sábado, 18 de agosto de 2018

National Geographic:Cocodrilos en el Antiguo Egipto: temidos y venerados


Dentro de la poblada fauna del Nilo, el cocodrilo ha sido siempre una de las presencias más características e inquietantes. Con hasta seis metros de longitud, su poderosa mandíbula y su escudo de escamas, representaba una amenaza constante y angustiosa para los antiguos egipcios, acostumbrados a navegar y pescar en frágiles barcas de papiro. No es extraño, por ello, que este temible animal ocupara un lugar destacado en la cultura faraónica.

Para los habitantes del valle del Nilo, el cocodrilo era sinónimo de peligro. Algunos signos de la escritura jeroglífica muestran al saurio con uno o varios cuchillos clavados en su cuerpo. Además, algunos términos se escribían con una partícula en forma de cocodrilo para expresar conceptos ligados a la «agresividad» y la «voracidad».

El sigiloso reptil representaba una amenaza para todos los que se aproximaran a la orilla del Nilo, empezando por los otros animales. Así, en un papiro del Imperio Nuevo se registran algunos conjuros necesarios para proteger a los caballos que atravesaban el río. En cuanto a los humanos, el peligro de los cocodrilos se convirtió en un tópico literario. En la Sátira de los oficios, por ejemplo, se explica el riesgo que corre el lavandero que lava en la orilla del Nilo teniendo a los cocodrilos como vecinos, o el pescador que faena en el río mezclado con ellos y al que el miedo impide conseguir una pesca copiosa.

En el Diálogo del desesperado con su ba, el protagonista declara: «Mira, mi nombre es detestado, más que el hedor de los cocodrilos, más que sentarse en un banco de arena lleno de cocodrilos». En el Papiro Westcar, un cocodrilo fantástico interviene en una historia de celos y venganza. En el cuento, el sacerdote Ubaoner descubre que su mujer le es infiel y al conocer la cita programada por los amantes crea un cocodrilo de cera que, mediante la magia, cobra vida y atrapa al amante de su esposa, llevándolo al fondo del río. Tras varias peripecias, el animal se come al infeliz, mientras que la adúltera muere quemada.


Metamorfosis divinas

En un cuento del Imperio Nuevo llamado El príncipe predestinado, las diosas del destino vaticinan al rey que su hijo, que acaba de nacer, morirá a causa de un cocodrilo, un perro o una serpiente.

El rey juzga entonces necesario esconder al niño en una casa en el desierto; el cocodrilo lo descubre, aunque parece que no lo mata (el final de la historia se ha perdido). Otra narración del mismo período relata el enfrentamiento entre dos hermanos, Inpu y Bata, a causa de las mentiras maquinadas por la mujer del primero en venganza por haberse sentido rechazada por su cuñado; la lucha se detiene al intervenir una divinidad que interpone entre ambos un lago lleno de cocodrilos que ninguno se atreve a cruzar.

Pero el cocodrilo no era sólo una fiera terrorífica. También suscitó especial reverencia, lo que hizo que diversas divinidades tomaran su forma. Así, el dios halcón Horus se transformó en cocodrilo para sacar de las profundidades del río a su padre Osiris, asesinado por su malvado hermano Set. También se le identificó con el dios solar Re en el momento de su resurrección surgiendo del Nun, las aguas primordiales.

En todo caso, el dios-cocodrilo por excelencia era Sobek, cuyo nombre significa justamente «el cocodrilo». Representado primero con la forma de este animal, con el tiempo Sobek se representó con cuerpo humano y cabeza de cocodrilo. En el Imperio Medio Sobek se solarizó, y bajo la dinastía XIII fue adoptado como patrón de la realeza. Sobek era un dios de la fertilidad, la vegetación y la potencia creadora. Fue señor de las aguas y los humedales, pero a la vez era un dios protector, pues los egipcios observaron que era un feroz defensor de sus huevos y sus crías, a las que protegía una vez nacidas introduciéndolas en sus fauces.

En la iconografía egipcia había numerosos híbridos de cocodrilo y otros animales. Una forma acuática de Horus tenía cuerpo de cocodrilo y cabeza de halcón. La benéfica diosa Tueris, una divinidad del hogar, protectora de las mujeres durante el embarazo, el parto y el nacimiento, tenía cabeza de hipopótamo, patas de león, pechos humanos y cola de cocodrilo, mientras que Ammit, monstruo encargado de devorar las almas de los difuntos que no superasen el juicio de Osiris, era mitad león, mitad hipopótamo y tenía cabeza de cocodrilo.

viernes, 17 de agosto de 2018

National Geographic:Hallan 6 espléndidas estatuas en la antigua ciudad griega de Magnesia, en Turquía


Seis espléndidas estatuas fueron descubiertas el mes pasado en las ruinas de la antigua ciudad helenística y romana de Magnesia del Meandro, en el suroeste de la actual Turquía. "Las estatuas tienen 2.000 años de antigüedad y fueron excavadas en las ruinas del santuario de Artemisa [la diosa de la mitología griega, hija de Zeus y de Leto]. Cuatro estatuas son femeninas, una es masculina y el género de la otra se desconoce", explica Orhan Bingöl, director de las excavaciones desde 1984 y jefe del Departamento de Arqueología de la Universidad de Karabük, a National Geographic España. "Las estatuas se encontraban boca abajo y próximas entre sí. Una de ellas representa a Artemisa; las otras todavía no sabemos a quién o a quiénes representan", añade el arqueólogo.

Las cuatro estatuas femeninas se encuentran en buen estado de conservación, con el himatión o manto envolvente en la parte superior y el quitón o túnica por debajo, pegado al cuerpo y con unos pliegues extraordinarios. "Sabemos que, junto a las estatuas expuestas en Estambul, Esmirna y Aydin, se han excavado casi 50 estatuas en las ruinas de Magnesia. Los últimos hallazgos no serán los últimos y demuestran claramente que podemos encontrar más estatuas en esta zona particular", afirma Bingöl en Daily Sabah. "Magnesia fue una gran ciudad que tenía un estadio, un gimnasio, un teatro, un santuario con un templo de Artemisa, un templo de Zeus, un ágora y muchos otros edificios importantes", comenta Bingöl a National Geographic.

jueves, 16 de agosto de 2018

ABC:Descubren una nueva esfinge en Luxor


Los trabajadores que estaban construyendo una carretera entre los complejos de Luxor y Karnak, el conocido como proyecto Al-Kabbash, tuvieron que detener temporalmente las obras al encontrar una estatua enterrada parecida a una esfinge y que no pueden extraer y trasladar por el momento, según informa «Eygpt Today».

Todavía hay poca información o fotos, cuenta «Ifl Science», pero según el director General de Antigüedades de Luxor, Mohamed Abdel Aziz, los obreros habrían encontrado una estatua con «cuerpo de león y cabeza humana». Ahora los arquólogos quieren evitar cualquier riesgo por lo que la esfinge se mantendrá donde está ahora, informan también otros medios como la cadena «Fox».

Este nuevo descubrimiento no es la famosa «Segunda Esfinge», según explica «IFL Science», ya que se ya habían encontrado algunas otras esfinges a lo largo de los años en esta área gracias a su proximidad al Valle de los Reyes, a solo 6 kilómetros de distancia.

Conviene recordar las palabras en 2013 del director de Antigüedades de Luxor, Mansour Bouraik, que en su visita a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo afirmó que el 60% de la antigua ciudad de Luxor está aún por descubrir, así como el 80% de los monumentos del país ya que «la ciudad entera todavía está ahí abajo, enterrada bajo la arena del desierto».

El Antiguo Egipto continúa revelando sus secretos. No hay que olvidar el penúltimo hallazgo en este sentido del pasado julio cuando el Ministerio de Antigüedades de Egipto descubrió en una antigua tumba un sarcófago de gran tamaño y una escultura de un hombre que datan de hace más de 2.000 años. Mientras que la mayoría de los sarcófagos se encuentran ya abiertos y los saqueadores arrasan con los huesos de las momias y los objetos valiosos, este en concreto parece que no ha sido abierto todavía, según informaba «Live Science».

miércoles, 15 de agosto de 2018

ABC:Aparece un fresco del dios Priapo en Pompeya, símbolo de la potencia y la riqueza


El dios Priapo, símbolo de potencia y riqueza, vuelve a aparecer en un fresco de Pompeya. Nuevas maravillas se descubren, como había pronosticado el director del Parque arqueológico, Massimo Osanna, en las excavaciones que se realizan en la zona Regio V. Bellos frescos han aparecido en una valiosa casa de la ciudad sepultada por la erupción del Vesubio en el 79 d. C.

Quien entraba en esa residencia con fachada a via del Vesubio, una de las más concurridas de la antigua ciudad romana, se encontraba en el atrio con el fresco de Priapo, dios de la prosperidad y de la riqueza, representado en el momento de pesar su enorme falo sobre una balanza que sostenía con su mano derecha. En un lado de la balanza está colocado el falo y en la otra haciendo de contrapeso la bolsa llena de monedas. A los pies, un cesto con frutas. Apenas pasada la puerta del ingreso a la casa, el visitante era recibido por el dios Priapo. De esta forma sus propietarios mostraban su status de familia rica.

Es la segunda vez que un fresco del dios de la mitología griega y romana aparece en Pompeya. El primer descubrimiento se realizó entre 1894 y 1895 en la casa de los Vittii, una de las residencias más famosas y lujosas de Pompeya, con frescos de extraordinaria belleza. El dios Priapo que se encuentra en el vestíbulo de esta villa de los Vittii es una de las imágenes más fotografiadas y reproducidas de Pompeya. El falo, a menudo representado en frescos y mosaicos de la época, se veía como símbolo origen de la vida, y para los antiguos romanos era auspicio de fertilidad, bienestar y riqueza.

Además del fresco de Priapo, en la casa que se está descubriendo en la vía del Vesubio con bellas decoraciones, ha aparecido otro precioso fresco con la cara de una mujer con cabellos rubios recogidos tras la nuca. En la misma casa hay una habitación decorada con un paisaje marino y una naturaleza muerta. En esta residencia seguramente vivía un miembro de la aristocracia pompeyana, en buena parte enriquecida gracias al comercio. Era una casa, como todas las de los aristócratas romanos, para exhibirla. Durante el día la puerta de entrada permanecía abierta, para que las personas que transitaban por vía Vesubio pudieran echar un vistazo al vestíbulo donde estaba el fresco del dios Priapo.

martes, 14 de agosto de 2018

Una villa romana que pone en valor el barrio del Zaidín de Granada


Seguramente en la zona vivían, entre otros, gente con gran poder adquisitivo. Sus tierras fértiles, el paso del río Genil a pocos metros y el ir y venir de distintas civilizaciones hacen pensar que la zona del Zaidín Vergeles gozó de un estatus y un patrimonio muy lejos de las famosas tapas que ponen hoy en día en este barrio. Porque si se confirma lo que se piensa, esta lugar de Granada no le tendrá nada que envidiar a otos en cuanto a restos arqueológicos se refiere.

El descubrimiento fue casual. La acometida de una tubería para la canalización de agua hizo que aparecieran los restos de lo que parecía ser un mosaico. Ahora, esa obra de arte se expone en el Museo Arqueológico de Granada. “En el año 89 ya se descubrieron algunos restos en la zona de la iglesia de San Miguel Arcángel”, comenta a GranadaDigital, sobre la plaza Ilíberis, Purificación Marín, directora de la intervención.

Pero lo que encontramos aquí no es sólo una villa romana, es un tesoro para el conocimiento de la historia de Granada. “Ha sido una zona de cultivo hasta hace muy poco. Hay cerámica documentada de época almohade y nazarí e ,incluso, de época moderna, como Fajalauza. Lo que nos dice, que hasta nuestros días, aquí había gente explotando la tierra”, explica Marín.

Hay varias villas romanas en la periferia de Granada, pero esta es una de las más grandes que se han documentado. Además, sorprende el nivel y la calidad de los materiales empleados, seña del poder que se manejaba aquí en una pasada época. “No podemos perder la oportunidad de ampliar el conocimiento de nuestro patrimonio”, subraya esta arqueóloga, mientras quita el polvo a uno de los mosaicos que se han descubierto, tapado por las tejas que en su día cubrían el tejado de la vivienda.

La plaza Ilíberis se encuentra ahora llena de zanjas, con el objetivo de determinar cómo de importante era esta villa o qué relevancia pudo tener.

Reclamo de los vecinos


Árboles y sombras para hacer una plaza más amable. Ese es el reclamo de los vecinos desde hace 30 años y el objetivo del Ayuntamiento de Granada, que está realizando esta tarea gracias a la ayuda de fondos europeos FEDER. “Aquí no se puede hacer nada hasta que no se tomen las medidas cautelares apropiadas. Lo que estamos haciendo es ver hasta dónde llega el yacimiento y los niveles de afección que podría tener en caso de hacerse un parque. Si que se plantea, o por lo menos hay ganas, el hecho de que se integre esa parque con los restos arqueológicos, por lo menos que sean visitables los de mayor importancia”, apunta Purificación Marín.

La realidad es que el día 16 de agosto se acaba el plazo de la primer fase de la intervención. Ahora, capataces, técnicos de cultura, arqueólogos y políticos tendrán que consensuar si la villa romana sigue durmiendo bajo tierra o se integra en el barrio del Zaidín.

Reclamo turístico y orgullo vecinal


El descubrimiento y estudio de este yacimiento arqueológico tiene una doble importancia. El punto importante lo determinará el valor de los restos que salgan a la luz y, después, el prestigio que le puede dar al barrio. Y es que, el Zaidín pudo tener una importancia notable en la historia de Granada.

“A nivel turístico puede ser un foco muy importante para el barrio y para los propios ciudadanos, conocer un poco mejor la historia de nuestra ciudad. Aquí hubo romanos, íberos y, antes, gente del neolítico”, finaliza Purificación Marín.

lunes, 13 de agosto de 2018

National Geographic:Nuevos hallazgos en la pequeña y deshabitada isla de Despotiko, en Grecia


Del 28 de mayo al 6 de julio de 2018 se ha desarrollado una nueva campaña de excavaciones en la pequeña isla de Despotiko, situada en el archipiélago de las Cícladas (Grecia) y que hoy está deshabitada, aunque en tiempos antiguos su santuario consagrado al dios Apolo atrajo a numerosos peregrinos. Las excavaciones, dirigidas por Yannis Kouragios, han sido "particularmente esclarecedoras para el conocimiento de la topografía y organización del santuario arcaico", informaba el lunes el Ministerio de Cultura y Deporte de Grecia en un comunicado. Los trabajos arqueológicos han sacado a la luz numerosos restos de cerámica de las épocas arcaica y clásica de Grecia: vasijas, cuencos, botellas, lámparas, potes y ánforas. Se han encontrado, por ejemplo, más de 15 fragmentos de lámparas de aceite y 15 fragmentos de vasijas con inscripciones grabadas (CA, APOL), además de fragmentos de ánforas, de cráteras rojas y varios objetos metálicos, entre ellos una lanza de bronce y clavos.

Los hallazgos más importantes hasta la fecha son el santuario de Apolo, todos los edificios que lo rodeaban y numerosas antigüedades del periodo arcaico. Un gran espacio de 12 metros de largo y 3 metros de ancho ha sido parcialmente excavado este año: el suelo estaba hecho con tablas divisorias a gran escala y probablemente se trataba de un patio. La investigación de las diferentes fases constructivas del complejo también ha sido importante porque, bajo las salas más occidentales del mismo, han aparecido los restos de un antiguo edificio rectangular de dos plantas y de época anterior, del siglo VI a.C. Los suelos originales han sido excavados en muchas zonas del complejo y los umbrales de las entradas originales, que fueron selladas, también han sido detectados. "Resulta evidente que en esta zona del santuario los edificios estuvieron funcionando antes de la construcción del templo arcaico, a mediados del siglo VI a.C.", señala el comunicado. Destacan, entre otros, los siguientes hallazgos: un fragmento de una cabeza y un tobillo de un kuros (una estatua de un varón joven) y dos decoraciones en relieve, una que representa a un guerrero y otra que representa un espectáculo de danza.

viernes, 10 de agosto de 2018

ABC:Hallan en Jerusalén un pendiente de la Grecia helenística con más de 2.000 años de antigüedad


Arqueólogos israelíes han descubierto en una excavación en Jerusalén Este un pendiente de oro datado en el periodo helenístico (siglo II o III a.C) que recrea la cabeza de un animal con cuernos, probablemente un antílope o venado, informó hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel.

El pendiente, que se corresponde con el denominado período helenístico temprano, perteneció a alguien de «la clase alta de Jerusalén» y forma parte de «una época fascinante» de la que aún se desconocen muchos detalles, dijo uno de los directores de la excavación, Yuval Gadot, profesor de la Universidad de Tel Aviv, que destacó la excepcionalidad del hallazgo.

Los investigadores aseguran que debió pertenecer a un miembro de las clases altas, ya que fue encontrado en un yacimiento cercano a la Ciudad Vieja y a la actual Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, donde se erigió el Templo de Herodes, destruido por los romanos en el año 70 d.C, y que reemplazó al Templo de Salomón, que destruyeron los babilonios en el 587 a.C.

El pendiente se elaboró a partir de una técnica llamada filigrana, de origen griego, con la que se crean objetos de patrones delicados con hilos y cuentas de metal. Los investigadores también señalan que se han encontrado pendientes con características similares por toda la cuenca del Mediterráneo, especialmente en Grecia, pero se trata de un hallazgo «extremadamente excepcional» en lugares como Jerusalén.

«Hasta ahora solo se han encontrado algunos pendiente en Israel, muchos de ellos en la región costera», explicó Gadot, que agregó, esta es la primera vez que se halla tal objeto en un yacimiento arqueológico de tiempos helenísticos.