstruidas que causan lagos artificiales, estaciones de metro paralizadas durante meses por avería en sus escaleras mecánicas... Este desastre total se debe al ayuntamiento regido por Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas. Pero ante esta Roma que muere, se mantiene el esplendor de su legado arquitectónico realizado con una capacidad de ingenieros y arquitectos que todavía asombran.

Hay muchas teorías sobre el por qué las estructuras construidas por los antiguos romanos han durado tanto tiempo y por qué algunas incluso han permanecido prácticamente casi intactas. Seguramente los romanos eran maestros en el arte del cemento, cuyo secreto estaba en que contenía cenizas volcánicas. De todas formas, ese hormigón era vulnerable a las ondas sísmicas causadas por las erupciones o los terremotos, bastante habituales en la península itálica. Ahora un nuevo estudio sostiene que los antiguos ingenieros y arquitectos romanos conocían la ciencia de la invisibilidad estructural, y que estaban en condiciones de lograr que sus edificios fueran «invisibles» a los efectos de las ondas destructivas.

La invisibilidad no es ciencia ficción. Los romanos disponían de la tecnología para crear capas invisibles en torno a los monumentos, utilizando para ello metamateriales, según un estudio liderado por Stéphane Brûlé y los ingenieros civiles de la empresa Ménard de Lyon, junto con investigadores del Instituto Fresnel de Marsella. Se denomina metamaterial, en sentido amplio, al material artificial con propiedades electromagnéticas inusuales, capaz de influenciar las ondas, ya sean electromagnéticas o de otro tipo, como desviar la luz en torno a un objeto usando un especial modelo. Brûlé se encontraba de vacaciones contemplando los restos arqueológicos de la ciudad de Autun, en el centro de Francia, cuando vio una fotografía aérea que mostraba los cimientos de un teatro galo-romano enterrados bajo un campo justo al lado de la carretera. Al contemplar la estructura semicircular que formaban, pensó que tenía una extraña semejanza con la mitad de una de las mencionadas capas de invisibilidad.

Así lo confirmó una foto de un estudio arqueológico más detallada que superpusieron a una capa de invisibilidad de 20 centímetros de diámetro construida por Brûlé y sus colegas del Instituto Fresnel: los pilares del teatro y los elementos de la capa estaban casi completamente alineados. Ulteriores investigaciones sobre el Coliseo de Roma, el más grande anfiteatro del mundo, y otras construcciones presentaban el mismo esquema, lo que hace suponer que fuera una elección deliberada de los constructores romanos, para desviar las ondas sísmicas.

Si al descubrimiento se le da finalmente validez científica, podría ser aplicado en los edificios de ciudades con riesgo sísmico.

jueves, 20 de junio de 2019

Un puente romano cruzaba el Guadalquivir junto al Arco de Augusto descubierto en Mengíbar


El arco de Augusto descubierto el año pasado en el término del municipio jiennense de Mengíbar no es el único vestigio romano de relevancia encontrado en la parcela en la que se llevan a cabo las excavaciones: el Instituto de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén ha descubierto en ella restos que acreditan que un puente romano cruzaba el río Guadalquivir junto a este enclave de gran importancia histórica y artística.

Además, el hallazgo en la zona de vestigios de edificios romanos apuntala la monumentalidad de un lugar en el que hace más de 20 siglos se construyó el arco que separaba la Tarraconense de la Bética, según ha resaltado el investigador de la institución educativa y director del proyecto Iliturgi, Juan Pedro Bellón, quien ha anunciado que previsiblemente se encontrarán más vestigios cuando se lleve a cabo una intervención junto al río.

El Instituto de Arqueología Ibérica continuará con los trabajos relativos al Arco de Augusto, puerta de entrada a la Bética romana, y en el Cerro de la Muela, donde se ubica la ciudad fortificada ibera de Iliturgi. Así, previsiblemente tras el verano, comience una nueva campaña de excavaciones en la fortificación, atacada en el año 206 por Escipión el Africano, «de la que necesitamos conocer más cosas», ha expuesto el experto de la Universidad.
Precisamente, la institución académica, a través de la cátedra arqueólogo Manuel de Góngora- Empresa Familiar Calderón del Instituto de Arqueología Ibérica, va a catalogar y restaurar la colección de restos romanos pertenecientes a la casa palacio de Mengíbar. Una actuación que ya ha comenzado y que se unen a las ya puestas en funcionamiento dentro del proyecto Iliturgi.

Los datos han sido presentados por Manuel Molinos, director del Instituto de Arqueología Ibérica, Juan Bravo, alcalde de Mengíbar, Jesús Calderón, socio director del area de finanzas y organización de Construcciones Calderón, y Juan Pedro Bellón, que ha destacado la espectacularidad de la colección, formada por un centenar de piezas romanas, entre las que destaca la inscripción de Sempronio Graco que sirvió para localizar Iliturgi y un miliario romano que indica la distancia a la ciudad de Cástulo.

«Muchas piezas no reúnen los requisitos de conservación y gracias a la aportación de la cátedra Calderón las sacaremos de donde están y le aplicaremos medidas de tratamiento según el diagnóstico que se ha realizado», ha expuesto el investigador, quien ha explicado que la Universidad lleva a cabo un inventario de las piezas y los restos arqueológico para poner en orden el conjunto de elementos y los digitaliza para su consulta en la red Europeana.

Por su parte, Juan Bravo ha destacado el trabajo desarrollado desde el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Íbera, «que ha dado a conocer el nombre del municipio por todo el mundo». Además, se refirió al edificio que alberga las piezas como «emblemático» y reiteró el compromiso del Ayuntamiento con el patrimonio y la cultura.

En su turno, Manuel Molinos ha expresado la importancia de la transferencia del conocimiento desde la investigación, «que en este caso no hay únicamente que hacer visible, sino también que sea útil para la población». «Mengíbar tiene dos elementos referenciales extraordinarios, la Iliturgi romana y la ibera, que explican una parte fundamental de la historia», afirmó.

Por último, Jesús Calderón ha explicado que esta actividad, enmarcada en la cátedra, consiste en restaurar la colección: «Cuando nos lo plantearon vimos clara esta necesidad, en la restauración el tiempo corre en contra ya que las piezas se van deteriorando», ha informado. Calderón ha destacado las sinergias y la colaboración entre el sector público y el privado: «Nos sentimos muy satisfechos de esta colaboración junto a la Universidad de Jaén y el Instituto de Arqueología Ibérica».

miércoles, 19 de junio de 2019

Científicos rusos hallan huellas romanas en la legendaria ciudad bíblica de Jericó


Científicos rusos han descubierto que algunas partes de la antigua ciudad de Jericó (en la actual Palestina) se asentaron mucho antes de lo que se pensaba, informa el servicio de prensa del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia. Además la institución ha reportado nuevos hallazgos en el lugar de la investigación.

Los arqueólogos rusos han venido excavando desde 2010 a 2013 en la parte bizantina de la legendaria ciudad bíblica, cuyas paredes, según la Biblia, fueron demolidas por Josué con la ayuda del sonido de las trompetas.

No obstante, tras reanudar los trabajos en 2019, los arqueólogos desenterraron por completo por primera vez toda el área de excavaciones, examinando sus complejos residenciales e industriales, y han demostrado que las primeras capas del sitio pueden corresponder a la época romana.

"Nos convencimos de que, bajo el monumento de la época bizantina tardía, está oculto otro edificio, con buenas paredes anchas de ladrillos de adobe. Probablemente sea parte de un monasterio o mansión. Quizás el sitio fue construido en la época romana, pero esta versión requiere más investigación", cita la agencia TASS al jefe de la expedición en Jericó del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, Leonid Belyaev.

De acuerdo con los arqueólogos, en la parte residencial de la urbe fueron hallados varios tipos de monedas datadas entre el siglo I y el IV de nuestra era. Los restos de un gran palacio o monasterio de la época bizantina contaban con paredes de piedra y habitaciones cubiertas con mosaicos.

En el complejo industrial, por su parte, los científicos descubrieron un sistema de tanques y sitios de producción de cerámicas y metalurgia.