martes, 7 de mayo de 2019
ABC:Las primeras momias no son de Egipto
Los primeros humanos que momificaron a sus muertos no lo hicieron en Egipto, como se suele pensar, sino en el lugar más seco de la tierra, en el pueblo de Chinchorro en el desierto de Atacama, Chile, que alrededor del 7.000 a. C. ya desarrolló esta técnica con 2.000 años de adelanto a los antiguos egipcios.
Y según cuenta la CNN, este lugar es poco conocido incluso dentro de Chile, y el país espera que le seleccionen su candidatura en la UNESCO para el estatus de Patrimonio de la Humanidad para obtener la atención que merecen estas momias.
«La momificación comenzó con bebés y fetos (quizás debido a la alta mortalidad fetal en el desierto rico en arsénico) antes de progresar a adultos. Hubo cinco estilos distintos en un lapso de aproximadamente 4,000 años», explica la CNN.
De hecho, el pasado diciembre, expertos chilenos y egipcios se citaron en El Cairo con el apoyo de la Unesco para intercambiar información sobre bioarqueología, un campo en el que los sudamericanos tienen particular interés en colaborar con sus colegas africanos para tratar de desentrañar todos los enigmas de estas antiquísimas momias.
Hay que decir que los chinchorros eran una sociedad primitiva, de cazadores y recolectores que habitaron el desierto de Atacama, en el norte de Chile, pero que pusieron «mucha energía en preparar a los muertos para la otra vida y de forma muy compleja, muy elaborada», sgún contaba Bernardo Arriaza, director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Tarapaca. «Usaban arcillas vegetales y maderas para momificar a los muertos, incluyendo a niños y fetos, y los decoraban con pigmentos para crear «verdaderas obras de arte», dice.
Los egipcios, en cambio, usaban otras técnicas en la manipulación del cuerpo, empleaban sales para desecarlos y bitúmenes y aceites para embalsamar los restos de los faraones y los nobles de la época.
¿Y por qué las momias de Chinchorro son menos conocidas que las de Egipto? El investigador preguntado por la CNN cree que es porque los propios chilenos no le dieron mucho valor inicialmente, aunque ahora con esta candidatura a Patrimonio de la Humanidad espera cambiar su situación.
Fue el arqueólogo alemán Max Uhle, padre de la arqueología sudamericana, quien los descubrió y estudió de 1917 a 1919. Por aquel entonces, cuenta «National Geographic», la falta de métodos de datación efectivos impidió saber exactamente la antigüedad de los cuerpos, que se dataron erróneamente en dos mil años.
lunes, 6 de mayo de 2019
National Geographic:Las nodrizas, madres de sustitución en Roma
En la antigua Roma se llamaba nutrix a aquella mujer que ejercía de nodriza o ama de cría de niños que no eran suyos, a los que alimentaba en su primera infancia y los cuidaba y educaba cuando crecían. El empleo de nodrizas se difundió a finales del período de la República, cuando las matronas de rango aristocrático adquirieron la costumbre de usar los servicios de estas mujeres para amamantar a sus hijos. Recurrir a nodrizas se convirtió, ya durante el Imperio, en una práctica habitual.
El recurso a las nodrizas podía deberse a razones de necesidad, como el fallecimiento de la madre en el parto, una de las mayores causas de mortalidad femenina en Roma. Entre la aristocracia también existía la idea de que era mejor confiar el niño a un ama de cría para no forjar un lazo sentimental con él, ya que la mortalidad infantil era también muy alta.
Además, a lo largo del Imperio se difundió la idea de que si una mujer se encargaba de amamantar a sus hijos tardaría mucho más en recuperarse del parto, ya que se consideraba el acto de la lactancia como algo perjudicial, sobre todo porque provocaba que las mujeres necesitasen más tiempo para volver a quedarse embarazadas y continuar aumentando su descendencia. Aulo Gelio recogía este parecer de la madre de una parturienta, que decía "que había que mirar por ella y que confiaría el niño a las nodrizas para no añadir a los dolores del parto la ardua y pesada labor de tener también que darle de mamar".
Obligaciones maternas en la Antigua Roma
Cabe señalar asimismo que, para los romanos, la idea de maternidad no se limitaba tan sólo a engendrar hijos, sino que se vinculaba más con la educación. No se daba prioridad a la crianza natural de los niños, sino a su instrucción moral e intelectual, por lo que se creía que dedicar demasiado tiempo a amamantar a un bebé hacía que la mujer descuidase la educación de sus otros hijos.
Sin embargo, la costumbre de que las madres no amamantaran a sus bebés suscitó numerosas críticas. Los escritores moralistas creían que era algo poco natural. Aulo Gelio, por ejemplo, escribía: "¿Quién puede dejar de lado y no darle importancia al hecho de que las mujeres que abandonan a sus propios hijos y se desentienden de ellos y los dan a alimentarse de otras, cortan el vínculo aquel y el lazo de amor con que la Naturaleza une a padres e hijos, o al menos lo aflojan y debilitan?".
El historiador Tácito consideraba el abandono de la lactancia materna una prueba de la corrupción de costumbres de su época, en contraste con las que regían antiguamente: "En otro tiempo, el hijo de romano, nacido de madre honesta, no se educaba en el aposento de una nodriza mercenaria, sino en el regazo y en el seno de su madre, que se vanagloriaba ante todo de guardar su casa y ser esclava de sus hijos. [...] Y no ya el trabajo o el estudio, sino los mismos recreos y juegos infantiles estaban regulados por una especie de pudoroso respeto". Por eso mismo ensalzaba a las mujeres de los pueblos bárbaros –no romanos–, que sí criaban a sus hijos: "Cada madre cría a su hijo a sus pechos y no lo deja en manos de esclavas o nodrizas".
Más allá de estas críticas, una vez se decidía tomar una nodriza venía el problema de encontrar una candidata. Lo normal era que las familias nobles utilizasen a sus propias esclavas para criar a sus hijos. Pero también se alquilaban los servicios de mujeres libres, a las que se pagaba por su trabajo. Muchas de estas mujeres eran libertas (esclavas liberadas), hasta el punto de que la profesión de nodriza era la más frecuente entre ellas, como demuestran las inscripciones. En estos casos, además de recibir una remuneración, mantenían unos vínculos de dependencia con la familia para la que trabajaban. Gracias a algunos papiros descubiertos en Egipto, conocemos las condiciones en que eran contratadas estas mujeres. Normalmente desempeñaban su labor entre seis meses y tres años, y debían amamantar al niño en casa de los padres. Al parecer, se comprometían a alimentar al pequeño con su propia leche, y no con leche de animal o papillas, como algunas hacían de modo fraudulento.
La selección de las nodrizas era particularmente delicada, porque los romanos creían que la leche de la mujer ejercía una influencia directa en el niño. Por ello, muchos textos, principalmente de tipo médico, insisten no sólo en los rasgos físicos, el origen y la buena conducta moral de la nodriza, sino también en la calidad de su leche, hasta el punto de que se recomendaba analizarla para comprobar que su color, sabor, olor, consistencia y espesor eran idóneos y no perjudicarían al niño.
Un vínculo muy especial
Se advertía asimismo que no había que dejar a los niños al cuidado de mujeres de baja condición social, especialmente si eran extranjeras. Tácito criticaba el descuido en este aspecto: "Ahora se entrega el recién nacido a cualquier criada griega, a la que ayudan algunos esclavos de los menos capacitados. Esas almas inocentes asimilan los cuentos y chismes de esa gente y nadie tiene en cuenta lo que se dice o hace ante los pequeños amos".
Dado que habitualmente la nodriza cuidaba y educaba al pequeño durante toda su infancia, se convertía para él en una figura muy cercana y creaba con él una relación afectiva que continuaba en su vida adulta. Así, aunque algunas amas de cría quedaban liberadas de su responsabilidad al acabar el período de lactancia, muchas (sobre todo las esclavas) se quedaban como criadas de confianza de aquellos a los que habían cuidado. En el caso de las niñas era muy frecuente que cuando contraían matrimonio llevasen con ellas a su nuevo hogar a su nodriza, a modo de nexo de unión con su antigua familia.
Estos lazos afectivos quedan patentes en las inscripciones funerarias. Muchos adultos dedicaron costosos epitafios a las mujeres que los criaron, como muestra de amor y homenaje por sus servicios, del mismo modo que también encontramos el caso de nodrizas que pagaron una lápida a los niños fallecidos durante su crianza. En ambos casos, los epitafios reflejan el amor mutuo y las relaciones intensas que se establecieron entre la nodriza y la persona a la que alimentó. Muchas veces, este vínculo incluía a los denominados hermanos de leche, es decir, a los que sin compartir parentesco de sangre habían sido amamantados por la misma mujer. Así se observa en este sentido epitafio: "A su nodriza María Marcelina y a la memoria de su hermano de leche Cedio Rufino, ambos bien merecedores, levantó este monumento C. Tadio Sabino, soldado de la II cohorte pretoriana".
Gracias a la literatura sabemos que muchas personas cuidaban y mantenían a su antigua ama de cría durante toda su vida. Al agasajar a sus nodrizas, a veces más que a sus progenitoras naturales, dejaron constancia de que fueron estas mujeres quienes les cuidaron y confortaron a lo largo de su infancia y su vida adulta. Esta relación tan estrecha forjaba unos vínculos de afecto que a veces eran más profundos que los que mantenían con sus propias madres, tal como reflejan estas palabras de Aulo Gelio: "Pues tan pronto como se produce la entrega del niño a otra mujer y es separado de los ojos de su madre, poco a poco se va extinguiendo el vigor aquel del calor materno de manera insensible [...]. Los sentimientos anímicos de amor y trato del propio niño se centran en exclusiva en la mujer que le alimenta y, como sucede con los niños abandonados, no tiene ningún sentimiento ni deseo de la madre que le dio a luz".
sábado, 4 de mayo de 2019
Gran Hito De La Era Bizantina Hallado En El Golán De Israel
Un hito de la era romana que se encuentra en el jardín de un residente del moshav Ramot es la prueba del breve reinado de un plebeyo que se convirtió en rey. Según un comunicado de prensa de la Universidad de Haifa, el nombre del emperador romano Maximinus Thrax fue descifrado el mes pasado de una inscripción griega, cincelada en un gran hito cilíndrico hace unos 1.800 años, que desafió el entendimiento durante décadas.
Los enormes hitos de piedra se colocaron cada 1.5 kilómetros, un poco menos de una milla, a lo largo de los 1.500 kilómetros (930 millas) de la carretera romana colocada en Israel. Este nuevo hito es uno de los tres que se redescubrieron en 2018 en el moshav Ramot, una pequeña comunidad agrícola en los Altos del Golán que se encuentra en una carretera romana de 2.000 años de edad que va desde la antigua ciudad de Sussita (Hipopótamos) hacia el Golán.
Después de varios años durante los cuales el hito sirvió como un adorno para el jardín después de la Guerra de los Seis Días de 1967 y numerosos intentos de descifrar la inscripción, incluida la imagen tridimensional en alta tecnología de la piedra, el nombre de Maximinus Thrax fue discernido por el Dr. Gregor Stab de la Universidad de Colonia utilizando métodos de la vieja escuela: frotamientos de papel. Debido a la superficie desigual del hito de basalto, la inscripción fue ruda en el mejor de los casos y tomó meses de trabajo para descifrar, dijo el Dr. Michael Eisenberg, jefe del Proyecto de Excavaciones Sussita-Hippos.
El epigrafista griego Stab es una edición relativamente nueva para un equipo de arqueólogos que trabajan en una excavación en curso de 20 años de la antigua ciudad de Sussita (Hipopótamos), en el borde oriental del Mar de Galilea. El proyecto de investigación a gran escala tiene como objetivo examinar la vida de la ciudad de la era bizantina romana, así como sus interacciones – agrícolas y de otro tipo – con los pueblos de los alrededores.
A través del uso de nuevos algoritmos de mapeo, arqueólogos de la Universidad de Haifa, como el Dr. Eisenberg, el Dr. Michael Azband, y su asistente de investigación Adam Pazut decidieron hacer una búsqueda en el moshav Ramot de una evidencia de una calzada romana en la zona. El hito, dijeron los arqueólogos en un comunicado de prensa, se colocó a lo largo del camino que conduce de Sussita al Golán.
El descubrimiento de la inscripción que cita el nombre de Maximinus Thrax es significativo porque muestra una imagen más clara de la calzada romana de los últimos días del imperio, dijo Eisenberg en una conversación con The Times of Israel, y agrega una capa más profunda a la comprensión de la región.
“El hito nos da algunos datos relativos a los movimientos, el transporte y las conexiones entre la ciudad y los poblados de los alrededores”, dijo Eisenberg.
En su esencia, el hito no solo sirvió como señal, dijo Eisenberg, sino también como evidencia tangible de la estabilidad del imperio durante un tiempo de conflicto interno. “Principalmente, el hito fue utilizado como propaganda”, dijo.
“La administración romana demostró su control a través de las principales arterias de tráfico bajo los auspicios de los gobernantes imperiales pasados y presentes, a través de la fórmula: ‘Usted está a salvo bajo nuestra protección, pero no olvide que solo está bajo las alas del imperio romano’”, dijo Eisenberg en el comunicado de prensa.
Nacido en el seno de una familia de descendencia baja en el año 173, Maximinus es descrito por los historiadores romanos como un “bárbaro” e incluso un líder de bandidos antes de su servicio militar. De un soldado común, ascendió de rango y finalmente llegó a liderar la famosa Legio IV Italica. Finalmente, la Guardia Pretoriana de élite lo eligió emperador en 235 d. C., que fue confirmado por el Senado.
Pero su gobierno no duró mucho. En 238, el «Año de los Seis Emperadores», mientras marchaban en la tumultuosa Roma, sus tropas lo abandonaron y él y su hijo fueron asesinados por una unidad rebelde, con sus cabezas desfilando en los mástiles.
Antes de su muerte espantosa, Maximinus fue inmortalizado en un hito utilizado como marcador en una carretera existente que tal vez sufrió renovaciones durante su reinado. El hito fue inusualmente encontrado al norte del Mar de Galilea, según un comunicado de prensa de la Universidad de Haifa.
“Dado que la carretera en sí fue construida en un período mucho más temprano, el nombre del emperador aparentemente es un indicio de las renovaciones extensas que tuvieron lugar durante ese período, cuando el Imperio Romano estaba en decadencia y las obras de construcción extensas de este tipo se vuelven cada vez más raras” dijo Eisenberg en el estreno.
De acuerdo con el artículo de 1983 “El sistema de carreteras romanas en Judea” del arqueólogo Prof. Israel Roll, en la provincia de Judea se extendieron más de 40 carreteras y unos 1.500 kilómetros de carreteras romanas que se extendían al norte de Beerseba, entre la primera y la mitad Siglos. “La red de carreteras puede ser considerada como el proyecto más constructivo de la administración imperial de Judea”, escribió Roll. Añadió que el crecimiento de la Palestina romana fue el resultado de la construcción de la carretera, y no al revés.
Desde 1970, los investigadores que trabajan con el Israel Milestone Committee (IMC) han intentado “realizar un estudio sistemático de todos los restos existentes relacionados con las carreteras, a fin de proporcionar una imagen completa de la red de carreteras romanas en Israel”, según el Sitio web de IMC .
Según el sitio web, la exploración de la red de carreteras romanas comenzó con un proyecto de mapeo en la década de 1870 completado por el Fondo de Exploración Palestino. El trabajo del comité continúa, incluida la digitalización de todas las inscripciones de hitos. Eisenberg elogió el trabajo continuo del IMC y esta nueva inscripción de Maximinus pronto se unirá al archivo digital.
viernes, 3 de mayo de 2019
Descubren restos de un templo romano bajo la catedral de Barcelona
Una prospección realizada con un georradar en el subsuelo de la catedral de Barcelona ha revelado vestigios de un templo románico y restos de un baptisterio paleocristiano anteriores a la actual catedral y reaprovechados en la época tardoantigua -período que comprende del siglo III al VIII-.
Este estudio ha sido presentado en unas jornadas organizadas por la Facultad Antoni Gaudí de Historia, Arqueología y Artes Cristianas (FHEAG) que han comenzado este jueves y se prolongarán hasta mañana, en las que se profundizará en los antecedentes de la catedral a través de investigaciones sobre su patrimonio arquitectónico, artístico, archivístico y arqueológico.
En la jornada de la FHEAG, que forma parte del Ateneo Universitario Sant Pacià, se ha presentado también un estudio que identifica la cátedra -el asiento del obispo- más antigua de la ciudad, en uso como asiento desde su consagración, como mínimo, en 1058.
Este estudio, liderado por las arqueólogas Julia Beltrán e Isabel Rodà, ha determinado que la silla es del siglo XI y no gótica, como aparece datada en los libros, y que su estructura original está elaborada con seis piezas de mármol romano procedente de Carrara y Proconnesio.
En el marco de esta investigación, las arqueólogas también analizan otros elementos de procedencia romana y tardoantigua que se encuentran en el interior de la catedral, como el sepulcro de San Raimon de Penyafort, del siglo XIV, o la pila bautismal, un trozo de cornisa de un edificio monumental imperial de época románica, además de dos losas con fragmentos de inscripciones ubicadas en la actual plaza Sant Jaume.
El archivo de la catedral de Barcelona es otro de los ejes de las jornadas, ya que su fondo archivístico representa "la colección documental medieval más importante de la ciudad", y se explicará "quiénes eran los encargados de la producción de libros y para quién los producían".
jueves, 2 de mayo de 2019
La Junta mejora los recursos divulgativos de Numancia
La Junta de Castilla y León ha adjudicado una serie de trabajos de mantenimiento de estructuras y espacios reconstruidos en Numancia para la presentación a los ciudadanos de la manera más adecuada posible, así como la construcción y dotación de nuevos equipamientos didácticos para mejorar los recursos divulgativos de este yacimiento, que en 2018 fue visitado por 48.162 personas.
Entre los años 1999 y 2000 la Junta reconstruyó en el yacimiento de Numancia, con técnicas de arqueología experimental, una casa romana, una celtibérica y dos tramos de muralla. Por el carácter frágil de los elementos utilizados (adobe, madera, barro y paja) y las inclemencias de una meteorología en ocasiones extrema, las edificaciones presentan los deterioros habituales en este tipo de construcciones, lo que requiere un mantenimiento periódico y hace necesario realizar arreglos puntuales para preservar su integridad estructural y mantener su estética de origen.
Este tipo de reconstrucciones dan un valor añadido al yacimiento; se trata de unos recursos muy valiosos para la divulgación de este espacio, ya que permiten comprender la tecnología y la forma de vida de la época por parte del visitante, obteniendo una experiencia más auténtica del lugar.
Para las reparaciones se utilizarán las técnicas llevadas a cabo en el momento de su construcción, que se atuvieron a premisas consistentes en el empleo de prácticas constructivas documentadas en ese momento histórico, con el uso de materiales utilizados tradicionalmente en la zona y acabados encaminados a lograr una ambientación adecuada.
El conjunto de actuaciones, que será coordinado por el Servicio Territorial de Cultura, ha sido adjudicado, a través de fondos FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional), a la empresa soriana de arqueología experimental Areco, S.C.L., por un importe de 35.090 euros. Estos trabajos se suman a los ya realizados en años anteriores en estas reconstrucciones, llevados a cabo por la misma empresa.
Arqueología experimental
En las murallas noroeste y sur y en la casa celtibérica se retirarán los revestimientos de barro caídos, se picarán los revocos de revoltón de barro en mal estado de conservación y se aplicará de forma manual un mortero de barro nuevo.
Se arreglarán los desperfectos de la cubierta de paja de la casa romana y se añadirá un nuevo manto de paja de centeno al existente en el faldón sur de la cubierta, con el fin de recuperar su grosor óptimo. Para ello se empleará la técnica tradicional de engavillado.
Estas actuaciones se complementan con otras intervenciones en el entorno del itinerario de visita, consistentes en la consolidación de muros en mal estado de conservación con mortero de cal y tierra del yacimiento, eliminación de las antiguas terreras y adecuación del espacio situado entre la tienda y la zona actual de excavación, bajo control arqueológico, y la instalación de nuevas señales para marcar el sentido del itinerario, espacios de excavación y reserva arqueológica.
Nuevos recursos didácticos
Estas obras de adecuación y mantenimiento se verán acompañadas de otras intervenciones para mejorar los recursos didácticos y divulgativos del yacimiento.
Para ello, se efectuarán las obras de fábrica necesarias para la recreación histórica de un taller alfarero en el espacio anejo a la casa celtibérica: construcción de un banco corrido, piletas de decantación, un hogar, vasares/estanterías y anclajes necesarios para colocación del torno y cerámicas, tratando todo ello con un manteado de barro similar al aplicado en los espacios reconstruidos.
Además, se efectuará la reproducción y colocación de una serie de elementos para su integración en el espacio de recreación histórica: mesa y taburetes de madera, utensilios de alfarero y útiles para la decoración y piezas de cerámica representativas de las formas documentadas en el yacimiento, dando el tratamiento adecuado para conseguir el efecto de antigüedad que hubieran tenido de ser pieza
miércoles, 1 de mayo de 2019
El Museo de Málaga recibe uno de los legados bibliográficos sobre la cultura fenicia más importantes del mundo
El Museo de Málaga ha recibido la donación de uno de los legados bibliográficos más relevantes a nivel mundial sobre la cultura, la historia y la arqueología fenicia. La catedrática María Eugenia Aubet ha cedido 348 volúmenes de gran valor histórico de su biblioteca particular al museo malagueño, que pasará a ser uno de los centros más especializados en Europa sobre la materia.
Aubet, catedrática emérita de Prehistoria de la Universidad Pompeu Fabra, está especializada en Arqueología fenicio-púnica y ha realizado estudios como investigadora principal sobre la colonización fenicia y el mundo indígena, destacando las que ha dirigido durante más de una década en la Bahía de Málaga y el yacimiento del Cerro del Villar.
La trayectoria científica de María Eugenia Aubet justifica la formación de este relevante legado bibliográfico que, una vez ultimada su catalogación y concluidos los trámites administrativos, permitirá a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico ponerlo a disposición de los investigadores en la biblioteca del Museo de Málaga, en el Palacio de la Aduana, han subrayado desde la Junta en un comunicado.
Aubet, licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona, ha dirigido investigaciones sobre la arqueología fenicia en las universidades de Barcelona, Beirut, Chipre, Tubingen, Cagliari y Malta, y ha sido coordinadora del proyecto 'Relaciones coloniales en el Mediterráneo'.
Entre sus últimos trabajos destacan las excavaciones arqueológicas en la Necrópolis fenicia de Tir Al-Bass de Tiro (Líbano), proyecto del Ministerio de Cultura y Deportes que ha posibilitado la investigación de cerca de trescientas tumbas fenicias, datadas entre los siglos IX y X antes de Cristo.
martes, 30 de abril de 2019
El País:La basílica de las 13 tumbas que desconcierta a los expertos
Los bárbaros fueron los causantes, ya que no cesaban de presionar a los romanos en la frontera del Rin en el siglo IV. Así que el emperador se vio obligado a retirar la Legión VII Gemina de su acuartelamiento leonés, donde estaba acampada desde hacía tres siglos, y la envió a luchar a los espesos bosques de Germania. Eso seguramente provocó que el edificio de 23 metros de longitud por 14 de ancho que se levantaba en la actual Marialba de la Ribera (Villaturiel, Léon) fuera abandonado por los romanos y se reutilizase en los siglos siguientes como basílica y hasta como granja. Desde que fue excavado en los años 70 del siglo pasado, los especialistas se hacen múltiples preguntas sobre el enigmático edificio, que ahora la Universidad de Oviedo está intentando responder. ¿Para qué se construyeron 13 tumbas en su ábside?, ¿estará allí el cuerpo de san Marcelo, patrón de León?, ¿quiénes eran las niñas enterradas en el exterior?. El equipo que encabeza José Avelino Gutiérrez González, catedrático de Arqueología, busca las respuestas a este rompecabezas. La Diputación de León va a proteger la edificación con una gran cubierta para evitar el deterioro de esta enigmática basílica que desde los años 70 del XX parece deshacerse por el abandono.
Todo empezó en 1890 cuando los vecinos de la localidad leonesa avisaron a Inocencio Redondo, catedrático de Dibujo Lineal, de que habían encontrado unas grandes piedras en el campo. El académico trazó un esquema de lo que había visto, pero no pudo llegar más lejos. Años después, el arqueólogo Manuel Gómez Moreno calificó aquellos restos de "basílica cristiana". Los alemanes Helmut Schlunk y Theodor Hanschild, entre 1967 y 1969, excavaron el yacimiento. Su conclusión fue que se trataba de “la basílica paleocristiana más antigua de la Península". Sin embargo, Gutiérrez González ha desvelado que aquellos muros eran mucho más: la edificación formaba parte de un entramado urbano olvidado que se extendió hasta el siglo XIV.
El yacimiento de Marialba de la Ribera, como se conoce a este conjunto, se sitúa a siete kilómetros al sureste de León, y se alzaba próximo a una vía romana, a la desaparecida ciudad de Lancia, a diversos asentamientos romanos, castros y necrópolis. La gran edificación era la principal de un conjunto del que se desconoce su extensión y finalidad.
La investigación de los arqueólogos alemanes desveló que en la cabecera había 13 tumbas, además de otras dos a los pies, donde se hallaron objetos de vidrio y cuentas. Las sepulturas fueron construidas en la segunda mitad del siglo IV. La primera impresión es que los constructores quisieron relacionar estos enterramientos con los apóstoles y Cristo, ya que uno de ellos se encuentra avanzado con respecto a las demás, a imitación de la Basílica de los Doce Apóstoles de Estambul.
Pero existe una leyenda del siglo XII en la zona de León que dice que los romanos martirizaron al centurión Marcelo en el Norte de África por haber abrazado la fe cristiana y asesinaron a su mujer, la futura santa Nonia, y a sus 12 hijos . Y otra que el abad del monasterio de San Claudio huyó con sus 12 diáconos a Galicia.
Al abrir el yacimiento, los expertos descubrieron que las sepulturas estaban saqueadas, encontrándose solo huesos fragmentados que corresponden a tres varones, uno de ellos senil, dos mujeres y dos niños. Durante la etapa visigoda, se añadió en la puerta del edificio un nártex o pórtico con otros 13 enterramientos, lo que hizo pensar a Hauschild que el lugar no era una simple basílica, sino más bien una iglesia de culto a mártires. ¿Pero a cuáles? ¿A san Marcelo y santa Nonia?
En el siglo V, se levantó una bóveda en el centro de la nave. Se sabe que entre los siglos VI y VII, la comunidad cercana iba a este lugar a bautizarse y enterrarse. Existe una necrópolis de época visigoda en la que se desenterraron jarritas, broches, armas, puñales, hebillas y joyas que se asemejan a las tradiciones del mundo franco. Entre los siglos VIII y el IX, se rompieron las estructuras del edificio y se abrieron hogares y cabañas en su interior. En los siglos siguientes, continuaron los enterramientos medievales.
Se han detectado cinco niveles de tumbas, con enterramientos infantiles, posiblemente, de una misma familia. Collares, sortijas y pendientes acompañarían a estos niños durante la eternidad. Pero nadie sabe quiénes son y su relación con las 13 tumbas de un edificio. "Es un reto y un auténtico rompecabezas histórico que tardaremos en resolver", culmina Gutiérrez González.
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