martes, 9 de enero de 2018
La Vanguardia:Una nueva técnica permite leer textos escondidos en sarcófagos de momias
Los sarcófagos de las momias egipcias se elaboraban con trozos de papiros que los antiguos egipcios habían sido utilizados previamente para escribir, por ejemplo, listas de la compra o declaraciones de impuestos. Textos que durante todo este tiempo han permanecido ilegibles. No obstante, un equipo de la University College de Londres ha inventado una técnica de escaneo para desvelar por primera vez lo que esconden estos papiros sin tener que despedazar los ataúdes.
Según ha explicado el director del proyecto a Daily News, Adam Gibson, este procedimiento puede dar acceso real a la historia de aquel período de tiempo, y no tan sólo a los mensajes camuflados en jeroglíficos hallados en las paredes de las tumbas de los faraones que sólo hablaban de cómo estos personajes querían ser recordados.
“Como los papiros sobrantes fueron utilizados para elaborar objetos de prestigio (como los sarcófagos), se han preservado durante 2.000 años”, apuntó Gibson.Por ello, “constituyen una de las mejores bibliotecas que tenemos de papiros sobrantes que hubieran sido desechados de otra manera; incluyen información sobre gente en particular y su vida cotidiana”, ha explicado.
Los mensajes que contenían los papiros normalmente estaban ocultos por la masilla utilizada para fabricar los sarcófagos. Sin embargo, los investigadores de la University College de Londres han logrado leerlos escaneando los objetos con diferentes intensidades de luz. De esta manera han conseguido percibir la tinta de los papiros.
Una de las primeras cajas fúnebres analizadas mediante este método está expuesta en el museo castillo Chiddingstone, del condado de Kent, en Reino Unido. En uno de los trozos de papiro con el que estaba fabricada, los investigadores pudieron leer la palabra “Irethorru”, un nombre cotidiano en Egipto que significa “el ojo de Horus aleja a los enemigos”.
El nuevo descubrimiento de los investigadores no daña el sarcófago y permite al mismo tiempo tener acceso al manuscrito, ya que para acceder a ellos los egiptólogos debían de enfrentarse al dilema si conservar el ataúd o destruirlo. Según Kathryn Piquette, de la University College de Londres, los egiptólogos tienen ahora lo mejor “de ambos mundos”.
”Me horroriza cuando veo esos valiosos objetos siendo destruidos para llegar al texto. Es un crimen”. ”Hay recursos infinitos y ahora tenemos una tecnología que preserva estos preciosos objetos al mismo tiempo que permite ver lo que esconden para entender la manera en la que los egipcios vivían, a través de sus propias evidencias documentales, y las cosas que anotaban que eran importantes para ellos”.
lunes, 8 de enero de 2018
El País:Pretorianos, la oscura fuerza detrás del trono de los césares
Pocas unidades militares arrastran tan mala fama como los pretorianos, la guardia de los emperadores de Roma, su privilegiada (cobraban mucho más que los legionarios y servían menos tiempo) y a menudo petulante escolta. El cuerpo, que también acompañaba en campaña al emperador, entrando en combate como soldados, tuvo múltiples funciones incluyendo las de policía secreta, espionaje y operaciones clandestinas (como asesinar a enemigos del Estado). Fue precursor de las unidades de élite y de los guardaespaldas de los líderes modernos, influyó en contingentes como la Guardia Suiza, la Guardia Imperial de Napoleón o las SS, y su eco llega hasta La Guerra de las Galaxias, en cuya nueva entrega, Los últimos Jedi, el malvado líder supremo cuenta con una guardia personal inspirada directamente en ellos (aunque armada con espadas y lanzas láser en lugar de gladios y pilums).
A los pretorianos originales, a los que hemos podido ver haciendo de malos malísimos en decenas de películas de toga y sandalia, entre ellas Quo Vadis, La caída del imperio romano o Gladiator, sin olvidar la serie Yo, Claudio, se los denostó ya en la antigüedad por convertirse a menudo en el poder detrás del trono y por su fea costumbre de poner y quitar (matándolos, claro) césares a su antojo. Se los habituó a recibir una paga extra cada vez que había un relevo de emperador, lo que fomentó su deseo de cambio. Uno de sus emblemas era el escorpión, que les iba como anillo al dedo aunque en realidad lo tomaron del signo zodiacal del emperador Tiberio.
De ellos escribió el gran Gibbon, que les achacó ser síntoma y causa de la decadencia de Roma: “Su orgullo se vio alimentado por la conciencia de su peso irresistible (...) Les enseñaron a percibir los vicios de sus señores con consabido desdén y a obviar el temor reverencial hacia sus amos que solo la distancia y el misterio pueden preservar”. En sus filas militaron algunos de los nombres más detestables de la historia romana, verdaderos sinónimos de traición, despotismo, crueldad e infamia, como Casio Quera, Sejano, Tigelino o Plauciano, que llegó, se cuenta, a castrar a cien ciudadanos nobles (de origen senatorial) para que su hija Plaucila pudiera ser atendida por eunucos, que ya es capricho.
Las carreras de los líderes de los pretorianos llegaron a ser muy prósperas –el propio Plauciano fue suegro del emperador Caracalla- y algunos incluso accedieron ellos mismos al trono, como Macrino y Filipo el Árabe, que antes de emperadores fueron prefectos del pretorio, es decir comandantes de la guardia. La indignidad de los más conocidos no debe hacer olvidar que hubo pretorianos decentes y que varios de sus mandos supremos murieron en campaña al frente de sus tropas (como el prefecto Cornelio Fusco, caído en combate contra los dacios cuando servía a Domiciano).
A reseguir la historia del famoso cuerpo, que estuvo activo 340 años, desde época republicana hasta que lo disolvió Constantino tras la batalla del puente Milvio (312) en la que habían apoyado a su rival Majencio, y a dilucidar hasta qué punto merecía su pésima fama, dedica el especialista británico Guy de la Bédoyère su documentadísimo libro La guardia pretoriana, ascenso y caída de la escolta imperial de Roma (Pasado & Presente, 2017), que coincide además en librerías con Pretorianos, la élite del ejército romano, del historiador de la Complutense Arturo Sánchez Sanz (La Esfera de los Libros, 2017).
El autor británico tiene muy claro de dónde viene el oscuro carisma de los pretorianos, y por qué nos fascinan tanto. “Eran peligrosos”, responde sin ambages. “Siempre cerca del centro del poder”. ¿Su reputación de malos está justificada? “Se los podía comprar, pero cuando los emperadores eran buenos y tenían gran prestigio, los pretorianos se comportaban. Fue sobre todo en los casos de emperadores incompetentes o vulnerables que los pretorianos cubrían los vacíos con su ambición y se convertían en codiciosos hacedores de reyes. El autoexilio de Tiberio en Capri, el desastroso reinado de Calígula...”.
De la Bédoyére señala que buena parte de lo malo que hicieron los pretorianos, “una de las fuerzas más poderosas y caprichosas de la historia de Roma”, hay que achacarlo a emperadores “que dejaban mucho que desear”. Distingue entre los soldados de la guardia, que mayormente, dice, fueron en general leales a sus emperadores, y sus oficiales y prefectos, “de los que no se puede decir lo mismo”. Y recalca que de una manera u otra, los pretorianos “eran como un volcán dormido que amenazaba con entrar en erupción cuando lo permitiesen las circunstancias”.
Uno de los episodios más famosos en que intervinieron los pretorianos fue cuando tras asesinar a Calígula, hicieron emperador al reticente Claudio que se había escondido detrás de una cortina y que les concedió una generosa propina como soborno para comprar su lealtad.
Sánchez Sanz muestra bajo una luz más favorable que De la Bédoyére a los pretorianos y cree que hay que desmitificar su imagen de “dueños del poder” que, opina, corresponde en puridad a sus colegas legionarios, que fueron los grandes impulsores de las candidaturas imperiales. Señala que los pretorianos probablemente “salvaron la vida a tantos emperadores como a los que se la arrebataron”. La guardia pretoriana, resume con cierto tono de admiración, “eran los soldados de élite de imperio. Muchas veces se aprovecharon de ello, otras tantas lo demostraron”.
El libro de Sánchez Sanz, especialista en historia antigua, es muy rico en detalles sobre la organización, los uniformes y el equipamiento de los pretorianos, un tema complejo por la escasez de fuentes iconográficas y la variedad de funciones que carcaterizaba al cuerpo.
Los pretorianos empezaron siendo un destacamento de soldados, veteranos de confianza, que protegían como escolta personal a los generales en época republicana, tomando su nombre de la tienda de éstos, el praetorium, el pretorio. Hay referencias a las "cohortes pretorianas", que es el tipo de unidad del ejército romano en que se agrupaban, desde tiempos de Escipión el Africano, aunque líderes como Julio César poseían otros guardaespaldas (en su caso, una guardia de hispanos que el malogrado dictador tuvo la mala idea de disolver antes de los idus de marzo). En todo caso, no encontramos verdaderamente institucionalizados a los pretorianos de la manera que los conocemos hasta época de Augusto. Fue él el que estableció una fuerza permanente de nueve cohortes, compuestas cada una por 500 o mil hombres, según las fuentes (De la Bédoyére es partidario de los mil), con campamento en Roma, destinada a proteger al emperador y a su familia, a suprimir disturbios y a desarticular complots.
Al frente de los pretorianos estaban dos prefectos del pretorio, que fueron cobrando mayor poder y protagonismo por su posición tan cercana al emperador. Los pretorianos contaban con una unidad de caballería propia, los equites singulares Augusti.
Para De la Bédoyére (Wimbledon, 1957), el momento más sórdido de la historia de la guardia (y de Roma) fue la subasta que hicieron los pretorianos de la dignidad imperial en el año 193, tras el asesinato de Pértinax, que había intentado meterlos en cintura después de que en tiempo de Cómodo se hubieran acostumbrado a hacer lo que les daba la gana, incluso pegar a los transeúntes. “Ofrecieron el trono al mejor postor, una puja indigna y degradante, uno de los momentos en que ellos, y Roma, cayeron más bajo”. Compró el trono, al alza, Didio Juliano, que no duró sino 66 días al no poder pagar la suma acordada con los pretorianos.
Con las necesidades del imperio cada vez más acuciantes en las fronteras, se había ido combinando el uso de los pretorianos como fuerza militar de combate, y acompañaban al emperador como hueste personal en sus cada vez más frecuentes campañas (como en los casos deTrajano en Dacia y Marco Aurelio en Marcomania), hasta convertirse en una parte más, aunque siempre privilegiada y por ello envidiada, del ejército regular.
¿Qué calidad militar tenían? “Durante bastante tiempo, sorprendentemente poca", responde De la Bédoyére. "Buena parte de ellos pasaban el rato holgazaneando en Roma como maniquíes militares y bravucones libertinos, capaces de asesinar pero poco aptos para la guerra real. Septimio Severo renovó la guardia con legionarios experimentados. Por desgracia, eso los hizo aún más peligrosos para el emperador”.
Al preguntarle al estudioso por la inquietante similitud entre la guardia pretoriana y las SS, que también empezaron como guardia personal y acabaron convertidas en poderosas unidades de élite dentro del ejército alemán, De la Bédoyére reconoce el parecido y apunta que, “sin duda, de haber vivido Hitler hasta hacerse viejo sus rivales se habrían vuelto hacia las SS prometiéndoles más dinero y privilegios a cambio de que los apoyaran para convertirse en nuevos Führers, igual que en la antigua Roma”.
Los pretorianos tienen mucho de inasibles. En parte porque eran un cuerpo muy polivalente, además de que fueron cambiando con el tiempo. Su iconografía, su armamento y su indumentaria no están claros, lo que ha permitido fantasear mucho con ellos. “Eran espías (con una rama especial dedicada a esa tarea, los speculatores), soldados, escoltas, pero también topógrafos, mineros, ingenieros, armeros", señala el estudioso británico. "Hacían todo lo que el emperador necesitara. Hasta de escuadrones de la muerte o de parte de la escenografía imperial: participando en espectáculos del poder. Claudio los puso a cazar panteras ante el público y matar una orca varada en el puerto de Ostia, y Nerón los convirtió en claque de sus actuaciones artísticas y deportivas. Cumplían misiones en todas partes. Incluso se envió una unidad a explorar Nilo arriba hacia Etiopía, una de las aventuras más curiosas del ejército romano".
En cuanto a su aspecto, "cambiaba continuamente, llevaban uniformes vistosos al estar de guardia en palacio, armaduras especialmente diseñadas para ellos en las paradas y equipamiento más funcional en campaña. Pero a menudo, en el día a día, en Roma, eran muy discretos, vestían de paisano y no los reconocías si no los observabas muy de cerca”.
Cuando actuaban sigilosamente llevaban una característica capa con capucha, la paenula. El autor opina que la película que mejor nos los ha mostrado probablemente sea Gladiator, “pero tampoco es muy exacta”. Un aspecto desconcertante es que a veces llevaban calcetines.
¿Cuál es la herencia de los pretorianos? “Mostraron qué inestable es la cuerda sobre la que se sostiene un gobernante autoritario en el poder”, resume De la Bédoyére. “Necesita apoyo para mantenerse ahí, pero su guardia ha de ser poderosa para darle ese soporte. Y su poder puede llegar a ser mayor que el de él en cualquier momento... y entonces, está acabado”.
domingo, 7 de enero de 2018
ABC:La exhumación del anfiteatro de Porcuna revela que es tan grande como el de Itálica
La catas arqueológica llevada a cabo en Porcuna revela que la capacidad del anfiteatro es equivalente a la del de Itálica, lo que le convierte, junto al de Santiponce, en el más grande de España, por encima de los coliseos de Mérida, Sagunto y Tarragona. Otro aspecto a resaltar es que se encuentra en un magnífico estado de conservación. El equipo de arqueólogos que trabaja en la exhumación de los restos está sorprendido tanto por las dimensiones por el modo en que la estructura de este monumento del siglo I antes de Cristo ha evitado el deterioro inherente al paso del tiempo.
El equipo de expertos que en junio pasado comenzó la cata arqueológica tenía la convicción de que el anfiteatro estaba en peores condiciones y no era tan importante. De ahí que consideraran una gran noticia el hallazgo de tramos de fachada de 3 metros en excelente estado. Medio año después la longitud es de 6 metros y aún no han encontrado la base de las misma, lo que evidencia que el coliseo de Porcuna, la antigua Obulco, está en consonancia con la importancia histórica de la ciudad, tan mimada por Roma que incluso acuñó moneda propia.
El Ayuntamiento decidió invertir en las catas 100.000 euros de fondos propios tras el hallazgo casual de una parte del anfiteatro cuando se llevaba a cabo el ajardinamiento de una calle. La apuesta económica ha valido la pena, pero es insuficiente. El alcalde del municipio, Miguel Moreno, cifra en 3,5 millones de euros la inversión que requiere la exhumación completa del coliseo. De ahí que haya solicitado ayuda económica al resto de las administraciones. Esgrime que la relevancia del monumento exige que se tome en cuenta su propuesta.
En principio, según indica el alcalde, existe buena disposición de la Junta de Andalucía, cuyo consejero de cultura, Miguel Ángel Vázquez, se desplazará previsiblemente a Porcuna para visitar el monumento, al que ya han accedido 800 personas, en su mayoría del municipio, en el marco de una campaña desarrollada por el Ayuntamiento para que los vecinos conozcan la relevancia del hallazgo. Es tanta que el regidor tiene como objetivo internacionalizar el coliseo para convertirlo en el principal atractivo turístico de una ciudad ya de por sí monumental.
En este sentido, el regidor destaca el legado romano de Porcuna, cuya huella es perceptible en las casas nobles localizadas en el sector de San Benito y en la cisterna de La Calderona, cuyas dimensiones la convierten en un monumento único en España. Moreno también alude a los hallazgos artísticos de la época ibera, parte de los cuales se muestran en el museo del municipio, en tanto que otros, los más importantes, forman parte de la exposición del museo Ibero inaugurado en diciembre de 2017.
viernes, 5 de enero de 2018
ABC:Descubren la lista de la compra del antiguo Egipto en los papiros que envuelven a las momias
Los anituos egipcios también reciclaban. Es la conclusión del estudio realizado por un grupo de investigadores en Londres. A través de novedosas técnicas de escaneo han logrado leer lo que está escrito en el papiro del que están hechas las momias egipcias. Y, básicamente, han caído en la cuenta de que era material reciclado.
Se trata del recubrimiento decorado –conocido como cartonaje– en el que se colocaba el cuerpo envuelto del difunto antes de colocarlo en una tumba. Están hechos de trozos de papiro que fueron utilizados por los antiguos egipcios para listas de compras o declaraciones de impuestos.
Gracias a esta nueva técnica los egiptólogos tienen acceso a la historia cotidiana del antiguo Egipto. Es una puerta de entrada a su día a día, a su intrahistoria. «Estas máscaras constituyen una de las mejores bibliotecas que tenemos de papiros inútiles, que de otro modo habrían sido desechados, por lo que incluye información sobre estas personas sobre su vida cotidiana», apunta el profesor Adam Gibson del University College London, que ha dirigido el proyecto.
Textos conservados por casualidad
Los restos de papiro tienen más de 2.000 años y solo se han conservado porque se utilizaron para «fabricar objetos de prestigio», tal y como explica Gibson. La escritura en ellos a menudo está oscurecida por la pasta y el yeso que mantienen juntas las estructuras de las momias. Pero los investigadores pueden ver lo que está debajo escaneándolos con diferentes tipos de luz que hace que las tintas brillen.
Uno de los primeros éxitos de la nueva técnica fue en una caja de momia guardada en un museo en el castillo de Chiddingstone en Kent. Los investigadores descubrieron que la inscripción en el reposapiés no era visible a simple vista. El escaneo reveló un nombre, «Irethorru», que era muy común en Egipto. Su significado, «el ojo de Horus está contra mis enemigos».
Hasta ahora, la única forma de ver lo que estaba escrito sobre ellos era destruir estos objetos preciosos. Ahora, los investigadores han desarrollado una técnica de escaneo que deja los casos intactos pero permite a los historiadores leer lo que está en el papiro. Según Kathryn Piquette, del University College London, los egiptólogos como ella tienen ahora lo mejor de ambos mundos.
«Estoy realmente horrorizada cuando vemos que se destruyen estos objetos preciosos para llegar al texto –comenta–. Es un crimen. Son recursos finitos y ahora tenemos una tecnología para preservar esos hermosos objetos y también mirar dentro de ellos para comprender la forma en que los egipcios han vivido a través de su evidencia documental, y las cosas que escribieron y las cosas que fueron importantes para ellos».
jueves, 4 de enero de 2018
National Geogrphic:Restos del templo de Buto y una estatua sedente del faraón Psamético I
Restos de muros hechos con ladrillos de adobe, varias piezas de diferentes épocas y cuatro hornos del período tardío de Egipto han sido excavados por una misión egipcia en el sitio arqueológico de Tell el-Farain, donde estaba situada la antigua ciudad de Buto, en el delta del Nilo, según acaba de informar el Ministerio de Antigüedades de Egipto. El estudio de los muros sugiere que estos formaban el eje originario y principal del templo de Buto, mientras que los hornos pudieron ser utilizados para la preparación de los ofrendas que se presentaban a las deidades en el interior del templo, según Ayman Ashmawy, director del Sector del Antiguo Egipto en el Ministerio de Antigüedades.
La misión egipcia ha excavado los fundamentos de dos columnas de caliza que debieron de formar parte de la sala de pilares del templo y una estatua sedente del rey Psamético I, de la dinastía XXVI, sosteniendo el pañuelo real con su mano derecha; la parte superior de la estatua está deteriorada. Los arqueólogos también han descubierto una estatua real aún sin identificar, pero que podría representar a Psamético I vestido con una shenti o falda corta. Está labrada con gran destreza en granito negro y le faltan la cabeza, el cuello, partes de los brazos, la parte por debajo de la rodilla y la base. Hossam Ghoneim, el director de las excavaciones, ha informado sobre el hallazgo de la parte superior de una estatua del dios Horus tallada en cuarcita, los restos de una inscripción con el nombre de la ciudad de Buto, parte de una mano de granito con el cartucho del rey Psamético I, parte de una menat (el símbolo de la diosa Hathor) y una colección de cerámica.
miércoles, 3 de enero de 2018
National Geographic:Hallado un sello en Jerusalén que confirma la existencia de un gobernador hace 2.700 años
Unas excavaciones en la plaza del Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén, han sacado a la luz un sello de arcilla de unos 2.700 años de antigüedad, del período del Primer Templo, según anunció ayer la Autoridad de Antigüedades de Israel. El sello de arcilla, excavado entre los restos de un edificio del siglo VII o VI a.C., muestra a dos individuos encarados, cuyas cabezas carecen de detalles, vistiendo unas prendas a rayas que llegan hasta las rodillas. Bajo las dos líneas de la parte inferior aparece una inscripción en hebreo antiguo: "Perteneciente al gobernador de la ciudad". Los profesores Tallay Ornan, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y Benjamin Sass, de la Universidad de Tel Aviv, explican que dicho título "es conocido por la Biblia y por documentos extrabíblicos y hace referencia a un oficial designado por el rey".
Shlomit Weksler-Bdolah, la responsable de las excavaciones en la parte noroeste de la plaza del Muro de las Lamentaciones, sostiene que "el sello formaba parte de un importante transporte y era una especie de logotipo o un pequeño souvenir enviado en nombre del gobernador de la ciudad". La investigadora sugiere que "probablemente uno de los edificios de nuestras excavaciones era el destino de este transporte enviado por el gobernador de la ciudad". Los arqueólogos creen que la zona de las excavaciones, situada en las laderas occidentales de la colina occidental de la antigua Jerusalén, a unos 100 metros al oeste del Monte del Templo, estuvo habitada por funcionarios de alto rango durante el período del Primer Templo. El sello, según destaca Weksler-Bdolah, "respalda la interpretación bíblica sobre la existencia de un gobernador en la ciudad de Jerusalén hace 2.700 años".
martes, 2 de enero de 2018
Heces antiguas revelan parásitos descritos por Hipócrates hace 2.500 años
Heces antiguas de entierros prehistóricos en la isla griega de Kea han proporcionado la primera evidencia arqueológica de gusanos parásitos descritos hace 2.500 años en las escrituras de Hipócrates, las obras más influyentes de la medicina clásica.
Los investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, Evilena Anastasiou y Piers Mitchell utilizaron microscopía para estudiar el suelo formado por heces descompuestas recuperadas de la superficie de huesos pélvicos de esqueletos enterrados en el Neolítico (cuarto milenio aC), la Edad de Bronce (segundo milenio aC) y los periodos romanos (del año 146 aC al 330 dC).
El equipo de Cambridge trabajó en este proyecto con Anastasia Papathanasiou y Lynne Schepartz -con sede en Atenas- que son expertas en arqueología y antropología de la antigua Grecia. Los investigadores descubrieron que estaban presentes los huevos de dos especies de gusanos parásitos (helmintos): tricocéfalos ('Trichuris trichiura') y lombrices intestinales ('Ascaris lumbricoides').
El tricocéfalo estaba presente desde el Neolítico, y lombriz, a partir de la Edad del Bronce. Hipócrates era un médico de la isla griega de Cos, que vivió en los siglos V y IV antes de Cristo y que se hizo famoso por desarrollar el concepto de la teoría humoral para explicar por qué las personas enfermaban. Esta teoría, en la que un cuerpo sano tiene un equilibrio de cuatro 'humores': bilis negra, bilis amarilla, sangre y flema, siguió siendo la explicación aceptada para la enfermedad seguida por los médicos en Europa hasta el siglo XVII, más de 2.000 años después.
El médico y sus alumnos describieron muchas patologías en sus textos médicos, y los historiadores han estado tratando de determinar qué enfermedades eran. Hasta ahora, tenían que confiar en las descripciones escritas originales de los gusanos intestinales para calcular qué parásitos podrían haber infectado a los antiguos griegos. Los textos hipocráticos llamaban a estos gusanos intestinales 'Helmins strongyle', 'Ascaris' y 'Helmins plateia'.
Identificados los parásitos que infectaban a los griegos
Los investigadores, cuyo trabajo se detalla en 'Journal of Archaeological Science: Reports', dicen que esta nueva evidencia arqueológica identifica sin lugar a dudas algunas de las especies de parásitos que infectaron a las personas en la región. "El gusano 'Helmins strongyle' que aparece en los textos griegos antiguos es probable que se refiera a la lombriz intestinal, como el hallado en Kea -asegura el líder del estudio, Piers Mitchell, del Departamento de Arqueología de Cambridge-. El gusano 'Ascaris' descrito en los antiguos textos médicos bien podría haberse referido a dos parásitos, lombriz intestinal y tricocéfalo, encontrándose este último en Kea".
Según Mitchell, hasta ahora solo se tenían estimaciones de los historiadores sobre qué tipos de parásitos se describían en los textos médicos griegos antiguos. "Nuestra investigación confirma algunos aspectos de lo que pensaban los historiadores, pero también agrega nueva información que los historiadores no esperaban, como que esa lombriz estaba presente", subraya.
La mención de infecciones por estos parásitos en el Corpus hipocrático incluye síntomas de vómito, gusanos, diarrea, fiebre y escalofríos, acidez estomacal, debilidad e hinchazón del abdomen.
El tratamiento para las lombrices intestinales descrito en el corpus fue principalmente a través de medicamentos, como la raíz triturada de la hierba silvestre seseli mezclada con agua y miel tomada como bebida. "Encontrar los huevos de parásitos intestinales ya en el Neolítico en Grecia es un avance clave en nuestro campo -afirma Evilena Anastasiou, una de las autoras del estudio-. Esto proporciona la evidencia más temprana de gusanos parásitos en la antigua Grecia". "Esta investigación muestra cómo podemos unir la arqueología y la historia para ayudarnos a entender mejor los descubrimientos de los principales médicos y científicos de primera línea", concluye Mitchell.
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