miércoles, 15 de mayo de 2019
Hallan en Munich la cabeza romana robada en Bornos en 2010
El Ayuntamiento de Bornos, en colaboración con las fuerzas de seguridad, no ha cesado en su intento de recuperar la conocida como ‘Cabeza de Livia’, escultura romana de mármol blanco encontrada en las ruinas del yacimiento de Carissa Aurelia en 1960 y sustraída en noviembre de 2010 del Castillo Palacio de los Ribera de la localidad serrana.
Durante muchos años, este busto de mujer permaneció en el Ayuntamiento sobre una columna de mármol que se encuentra en la escalera de acceso a la planta alta del edificio consistorial, y posteriormente fue trasladada al centro de interpretación turística ubicado en la planta alta del Castillo Palacio de los Ribera, de donde fue robada. Tras numerosas pesquisas y una orden europea de investigación, ha sido pieza clave en su localización el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla José Beltrán Fortes, que mientras realizaba un estudio particular sobre las escultura romana en la provincia de Cádiz, encontró casualmente una cabeza en Munich con similares características. Después de los exámenes pertinentes resultó ser la cabeza sustraída en Bornos, aunque su verdadero nombre es Antonia ‘La menor’, hija de Marco Antonio y Octavia.
La justicia ha tomado las medidas necesarias para impedir su destrucción, transformación, desplazamiento, trasferencia o enajenación hasta que concluya el proceso judicial, en el que el Ayuntamiento está personado como acusación particular.
Desde el Ayuntamiento, han mostrado su gran satisfacción por la localización de esta importante pieza de su patrimonio y esperan que en breve se pueda disfrutar de nuevo de su presencia en la localidad.
martes, 14 de mayo de 2019
Buscan más tumbas de época romana en las obras de Serafín Avendaño
Un equipo de arqueólogos de la empresa A Citania estudia los restos arqueológicos hallados en la calle de Serafín Avendaño. Es un paso previo y obligatorio al inicio de las obras de mejora de la calle que el Concello iniciará próximamente. En el tramo más próximo a la calle Areal, aparecieron varias tumbas así como un tramo de salina durante unos sondeos previos. Todo el conjunto, que pertenece a distintos momentos cronológicos, es de época romana. La Dirección Xeral de Patrimonio ordenó al Concello que volviera a abrir la mencionada calle para que la arqueología iniciara un estudio más pormenorizado de este terreno. La excavación todavía durará unas dos semanas más ya que está previsto que se profundice en las zanjas abiertas hasta llegar a los niveles con mayor potencialidad arqueológica. Ahí fue donde, durante los sondeos realizados previamente, se detectaron varias tumbas que posiblemente se daten entre los siglo IV y V. En un nivel todavía más inferior está situada una salina romana de los siglo I-II, que ocupó la mayor parte de la zona del Areal y Rosalía de Castro. Un parte de ese campo de extracción de sal marina se muestra al público en la Salinae, museo situado junto al centro de salud de la calle de Rosalía de Castro.
Con esta excavación, Patrimonio espera que los arqueólogos contratados por el Concello de Vigo puedan ampliar los datos históricos correspondientes a esta zona. A diferencia del sondeo ya efectuado previamente, en la acción actual, el equipo de arqueología se detiene de una forma más amplia e investiga todo el terreno que durante los sondeos no se había abierto.Marqués de ValladaresPor otro lado, concluyó ya la excavación arqueológica que se estaba realizando en el número 43 de la calle Marqués de Valladares, en el interior del edificio diseñado por el arquitecto Francisco Castro que adquirió hace unos meses el grupo Inveravante, de Manuel Jove. Durante estos trabajos aparecieron diferentes tipos de material romano de poca relevancia ya que en subsuelo de este edificio estaba muy alterado por anterior obras. Ahora, las obras se trasladarán a los solares correspondientes a los números 39 y 41 de la misma calle del Marqués de Valladares, en cuya parte final había aparecido hace más de quince años una factoría de salazón de época romana en muy buenas condiciones.La importancia de este yacimiento quedó reflejada en la determinación de la Dirección Xeral de Patrimonio de conservar en el lugar estos restos. De hecho, llegó a firmarse un convenio de colaboración entre el Concello de Vigo y la Consellería de Cultura para que la ciudadanía pudiese visitar el enclave. Debido a diferentes problemas urbanísticos, el proyecto quedó paralizado aunque no la decisión de conservar los restos.
Hace unos meses, se ampliaron los estudios de este yacimiento desde los inmuebles con entrada por la plaza de Compostela. La factoría cuenta con grandes pilas destinadas a tratar el pescado con sal para lograr su conservación durante un largo período de tiempo. La amplitud de esas pilas llevó a los expertos a pensar que ese pescado se destinaba a la exportación.
lunes, 13 de mayo de 2019
ABC:Una ciudad romana en territorio vascón, sin restos de pasado vascón
Los habitantes de la antigua ciudad romana de Santa Criz de Eslava, en Navarra, adoraban a Júpiter, pero también mantenían el culto ancestral a Peremusta, una divinidad de origen céltico. Hablaban un peculiar latín y algunos tenían nombres como Piculla, Rusticola u Oborius, de los que no se tienen noticia en el resto de la Península. Solo unas pocas familias, los Cornelios, Calpurnios, Aurelios y Valerios, formaban la élite sociopolítica que mandaba en el lugar y que grabó sus nombres en inscripciones sobre piedra que han llegado hasta nuestros días. El historiador de la Universidad de Navarra Javier Andreu y la arqueóloga Txaro Mateo han recopilado y analizado una veintena de estas inscripciones halladas en el yacimiento y sus alrededores. Su detallado estudio sobre «Epigrafía romana de Santa Criz», publicado por la prestigiosa revista internacional « Epigraphica» junto a un notable conjunto de grafitos inéditos analizados por Pablo Ozcáriz, revela datos de cómo era la sociedad que hace 2.000 años habitó esa urbe romana en territorio vascón.
«Llaman la atención algunos rasgos locales como el predominio, entre los sobrenombres de muchos de los personajes documentados, de nombres de animales y, también, las reminiscencias célticas, indoeuropeas, de muchos de los nombres sin que haya evidencias de onomástica vascónica, éuscara, como sería esperable por la ubicación de la ciudad», afirma Javier Andreu. En poblaciones navarras cercanas como Lerga o Ujué, que tal vez pertenecieron al territorio de Santa Criz, se han hallado antropónimos (nombres de personas) y teónimos (nombres de divinidades) en vasco antiguo, pero en las inscripciones que con certeza se encontraban en el ámbito de esta ciudad romana no hay nada que remita a ese sustrato. Para los autores de esta obra, esta ausencia subraya que «la presencia de poblaciones vasconas de habla éuscara en el territorio actualmente navarro no constituyó una mayoría sino, más bien, un fondo de saco de la notable presencia de los mismos en el ámbito aquitano, transpirenaico».
Andreu explica que las reminiscencias indígenas que han descubierto en las inscripciones «remiten al mundo céltico», lo que pone de relieve que «el peso de lo indoeuropeo era notable y probablemente esas ciudades vasconas y los propios vascones eran poblaciones muy mezcladas desde el punto de vista lingüístico y cultural y obviamente, como demuestra la generosidad del repertorio epigráfico, intensamente romanizadas».
Por la intensa urbanización que vivió Santa Criz, acogió muy bien el hábito de grabar inscripciones, una de las «grandes marcas de la globalización difundida por Roma», y ahora es una de las que conserva un mayor volumen de epigrafía romana, según indica este historiador. Además, al ser abandonada en el siglo III y convertirse en un despoblado, muchos documentos han llegado hasta nosotros en un extraordinario estado de conservación.
¿El origen del nombre de Santa Criz?
Es el caso de una de las inscripciones que documenta la presencia en Santa Criz de un «dispensador», una especie de prestamista de una caja pública que suele atestiguarse en lugares de intensa actividad comercial, explica Andreu. Este experto de la Universidad de Navarra cree que en esta pieza podría estar el origen del nombre de Santa Criz. En su inscripción, partida en líneas, se lee «Ant (onia) Crysaeis», de «crisálida», que sería el apellido de Antonia. «No debe descartarse que antes de quedar oculto este escrito fuera visto por alguien en época medieval y que su lectura generara en el hagiotopónimo Santa Criz», sostiene.
El libro, cuyo prólogo firma la catedrática de Filología Latina Carmen Castillo, incluye algunas inscripciones inéditas entre las que destaca una serie de numerales hallados en un pilar del foro, probablemente marcas de colocación. «Nos obliga a buscar una explicación -¿ocupaba una posición axial en el conjunto?- y a ahondar un poco en toda esa epigrafía escondida, hecha para servir a los canteros o a los constructores», afirma Andreu antes de indicar que ese subgénero siempre será menor en el estudio de la epigrafía romana frente al de las grandes inscripciones públicas, pero «es muy interesante y vuelve a demostrar que Santa Criz tiene inscripciones de todo tipo, desde grafitos sobre pintura parietal hasta inscripciones funerarias, honoríficas, votivas o en obras públicas, al servicio de la construcción».
El estudio da a conocer también la lectura de un altar dedicado al dios Peremusta, procedente del Soto de Eslava, que se creía que era una inscripción funeraria. Es la segunda referencia que existe en Santa Criz a esa antigua divinidad prerromana, lo que indica la importancia de su culto en el momento en que los habitantes de esta ciudad romana utilizaban las inscripciones como medio de comunicación.
Primer testimonio del cristianismo en Navarra
El escrito en piedra más reciente de los hallados en el territorio de Santa Criz revela, sin embargo, que otra religión se abría paso en aquellas tierras en el siglo IV d.C. Una estela funeraria encontrada en los años 80 durante unos trabajos agrícolas en el límite entre Eslava y Gallipienzo podría ser el primer testimonio de cristianismo, quizás encubierto, en Navarra.
Ya se conocía su texto de «Salua Rusticola / felix Oborius», con esa fórmula a medio camino entre el mundo pagano y cristiano en el que el dedicante aparece como «felix» (contra la costumbre en la epigrafía funeraria clásica de aludir a unos dedicantes "infelices") y que parte de la base de que la difunta se ha salvado, resucitando en la otra vida, de ahí el empleo del «salua». Los autores de «Epigrafía romana de Santa Criz» aportan en el libro un profundo estudio de la iconografía que decora la inscripción, de esas palmetas y de esa concha/palmeta que podrían ser cristianas, pero también aparecen en la decoración de piezas de terra sigilata hispánicas.
«Hay una ambigüedad no solo en el texto y en el formulario, sino también en la iconografía, que permite suponer que esta señora Rusticola probablemente era cristiana, pero no quería evidenciarlo», explica Andreu.
Aunque Santa Criz se abandonó en el siglo III d.C., esta pieza del siglo IV procedía de una «vilae» (villa) que habría en Gallipienzo y que sobrevivió un tiempo al final de la ciudad.
La estela se conserva en el domicilio de sus descubridores, la familia Irisarri, que no han puesto ningún problema para el estudio de la pieza ni para su próxima exposición en la muestra «Santa Criz de Eslava: reflejos de Roma en territorio vascón» que se inaugurará en esta localidad navarra a finales de junio. A juicio de Andreu, una vez que el Museo de Navarra finalice la remodelación de sus salas de romanización esta pieza «debería estar» en su exposición permanente «por el valor histórico del inicio del cristianismo en Navarra que tiene».
Un volumen pionero
De momento, ésta y el resto de las piezas estudiadas se muestran en el libro con modelos 3D realizados por el experto en fotogrametría digital Pablo Serrano Basterra que permiten «que el lector pueda chequear nuestras propuestas de lectura y hacerse cargo de los soportes de una forma mucho más interactiva que la fotografía tradicional, que está llamada a ser sustituida por los modelos 3D en epigrafía», subraya Andreu antes de añadir que en esto este trabajo, fruto de la colaboración entre la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra y su Diploma de Arqueología y el Ayuntamiento de Eslava, «es pionero pues es el primer repertorio epigráfico que se publica en España que incorpora este formato».
El libro podrá adquirirse en Eslava en la presentación del mismo el próximo 11 de mayo y durante la próxima exposición, pero también a través de la web de la editorial italiana Fratelli Lega Editori, dentro de la serie «Epigrafia e Antichità». Los interesados podrán comprobar así que, como dice Andreu, «las piedras hablan -para quien sabe leerlas- y en Santa Criz susurran mucha información sobre el pasado de esta ciudad romana imperial».
sábado, 11 de mayo de 2019
ABC:Egipto descubre tres nuevas tumbas bajo la sombra de las pirámides de Guiza
A pocos kilómetros al sur de las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, una misión arqueológica egipcia ha descubierto tres nuevas tumbas en el desierto de Guiza, entre las que se encuentra una que comparten dos sacerdotes de hace más de 4.400 años.
En el desierto de Guiza, el Ministerio de Antigüedades egipcio ha presentado este sábado las tumbas de los nuevos inquilinos de la necrópolis, Behen Wi Ka y Nuwi, dos sacerdotes de la V dinastía (2500-2350 a.C).
«Al principio pensábamos que íbamos a encontrar tumbas del periodo tardío (s.VII a.C.), pero encontramos una tumba del Imperio Antiguo de Egipto, de la V dinastía. Estamos hablando de una tumba de 4.400 años», dijo a Efe Mostafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio.
Waziri explica que la misión empezó el pasado agosto y, tras remover más de 450 metros cúbicos de escombros, descubrieron tres tumbas y, para su sorpresa, una de ellas repleta de sarcófagos de madera y fragmentos en perfecto estado de conservación pertenecientes a los dos sacerdotes de la V dinastía.
Ambos fueron enterrados en la misma tumba: Behen Wi Ka ostentaba siete títulos y era el sacerdote de la purificación del faraón Kefrén, mientras que Nuwi tenía cinco títulos, entre ellos el de sacerdote de Maat, la diosa de la justicia y la verdad, de acuerdo con la mitología egipcia.
Las tres tumbas fueron mostradas a decenas de periodistas tras una rueda de prensa en la explanada de las pirámides, a la que asistió el ministro de Antigüedades de Egipto, Jaled al Enani.
Las tumbas, separadas por pocos metros, se esconden bajo las dunas y tras puertas de piedra caliza, un indicador del poder de los sacerdotes, ya que para obtener tal material era indispensable «el permiso del mismísimo rey», aseguró a Efe Waziri.
Las puertas guardan estrechos pasillos decorados con grabados jeroglíficos y pueden verse sarcófagos de madera intactos que conservan los colores originales y que actualmente se están restaurando dentro de las mismas tumbas.
«Los sarcófagos están en perfectas condiciones porque estaban bien pintados, bien coloreados y bien decorados. Los vamos a exhibir en nuestros museos egipcios, como los de Sharm el Sheij o Hurgada», anunció Waziri, después de la visita al yacimiento.
El conocido egiptólogo Zahi Hawas, quien asistió a la presentación de los nuevos descubrimientos, aseguró a Efe que está «muy contento» porque las escenas de los grabados y las estatuas «también pueden fechar esta tumba a la dinastía XXVI» (664-525 a.C), última antes de la conquista persa.
«Detrás de la gran esfinge encontramos grandes tumbas de sacerdotes de Kefrén y, esas personas de las que hemos descubierto sus tumbas, están conectadas a los sacerdotes de la dinastía XXVI de detrás de la esfinge», argumentó Hawas a Efe.
«Este descubrimiento es muy importante porque promueve el turismo a Egipto. El ministro fue capaz de traer las herramientas para (fomentar) el turismo. Y las herramientas para promover el turismo son descubrimientos arqueológicos», explicó Hawas ante los medios.
El arqueólogo, emocionado por el descubrimiento, advirtió de que este descubrimiento «demuestra» que hasta ahora se ha encontrado «solo el 30 %» de los monumentos del Antiguo Egipto y «todavía el 70 % está enterrado bajo la arena».
«El Egipto moderno está construido encima del Antiguo Egipto. Puedes excavar en el patio de tu casa y encontrar algo. Esto es lo que hace a Egipto único», sentenció.
viernes, 10 de mayo de 2019
ABC:El Partenón lleva a cabo una reconstrucción histórica para recuperar su identidad
Ha sido una decisión importante: el Consejo Arqueológico Central del Ministerio de Cultura griego (conocido por sus siglas KAS) ha autorizado esta semana, en una larga sesión, la restauración de partes de la cámara central del templo del Partenón, el más conocido del conjunto artístico de la Acrópolis de Atenas. Dicha cámara, conocida como naos o cella, era la parte sagrada de los templos clásicos griegos, donde se guardaba la estatua del dios o diosa al que estaba dedicado, en este caso el de la diosa Atenea. Precisamente es en este santuario donde se encontraba la estatua de la diosa, con partes en oro y marfil (de ahí el nombre de crisoelefantina) de más de siete metros de altura y creada por el escultor Fidias.
La decisión del KAS resalta que «gracias a la implementación de las investigaciones relativas a la restauración de la cella, tendremos una reconstrucción que será un evento importante para la historia del Partenón». Cuando finalice este proyecto, en el que se restaurarán los dos lados más largos de la cella (norte y sur), «se recuperará en gran parte la geometría del edificio, la identidad y la historia del monumento, permitiendo al visitante una comprensión de su arquitectura». Como explica Dionisis, uno de los guías oficiales del monumento, «los visitantes no verán solo columnas y un espacio vacío en el medio, sino que podrán entender como era el templo».
El detallado proyecto utilizará unas piezas originales procedentes de los sillares del templo ya identificado, basándose en la propuesta efectuada por Charalambos Bouras, el arquitecto restaurador, ingeniero y profesor de historia de la arquitectura que presidió durante años y hasta su fallecimiento en 2016 el Comité de Conservación de Monumentos de la Acrópolis.
Según el estudio, que fue aprobado esta semana por unanimidad (salvo una pequeña parte en la que dos miembros solicitaron más precisiones de carácter técnico) se utilizarán 360 sillares originales que se encontraban dispersas alrededor del Partenón y se añadirán unos 90 nuevos, de mármol proveniente de la zona Dioniso, cerca de Atenas, el más parecido al mármol original de la montaña de Pendeli, utilizado para construir toda la Acrópolis.
La duración de esta restauración durará unos quince años y en la parte norte del monumento no superará los 4,5 metros de altura mientras en la parte sur alcanzará los 10 metros.
La destrucción otomana
La Secretaria General del Ministerio de Cultura, Maria Andreadaki-Vlazáki, declaró que esta decisión es un paso muy importante para la Acrópolis y se espera muestre el edificio en el estado en el que estaba tras la explosión del polvorín durante el ataque de las fuerzas venecianas contra los ocupantes turcos, dirigidas por el almirante Francesco Morosini en 1687 y antes del sitio de 1822, fecha en la que las fuerzas otomanas ocuparon el edificio y rompieron las paredes de la cella para extraer el plomo en el interior de los sillares de mármol que la formaban.
Estos sillares habían sido colocados en la Antigüedad los unos sobre los otros sin argamasa y estaban enlazados entre ellos por abrazaderas de hierro recubiertas después de plomo para evitar su oxidación. La destrucción de los soldados turcos tuvo lugar durante un mes y los sillares de mármol rotos fueron abandonados a los alrededores... Y conservados hasta ahora. Es por eso que los restauradores, con nuevos métodos (comenzando por el estudio con ordenadores que ofrecen una visión tridimensional de cualquier objeto o parte de él) han podido estudiar y ofrecer este proyecto.
El profesor Manolis Korres que, junto con el profesor Bouras, es quien mejor conoce el Partenón y preside ahora el Comité de Conservación de la Acrópolis, describió gráficamente que «los turcos destruyeron 500 piezas. Dejaron tras ellos 500 “heridos” graves, porque tenían prisa. Podrían haber destruido solo 50 y dejado los demás sanos».
Esta decisión alegra no solo a los arqueólogos y restauradores griegos, que ven como cualquier proyecto de la Acrópolis es efectuado con la mayor seriedad y se convierten en un modelo a seguir para todo edificio clásico en el mundo entero, sino a quienes luchan para el regreso de las esculturas y relieves de mármol del Partenónque se encuentran en el Museo Británico de Londres y otras instituciones.
Para Alexis Mantheakis, presidente del Comité Internacional de Acción de Nueva Zelanda para el regreso de las Esculturas del Partenón, es «una magnífica noticia que se añade a las solicitudes oficiales efectuadas el año pasado por Alexis Tsipras en su entrevista con Theresa May, por el presidente de la Republica Griega Prokopis Pavlopulos al Príncipe de Gales y por la entonces Ministra de Cultura Lydia Koniordou a su homólogo británico Matt Hancock».
jueves, 9 de mayo de 2019
ABC:El lujoso hotel de Turquía que alberga un mosaico romano de 1050 metros cuadrados
En el recientemente inaugurado museo hotel de Hilton Antakya, en Turquía, se ha localizado el mosaico más largo –como una única pieza– del país. Así lo atestiguan sus 1050 metros cuadrados, según el perfil de Instagram «antiqua_archeologia» y la revista especializada en arquitectura y diseño «Metropolis». Esta pieza forma parte de una alfombra que consta de casi 10.000 metros cuadrados.
Este increíble mosaico se descubrió durante la construcción del edificio, que cuenta con el diseño de la empresa de Emre Arolat y 199 habitaciones. Ubicado en la zona céntrica de la ciudad de Antioquía, cerca de él se encuentra la Gruta de San Pedro, uno de los lugares de peregrinación más importantes del Cristianismo. En esta región es habitual para los trabajadores encontrar –de vez en cuando– reliquias escondidas tras las rocas.
Si bien las vistas del hotel pueden llegar a impresionar –está rodeado de montañas y las habitaciones están dispuestas como contenedores acristalados–, sus huéspedes descubrirán una «pequeña» joya escondida sobre sus pies: escombros de calles, paredes y antiguos mosaicos romanos. Tal y como explica «Metropolis», este «laberinto de piedra» forma parte de la antigua ciudad griega Antioquía del Orontes, célebre por su multiculturalidad en una de las esquinas del Mediterráneo y donde latinos, griegos y arameos comerciaban entre ellos y convivían.
Aunque en estos casos suele cuestionarse la pertinencia (o no) de construir un edificio de esta envergadura sobre estas ruinas, uno de los responsables de la empresa de arquitectura lo defiende en «Metropolis»: «En lugares y situaciones parecidas, es muy común cubrir y olvidar hallazgos arqueológicos.Estas partes valiosas de la historia nunca hubieran sido a la luz sin este proyecto». De este modo, el hotel ha transformado este descubrimiento en una estrategia de preservación histórica.
Tras el descubrimiento, el gran reto de la firma de arquitectura fue cómo destacar la presencia de estas antigüedades y combinarlas con los armazones y las técnicas contemporáneas como las predominantes y extensas columnas de metal.
miércoles, 8 de mayo de 2019
ABC:El arco de Augusto descubierto en Mengíbar, nuevo bien de interés cultural de Andalucía
La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha inscrito en el catálogo general del patrimonio histórico con la consideración de bien de interés cultural el arco de Augusto, descubierto en 2018 en el término del municipio jiennense de Mengíbar. La importancia de este monumento estriba en que oficiaba de frontera entre las provincias romanas de la Tarraconense y la Bética hace más de 20 siglos, cuando Augusto regía el imperio.
El basamento del arco de Augusto descubierto hace un año en Mengíbar es, en opinión de la Consejería de Cultura, un marcador territorial de primer orden. En concreto, el punto desde el cual se medían las distancias de la vía en todos los miliarios andaluces. Además, separaba la provincia Bética senatorial de la Tarraconense imperial. Dada su relevancia, el ayuntamiento del municipio ha adquirido los terrenos en el que se ha encontrado.
Este kilómetro cero de la vía Augusta en Andalucía fue descubierto en el marco del proyecto desarrollado en esa zona por el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén. El hallazgo ha permitido a los investigadores conocer la disposición y morfología de la cimentación, así como los restos conservados de elementos que formaban y decoraban el alzado de la estructura.
Los vestigios descubiertos, unido a su posición con respecto al camino, ha permitido a los arqueólogos calificar los restos del monumento como la huella material conservada de un gran arco que tenía 14,80 metros de longitud, casi 5 de anchura y un único vano central de 5,15 metros por donde discurría la vía Augusta.
La Junta ha resaltado el valor del arco como legado. De ahí que lo haya protegido legalmente para que se custodie como reserva arqueológica. Asimismo, la Consejería ha destacado su importancia como documento histórico, por cuanto aporta información sobre el momento de la historia en el que Augusto decide unir Cástulo y sus minas a la provincia imperial Tarraconense y sitúa el límite de la Bética en el Guadalquivir.
La Consejería ha destacado, asimismo, su valor educativo, derivado de la difusión pública de los resultados de las excavaciones. Y también su potencial como reclamo turístico, lo que le convierte en generador de riqueza, según el delegado de Cultura y Patrimonio, Jesús Estrella, quien ha destacado la «respuesta inmediata» de la Consejería al inscribir el hallazgo.
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